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Los jóvenes de Castilla y León que solo conocen gobiernos del PP: “¿35 años? Buf”

Alba Camazón

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Es necesario remontarse a 1987 para que el presidente de la Junta de Castilla y León no fuera un miembro del Partido Popular (entonces Alianza Popular). Castilla y León es uno de esos feudos que lleva en manos de populares desde hace décadas: concretamente, 35 años. Es decir, los jóvenes y menores de 35 años solo han conocido gobiernos presididos por el PP, aunque estos dos años ha habido un gobierno de coalición con Ciudadanos.

“¿35 años? Buf (suspiro). A lo mejor un cambio nos puede venir bien a todos”, comenta Laura. Tiene 18 años, estudia en la Universidad de Valladolid y votará por primera vez el 13 de febrero, si finalmente se decide a participar. Esta vallisoletana se siente “un poco decepcionada” con la política y no tiene claro si participará en los comicios. Pablo (22 años), cree que si un partido sigue saliendo después de tantos años es porque la gente “sigue confiando” en ese partido. “No te digo que todo haya sido bueno, pero la mayoría de cosas serán positivas. 35 años son suficientes para hacer las cosas bien”, apunta este estudiante de ADE.

Los jóvenes son conscientes de que son minoría en Castilla y León y por eso muchos de los mensajes de los dirigentes políticos no están centrados en ellos. La comunidad está muy envejecida, y lo saben: son más los mayores de 60 años que los menores de 35 -niños incluidos-. “Haces política para los que sabes que te van a votar: la gente mayor. Y a la larga no miran”, valora Carlos, zamorano de 29 años que vive en Madrid.

Las elecciones llegan en el momento oportuno para según quién. Laura cree que el adelanto electoral convocado en plena sexta ola de la pandemia implica que no se está “pensando” en los ciudadanos de Castilla y León. “Hay que pensar en la gente que les vota. No se está pensando en ellos cuando más necesitamos a un representante”, zanja. Carlos opina que para Mañueco ha primado el calendario judicial del PP y no danto “desembarazarse” de Ciudadanos. “Además, si gana Mañueco gobernaría otros cuatro años”, recuerda.

Carlos fue uno de esos jóvenes que emigró a Madrid hace años y no se plantea volver a corto plazo. Para volver, quizá a Valladolid, tendrían que cambiar las perspectivas laborales de futuro, pero también de vida juvenil. “Mi orientación sexual también influye. Sin llegar al tópico, hay valores muy antiguos que todavía persisten y la Comunidad está atrasada en algunos aspectos. Y eso no ayuda a frenar la despoblación”, explica.

Solo uno de los amigos de Carlos sigue viviendo en Zamora, el resto se han marchado en busca de un trabajo. “Lo bueno es que el nivel de vida allí [en Castilla y León es más permisivo. Pero pienso en todos los planes y gente que he conocido... aquí [a Madrid] viene mucha gente a buscarse la vida, no está tan cerrada con sus grupos de amigos”, apuntala. Carlos es uno de los miles de jóvenes que, aunque reside en Madrid desde hace años, figura en las estadísticas como residente en Zamora. Esperará al 13 de febrero para poder votar y luego cambiará oficialmente su lugar de residencia.

Laura cree que la pregunta que se deberían hacer los ciudadanos ahora es: “¿El trabajo de estos años está realmente bien hecho?”. “Tienen asumido que van a volver a ganar”, asegura.

Suspenso a los políticos

La actualidad política de Castilla y León tampoco suele estar en boca de muchos jóvenes, salvo algún grupo de irreductibles amantes de la política -y muchas veces vinculada a ella-. La mayoría de los entrevistados para este artículo confiesan no seguir mucho las noticias, aunque sí muestran disposición a seguir más la campaña o ver los debates entre los candidatos a la Presidencia. “Hay muy poca visibilidad de lo que ha hecho la Junta en estos años. Tengo la sensación de que a la gente de a pie no le llega lo que hacen, aunque estos dos años sí que hemos tenido quizá un poco más de relevancia”, explica Jorge (28 años).

María (30 años) trabaja en Aranda de Duero (Burgos) y suspende a todos los partidos políticos. “De vez en cuando también es bueno el cambio, porque tanto tiempo estando los mismos... siempre van a tener los mismos amigos. Pero la alternativa tampoco me parece sólida”, lamenta. Otra María (31 años), maestra de Educación Infantil, también respalda a su tocaya: “Representan el patio del colegio y me da pena. Podría ser buena una renovación, pero no veo un partido que sea una solución”.

Alberto (23 años) cree que tantos años de gobierno de un mismo partido pueden provocar “mecanismos un poco injustos”, con contrataciones que siempre vayan a las mismas empresas. “Eso sí, prefiero que no haya mayoría absoluta de ningún partido. La coalición conlleva más representación”, asegura este estudiante.

Berta es de Ávila y trabaja como maestra en un pueblo de Zamora. “Que esté el mismo partido tantos años no me parece ni medio normal, porque no cambiamos ni evolucionamos. Es siempre el mismo bucle: no cambian de mentalidad, solo cambian las personas”, concluye Berta (31 años).

A favor de las coaliciones

En 2019 se configuraba el primer gobierno de coalición en la Junta de Castilla y León, integrado por el Partido Popular y Ciudadanos. Estos jóvenes valoran positivamente que haya un debate interno en el seno del gobierno, algo que sí han visto pese a que no sigan el día a día de los políticos. “Ahí se ve la necesidad de argumentar, de contraponer ideas y de justificarlas. Espero que no haya mayorías absolutas de nuevo”, señala Jorge. “Estos dos años de coalición han venido bien por el cambio que ha habido, aunque no se haya notado mucho por la pandemia”, afirma María, ingeniera.

“Gobernar con mayoría es más sencillo, porque no consultas ni negocias. Otra cosa es que sea lo mejor, porque escuchar la opinión de otros también puede ser muchas veces beneficioso”, valora Laura. Carlos considera que pactar da “mejor resultado”, incluso aunque no coincida con la ideología de los partidos. “Que haya un debate interno es positivo, pero vería mal una coalición con Vox”, rechaza, sin embargo. “El PP y el PSOE se han quedado un poco atrás y hay mucha gente joven que votará a Podemos y a Vox. Ciudadanos va a desaparecer, creo yo”, aventura Pablo, que no descarta que el Partido Popular no sea la primera fuerza en detrimento de Vox.

Hay mucha gente joven que votará a Podemos y a Vox. Ciudadanos va a desaparecer

Es uno de los escenarios post electoral que podría producirse, si se cumplen las encuestas y Vox consiguiera pactar con el Partido Popular. “Demasiada presión hacen, como para que lleguen a gobernar”, teme Berta. Pablo sí vería con buenos ojos una coalición PP-Vox, porque considera que el partido de Santiago Abascal es “el único” que “apuesta” por el sector primario mientras otros partidos “ni lo mencionan”.

Otra de las opciones que barajan las encuestas es la entrada de formaciones vinculadas a España Vaciada como Soria ¡YA!, algo que Jorge considera normal. “Hemos tenido muy poca relevancia a nivel estatal y cada vez menos. Es un: 'vamos a hacer lo que diga la cúpula', no ha habido un 'Castilla y León primero', no ha habido una lucha por llevarnos lo que nos corresponde porque el voto estaba en otras comunidades autónomas”, explica Jorge, que hace referencia al escaso número de escaños que reparte Castilla y León en las elecciones generales: 31 diputados y 36 senadores electos.

“Es ridículo solo hablar de las macrogranjas”

La precampaña electoral se está centrando en la gestión de cebaderos y macrogranjas. Un debate que estos jóvenes ven positivo, pero no prioritario. “Hay medidas que se pueden tomar y hay que tener en cuenta que también da trabajo. Pero se está politizando demasiado y hay cosas más importantes, como la despoblación”, afirma la ingeniera.

“Es ridículo solo hablar de las macrogranjas. Tenemos que tener un punto de vista mínimamente ético independientemente del dinero que genere, pero tenemos problemas más importantes como la despoblación. Hay que conseguir crear un núcleo industrial y que haya las condiciones necesarias para el retorno y acogida de gente. Castilla y León podría ser muchísimo más rentable económicamente, pero no veo que se fomente de verdad”, asegura Jorge. “Se debate sobre macrogranjas por el peso del sector primario, pero hay pueblos que tienen problemas porque no pueden usar el agua. Pero se ha magnificado para desviar la atención y no hablar de despoblación”.

En resumen, María (maestra) ve necesario “diálogo” y que todos los partidos “reconozcan cuando algo se haga bien” aunque la gestión no la realice el partido que está en la oposición. Laura, que está llamada a las urnas por primera vez, critica la gestión de las redes sociales de algunos partidos políticos. “A veces dices: 'pero cómo puedes colgar esto'. Hay que tener mucho cuidado por los mensajes. O cuando se insultan... ¿Esto es política o la discusión de patio del recreo como cuando era pequeña?”, se pregunta.

Es necesario remontarse a 1987 para que el presidente de la Junta de Castilla y León no fuera un miembro del Partido Popular (entonces Alianza Popular). Castilla y León es uno de esos feudos que lleva en manos de populares desde hace décadas: concretamente, 35 años. Es decir, los jóvenes y menores de 35 años solo han conocido gobiernos presididos por el PP, aunque estos dos años ha habido un gobierno de coalición con Ciudadanos.

“¿35 años? Buf (suspiro). A lo mejor un cambio nos puede venir bien a todos”, comenta Laura. Tiene 18 años, estudia en la Universidad de Valladolid y votará por primera vez el 13 de febrero, si finalmente se decide a participar. Esta vallisoletana se siente “un poco decepcionada” con la política y no tiene claro si participará en los comicios. Pablo (22 años), cree que si un partido sigue saliendo después de tantos años es porque la gente “sigue confiando” en ese partido. “No te digo que todo haya sido bueno, pero la mayoría de cosas serán positivas. 35 años son suficientes para hacer las cosas bien”, apunta este estudiante de ADE.

Los jóvenes son conscientes de que son minoría en Castilla y León y por eso muchos de los mensajes de los dirigentes políticos no están centrados en ellos. La comunidad está muy envejecida, y lo saben: son más los mayores de 60 años que los menores de 35 -niños incluidos-. “Haces política para los que sabes que te van a votar: la gente mayor. Y a la larga no miran”, valora Carlos, zamorano de 29 años que vive en Madrid.

Las elecciones llegan en el momento oportuno para según quién. Laura cree que el adelanto electoral convocado en plena sexta ola de la pandemia implica que no se está “pensando” en los ciudadanos de Castilla y León. “Hay que pensar en la gente que les vota. No se está pensando en ellos cuando más necesitamos a un representante”, zanja. Carlos opina que para Mañueco ha primado el calendario judicial del PP y no danto “desembarazarse” de Ciudadanos. “Además, si gana Mañueco gobernaría otros cuatro años”, recuerda.

Carlos fue uno de esos jóvenes que emigró a Madrid hace años y no se plantea volver a corto plazo. Para volver, quizá a Valladolid, tendrían que cambiar las perspectivas laborales de futuro, pero también de vida juvenil. “Mi orientación sexual también influye. Sin llegar al tópico, hay valores muy antiguos que todavía persisten y la Comunidad está atrasada en algunos aspectos. Y eso no ayuda a frenar la despoblación”, explica.

Solo uno de los amigos de Carlos sigue viviendo en Zamora, el resto se han marchado en busca de un trabajo. “Lo bueno es que el nivel de vida allí [en Castilla y León es más permisivo. Pero pienso en todos los planes y gente que he conocido... aquí [a Madrid] viene mucha gente a buscarse la vida, no está tan cerrada con sus grupos de amigos”, apuntala. Carlos es uno de los miles de jóvenes que, aunque reside en Madrid desde hace años, figura en las estadísticas como residente en Zamora. Esperará al 13 de febrero para poder votar y luego cambiará oficialmente su lugar de residencia.

Laura cree que la pregunta que se deberían hacer los ciudadanos ahora es: “¿El trabajo de estos años está realmente bien hecho?”. “Tienen asumido que van a volver a ganar”, asegura.

Suspenso a los políticos

La actualidad política de Castilla y León tampoco suele estar en boca de muchos jóvenes, salvo algún grupo de irreductibles amantes de la política -y muchas veces vinculada a ella-. La mayoría de los entrevistados para este artículo confiesan no seguir mucho las noticias, aunque sí muestran disposición a seguir más la campaña o ver los debates entre los candidatos a la Presidencia. “Hay muy poca visibilidad de lo que ha hecho la Junta en estos años. Tengo la sensación de que a la gente de a pie no le llega lo que hacen, aunque estos dos años sí que hemos tenido quizá un poco más de relevancia”, explica Jorge (28 años).

María (30 años) trabaja en Aranda de Duero (Burgos) y suspende a todos los partidos políticos. “De vez en cuando también es bueno el cambio, porque tanto tiempo estando los mismos... siempre van a tener los mismos amigos. Pero la alternativa tampoco me parece sólida”, lamenta. Otra María (31 años), maestra de Educación Infantil, también respalda a su tocaya: “Representan el patio del colegio y me da pena. Podría ser buena una renovación, pero no veo un partido que sea una solución”.

Alberto (23 años) cree que tantos años de gobierno de un mismo partido pueden provocar “mecanismos un poco injustos”, con contrataciones que siempre vayan a las mismas empresas. “Eso sí, prefiero que no haya mayoría absoluta de ningún partido. La coalición conlleva más representación”, asegura este estudiante.

Berta es de Ávila y trabaja como maestra en un pueblo de Zamora. “Que esté el mismo partido tantos años no me parece ni medio normal, porque no cambiamos ni evolucionamos. Es siempre el mismo bucle: no cambian de mentalidad, solo cambian las personas”, concluye Berta (31 años).

A favor de las coaliciones

En 2019 se configuraba el primer gobierno de coalición en la Junta de Castilla y León, integrado por el Partido Popular y Ciudadanos. Estos jóvenes valoran positivamente que haya un debate interno en el seno del gobierno, algo que sí han visto pese a que no sigan el día a día de los políticos. “Ahí se ve la necesidad de argumentar, de contraponer ideas y de justificarlas. Espero que no haya mayorías absolutas de nuevo”, señala Jorge. “Estos dos años de coalición han venido bien por el cambio que ha habido, aunque no se haya notado mucho por la pandemia”, afirma María, ingeniera.

“Gobernar con mayoría es más sencillo, porque no consultas ni negocias. Otra cosa es que sea lo mejor, porque escuchar la opinión de otros también puede ser muchas veces beneficioso”, valora Laura. Carlos considera que pactar da “mejor resultado”, incluso aunque no coincida con la ideología de los partidos. “Que haya un debate interno es positivo, pero vería mal una coalición con Vox”, rechaza, sin embargo. “El PP y el PSOE se han quedado un poco atrás y hay mucha gente joven que votará a Podemos y a Vox. Ciudadanos va a desaparecer, creo yo”, aventura Pablo, que no descarta que el Partido Popular no sea la primera fuerza en detrimento de Vox.

Hay mucha gente joven que votará a Podemos y a Vox. Ciudadanos va a desaparecer

Es uno de los escenarios post electoral que podría producirse, si se cumplen las encuestas y Vox consiguiera pactar con el Partido Popular. “Demasiada presión hacen, como para que lleguen a gobernar”, teme Berta. Pablo sí vería con buenos ojos una coalición PP-Vox, porque considera que el partido de Santiago Abascal es “el único” que “apuesta” por el sector primario mientras otros partidos “ni lo mencionan”.

Otra de las opciones que barajan las encuestas es la entrada de formaciones vinculadas a España Vaciada como Soria ¡YA!, algo que Jorge considera normal. “Hemos tenido muy poca relevancia a nivel estatal y cada vez menos. Es un: 'vamos a hacer lo que diga la cúpula', no ha habido un 'Castilla y León primero', no ha habido una lucha por llevarnos lo que nos corresponde porque el voto estaba en otras comunidades autónomas”, explica Jorge, que hace referencia al escaso número de escaños que reparte Castilla y León en las elecciones generales: 31 diputados y 36 senadores electos.

“Es ridículo solo hablar de las macrogranjas”

La precampaña electoral se está centrando en la gestión de cebaderos y macrogranjas. Un debate que estos jóvenes ven positivo, pero no prioritario. “Hay medidas que se pueden tomar y hay que tener en cuenta que también da trabajo. Pero se está politizando demasiado y hay cosas más importantes, como la despoblación”, afirma la ingeniera.

“Es ridículo solo hablar de las macrogranjas. Tenemos que tener un punto de vista mínimamente ético independientemente del dinero que genere, pero tenemos problemas más importantes como la despoblación. Hay que conseguir crear un núcleo industrial y que haya las condiciones necesarias para el retorno y acogida de gente. Castilla y León podría ser muchísimo más rentable económicamente, pero no veo que se fomente de verdad”, asegura Jorge. “Se debate sobre macrogranjas por el peso del sector primario, pero hay pueblos que tienen problemas porque no pueden usar el agua. Pero se ha magnificado para desviar la atención y no hablar de despoblación”.

En resumen, María (maestra) ve necesario “diálogo” y que todos los partidos “reconozcan cuando algo se haga bien” aunque la gestión no la realice el partido que está en la oposición. Laura, que está llamada a las urnas por primera vez, critica la gestión de las redes sociales de algunos partidos políticos. “A veces dices: 'pero cómo puedes colgar esto'. Hay que tener mucho cuidado por los mensajes. O cuando se insultan... ¿Esto es política o la discusión de patio del recreo como cuando era pequeña?”, se pregunta.

Es necesario remontarse a 1987 para que el presidente de la Junta de Castilla y León no fuera un miembro del Partido Popular (entonces Alianza Popular). Castilla y León es uno de esos feudos que lleva en manos de populares desde hace décadas: concretamente, 35 años. Es decir, los jóvenes y menores de 35 años solo han conocido gobiernos presididos por el PP, aunque estos dos años ha habido un gobierno de coalición con Ciudadanos.

“¿35 años? Buf (suspiro). A lo mejor un cambio nos puede venir bien a todos”, comenta Laura. Tiene 18 años, estudia en la Universidad de Valladolid y votará por primera vez el 13 de febrero, si finalmente se decide a participar. Esta vallisoletana se siente “un poco decepcionada” con la política y no tiene claro si participará en los comicios. Pablo (22 años), cree que si un partido sigue saliendo después de tantos años es porque la gente “sigue confiando” en ese partido. “No te digo que todo haya sido bueno, pero la mayoría de cosas serán positivas. 35 años son suficientes para hacer las cosas bien”, apunta este estudiante de ADE.