Una talla robada de Gil de Siloé del siglo XV regresa a Palencia casi 50 años después de ser robada
Casi medio siglo después de desaparecer del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia, en Astudillo (Palencia), la talla del evangelista San Lucas (siglo XV), de Gil de Siloé, ha regresado para cerrar una travesía marcada por el expolio, el mercado ilícito de arte y una compleja cooperación internacional.
La escultura, una pieza de madera policromada del siglo XV de unos setenta centímetros de altura, fue robada en la noche del 17 al 18 de julio de 1979, en plena oleada de sustracciones que asoló iglesias y ermitas españolas durante las décadas de los setenta y ochenta del pasado siglo.
Aquel robo no fue un hecho aislado. Junto a San Lucas desaparecieron entonces otras figuras del retablo parroquial de Astudillo, entre ellas los restantes evangelistas, apóstoles y diversas piezas de gran valor artístico y devocional.
En Italia
Desde entonces, la talla inició un periplo por el mercado internacional del arte hasta que, cuarenta y cinco años después, fue localizada en Italia gracias a la actuación de unos anticuarios españoles cuyo aviso permitió activar los mecanismos policiales y judiciales para su recuperación.
“Iba a ser subastada con un precio de salida de unos 5.000 euros”, han explicado este miércoles a los periodistas los anticuarios Pedro Jiménez y María Elizari, que supieron ver el valor de la pieza aunque inicialmente no se pusieran de acuerdo en si era de Gil de Siloé o de alguno de sus discípulos.
Durante la entrega de la pieza, este miércoles en el Palacio Episcopal de Palencia, el teniente coronel Domenico Menna, del Comando de los Carabinieri para la Tutela del Patrimonio Cultural (Italia), ha subrayado el valor simbólico de la restitución durante el acto de entrega a la Diócesis de la escultura que ha permanecido en depósito en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid desde su repatriación a España el pasado mes de julio.
“No se trata solo de una operación de seguridad sino de un deber hacia la memoria, la identidad y la dignidad de las comunidades. Devolver esta obra a su lugar de pertenencia es devolver también una parte de su historia”, ha afirmado.
Operación Predella
Desde el punto de vista policial, el general Miguel Sánchez Guerrero, jefe de la Guardia Civil en Castilla y León, ha recordado que el robo de 1979 se inscribe en una etapa “especialmente dura para el patrimonio histórico eclesiástico”, cuando muchas iglesias rurales carecían de medidas de protección.
Aquel contexto impulsó, según ha explicado, la especialización de las fuerzas de seguridad en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales.
La recuperación de San Lucas se enmarca en la denominada operación Predella, iniciada en 2021, tras la detección de la pieza en una subasta del norte de Italia.
Un detalle clave, la ausencia de la mano izquierda, permitió identificarla con claridad mediante fotografías antiguas y la denuncia original del robo.
“La intervención cautelar fue decisiva para impedir su venta y su posible desaparición definitiva”, ha señalado el general, quien ha puesto el acento en la cooperación con los Carabinieri, Europol y Eurojust, así como en el “papel ejemplar” de los anticuarios que dieron la voz de alarma.
Historia triste con final feliz
Por parte del Ministerio de Cultura, el subdirector general de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico, Carlos González-Barandiaran, ha definido el regreso de la talla como “una historia triste con final feliz”, y recordado que la década de los setenta fue “casi negra” para el patrimonio eclesiástico español.
En este contexto, ha destacado la mejora de los sistemas de prevención, inventario y control, y el uso de bases de datos internacionales como herramientas clave que hoy permiten identificar una obra robada “con una simple fotografía”.
González-Barandiaran ha explicado que, conforme a la Ley de Patrimonio Histórico Español, la escultura pasó inicialmente a ser propiedad del Estado tras su recuperación, hasta que la Dirección General de Patrimonio Cultural autorizó su devolución a la diócesis al constatar que la parroquia de Astudillo no tuvo responsabilidad alguna en la salida ilegal de la obra.
El obispo de Palencia, Miguel Garciandía Goñi, ha agradecido el trabajo de todas las instituciones implicadas subrayando el aprendizaje que estos episodios han supuesto para la Iglesia.
“Hemos tomado conciencia de nuestra vulnerabilidad y de la necesidad de inventarios rigurosos y de una custodia compartida con la sociedad”, ha afirmado el obispo antes de anunciar que la talla será expuesta temporalmente en el Museo Diocesano hasta que, una vez garantizadas las condiciones de seguridad, pueda regresar a Astudillo.
Garciandía ha recordado que el arte sacro no es solo patrimonio histórico, sino también “una ventana a la trascendencia”, y ha celebrado que San Lucas, “el evangelista que según la tradición supo dibujar un rostro antes que escribir un texto, vuelva a ser contemplado en su tierra y por su gente”.