Paseo por más de 600 años de historia de Ciudad Real, la 'grand villa e bona' por la que apostó Alfonso X El Sabio

Así era Ciudad Real en el siglo XIX en la gran maqueta que incluye la exposición

La ciudad mejicana de San Cristóbal de Las Casas en el Estado de Chiapas fue fundada por una expedición de ciudadrealeños. “Intentaron reproducir Ciudad real en Méjico”, cuenta el catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Ruiz Gómez.

El curioso origen de Ciudad Real que se fraguó en Toledo

El curioso origen de Ciudad Real que se fraguó en Toledo

Es una de las curiosidades de la exposición 'Ciudad Real VI Centenario. Una ciudad en la Historia' que puede verse en el Museo López-Villaseñor hasta el 2 de noviembre.

La muestra propone un recorrido por las diferentes etapas de la que fue la ‘Villa Real’ de Alfonso X El Sabio en 1255, hasta su momento actual con la ‘excusa’ de los 600 años que acaban de cumplirse desde que el rey Juan II de Castilla le otorgase el título de ciudad allá por 1420.

La conmemoración se ha retrasado un año debido a la pandemia y permite bucear en el pasado y presente de la ciudad, en un recorrido didáctico en el que el visitante podrá viajar entre la etapa íbera y la ciudad que hoy proyecta una nueva renovación con horizonte 2025.

Sobre todo, (aunque es mucho más que eso) la exposición recuerda el VI Centenario del ‘privilegio’ de ser ciudad. “Se pensó que esta conmemoración debía ser una revisión de la historia de la ciudad con proyección hacia el presente y el futuro”, explica Ruiz Gómez, catedrático de Historia Medieval y uno de los comisarios de la muestra.

Curiosamente, y a pesar de que hay constancia entre los cronistas del siglo XV, “lo que más llama la atención de los historiadores es que, si lo hubo, no se ha conservado el documento que le otorga el privilegio de ciudad. No hay constancia de su existencia en ningún archivo, ni en la Chancillería Real o en el Archivo Municipal de Ciudad Real”, dice Ruiz Gómez.

Lo que sí se sabe es que al menos hasta 1418 recibió el nombre de ‘Villa Real’, según un documento de la época y ya en 1423 se la nombra como ‘Ciudad Real’.

Por eso en la exposición, organizada en tres salas lo único que ha podido mostrarse es la ‘Carta Puebla’ que Alfonso X El Sabio otorgó a la entonces villa en 1255.

Es una exposición que parte del siglo XV pero que ha querido proyectar la evolución de la ciudad hasta el momento actual, pero ahondando también en los antecedentes antes de recibir el título de ciudad.

En la primera de sus salas pueden encontrarse referencias al poblado íbero de Alarcos, pero también al pasado islámico de Ciudad Real en forma de fotografías, objetos como las urnas funerarias de cerámica o espadas y puntas de lanza encontradas en la zona.

 “Llevamos casi 40 años de excavaciones, 25 de ellos dirigidas por la Universidad de Castilla-La Mancha”, explica el catedrático. Los trabajos que han permitido poner al descubierto dos niveles arqueológicos distintos.

Por un lado, la ciudad ibérica que incluye un templo o una necrópolis cuyos restos han permitido reconstruir la vida en el lugar.

Después, la ciudad islámica que se asienta en el lugar hasta 1195 para desaparecer tras la Batalla de Alarcos y la conquista cristiana.

La recreación audiovisual completa el recorrido por los orígenes de Ciudad Real hasta que Alfonso X ‘El Sabio’ decidiese fundar ‘Villa Real’, en su emplazamiento actual sobre el Pozuelo de Don Gil.

Una segunda sala de la muestra está dedicada al pasado más ‘oscuro’ de Ciudad Real a pesar del que entonces era un auténtico privilegio: ser una de las sedes del Tribunal de la Inquisición, por decisión de los Reyes Católicos.

Ciudad Real llegó también a albergar una de las dos sedes de la Chancillería Real (la otra estaba en Valladolid), aunque por poco tiempo. “No cuajó, después de diez años fue trasladada a Granada. Es cierto que los funcionarios se encontraron con que Ciudad Real no tenía palacios ni edificios nobles y eso quizá influyó en la decisión del traslado”.

El catedrático explica cómo en la exposición se plantea la pregunta de cómo una ciudad tan pequeña -en el siglo XV apenas tenía 7.000 habitantes y tres barrios- logró albergar dos de las instituciones más importantes del momento.

La razón está documentada en la muestra y tiene mucho que ver con la influencia que ejerció un ciudadrealeño sobre Isabel La Católica y que hoy está enterrado en su propia capilla en la ciudad, por cierto, “una verdadera joya del Gótico Isabelino”, dice el catedrático.

Ciudad Real era pequeña y estaba fuera de los grandes circuitos de la época, pero por ella pasaron grandes personajes del llamado ‘Siglo de Oro’ de la literatura española como Cervantes y Lope de Vega.

 “Sus obras hablan de Ciudad Real. Se refieren expresamente a ella y comentan algunos detalles que nos hacen pensar que estuvieron realmente aquí. Es difícil que hablaran con esa precisión sin estar en la ciudad. Parece una experiencia personal que quieren reflejar de forma directa”.

¿Y de qué hablaban? El autor de ‘El Quijote’ cita los vinos y bodegas de Ciudad Real. Lope de Vega descendía más al detalle para referirse a ella en su tragicomedia ‘El valiente Céspedes’ (hoy este sigue siendo uno de los apellidos más conocidos en la ciudad).

La capitalidad provincial, inicio de la modernización

¿Por qué es importante esta conmemoración? El catedrático pone de relevancia que en el siglo XV Ciudad Real no era la población más importante (ni siquiera en población) de un territorio en el que todavía no existían las actuales provincias.

Almagro era el referente en la zona y de hecho llegó a reclamar la capitalidad provincial ya en el siglo XIX. Fue precisamente el respaldo de la Corona otorgado a Ciudad Real cuatro siglos atrás lo que le permitió hacerse con el ‘estatus’ de capital de la provincia.

Una Real Cédula de Carlos III en 1760 aprobaba la designación de Ciudad Real como capital de La Mancha, “en premio de sus servicios hechos a la Corona en todos los tiempos”,  hecho que se oficializó en mayo de 1761, cuestión que, con pequeños bandazos, ostentó ya a partir de 1833 cuando aparecen las 49 nuevas divisiones administrativas provinciales.

“Es una de las más pequeñas de España y sin embargo desde su fundación ha desempeñado un papel fundamental en el territorio circundante”, sostiene el catedrático.

Que Ciudad Real se convirtiese en capital de provincia permitió su modernización. “Uno de sus conventos se transforma en Instituto de Enseñanza Media, se construye un palacio para la Diputación Provincial a finales del siglo XIX… Poco a poco se transforma, llega el ferrocarril y se entra en contacto con Madrid, con Andalucía… La sociedad cambia”.

Surgía entonces una burguesía local y destacaban personajes como el general Espartero (Granátula de Calatrava, Ciudad Real. 1793). “Era manchego y en alguna ocasión favoreció a la ciudad”, señala Ruiz Gómez.

La exposición habla también de la etapa de Primo de Rivera y de la guerra civil, con una ciudad en la retaguardia republicana.

En 1929 se produce la sublevación del Cuartel de Artillería contra la dictadura. “Este edificio, construido en el siglo XVIII por el cardenal Lorenzana era un hospital, después sede militar y hoy es el Rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha”

Durante la Guerra Civil la ciudad se mantiene alejada del frente, pero asiste a procesos revolucionarios y experiencias colectivistas, como se manifiesta en la denominación de Ciudad Libre. Francisco Alía Miranda, profesor titular en la Universidad de Castilla-La Mancha y uno de los comisarios de esta exposición ha escrito sobre esta etapa para reflejar el papel militar y geoestratégico que jugó Ciudad Real. Allí fracasó el golpe militar de los franquistas.

“En la exposición pueden verse tanto fotografías de los milicianos como de la posterior represión a ellos y a sus familiares”.

La Ciudad Real más actual se presenta en torno a tres ejes en este recorrido histórico. Por un lado, a través del análisis de los planes generales de ordenación urbana que incluye propuestas de futuro.

“Si hay un elemento que ha contribuido a modernizar la ciudad es la presencia de la universidad. Junto a eso, la llegada del AVE le ha permitido ser una ciudad abierta. Después destacaría los servicios, con un hospital universitario moderno que funciona muy bien”.

Lo que no hay que perderse en la visita

600 años (y algunos más que recoge esta muestra) dan para mucho y el catedrático indica algunas de las piezas de la exposición en las que quizá hay que detenerse con más calma.

Por ejemplo, la Carta Puebla con la que en 1255 el rey sabio le confería la identidad de ‘villa de realengo,’. Alfonso X expresaba así su voluntad de que fuera una “grand villa e bona”. En estos meses habrá oportunidad de verla hasta que viaje a finales de año hasta Toledo para conmemorar el VIII Centenario de la muerte de este monarca.

En la segunda sala hay que detenerse ante el audiovisual que recoge el contexto histórico en el que se explica cómo la entonces villa consiguió el privilegio de convertirse en ciudad.

Ya en la última sala se puede disfrutar de una gran maqueta de la Ciudad Real de 1850. “Los habitantes de hoy en día pueden saber cómo era entonces la calle en la que viven y eso siempre despierta curiosidad”.

Además de Francisco Ruiz Gómez, catedrático de Historia Medieval, la muestra ha sido comisariada por Alfonso Caballero Klink, presidente del Instituto de Estudios Manchegos, Porfirio Sanz Camañes, catedrático de Historia Moderna,  Francisco Alía Miranda, catedrático de Historia Contemporánea y Félix Pillet Capdepón, catedrático de Geografía Humana, todos ellos de la UCLM.

“Es una aproximación científica a la historia de la ciudad y también a la de los españoles. Nos invita a reflexionar sobre las dificultades que presenta la modernidad y cómo a través del pasado podemos intentar comprender mejor el presente”.

De hecho, en la parte final, la exposición se abre a propuestas ciudadanas sobre el futuro más inmediato de Ciudad Real. “Se invita a los visitantes a que envíen sus propuestas en forma de vídeos. Queremos reflexionar sobre nosotros mismos, pero también sobre la colectividad”.

La exposición se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 22 horas en horario ininterrumpido. Los sábados de 10 a 13:45 horas y 17 a 19:45 horas y los domingos en horario de mañana de 10 a 13:45 horas.

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