Primero la empresa, después el Consejo Regulador del Lechazo de Castilla y León —responsable de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del lechazo— y en última instancia, la Junta de Castilla y León. Ese 'León' que acabó siendo 'Léon', con una tilde mal colocada de la que nadie se percató.
“Cierto, fíjate, no nos habíamos dado cuenta... Madre de Dios”. Este lunes por la tarde la directora técnica del Consejo Regulador, Beatriz Sánchez, no se había dado cuenta de la errata de 'Léon'. “Esta mañana me comentaron lo del diseño, que si se leía mejor de izquierda a derecha... pero la tilde no la había visto”, reconoce Sánchez a elDiario.es.
“Ha pasado por un montón de gente... Lo hemos visto todos. Y después en la Junta nos lo dan de paso”, agrega. Sánchez explica que ella se fijó en “otras cosas” y recuerda que prestó especial atención a que se viera bien la vitola del lechazo, con los logos correspondientes.
El aviso lo dio a través de Linkedin el cofundador de una empresa de diseño, desarrollo y optimización de negocios digitales Ricardo Tayar, que recordaba el patrón en Z que se utiliza en el diseño, que no se utilizó en este caso y que podía malinterpretarse. “¿Castilla sabe ya León Lechazo? ¿Castilla sabe a León y a Lechazo?... POR FAVOR, ¿a qué sabe Castilla o qué es lo que Castilla sabe?”, se preguntaba a través de Linkedin.
No es la empresa con la que el Consejo Regulador del Lechazo trabaja habitualmente, que suele ser “una pequeña imprenta de Palencia”. Es la primera vez que trabajaba con BrankaTres. “Antes de llevarlo a la imprenta, se lo mandamos al cliente y si nos dice que está 'okey', se envía a imprenta”, aseguran a elDiario.es desde esta empresa, que destaca que la campaña ha estado activa durante tres meses y hasta ahora “nadie ha dicho nada”. “La campaña se acabó el 28 de enero y si no se ha quitado ya el cartel, hoy o mañana se quita”, explica Sánchez.
Sobre el diseño, desde la empresa reconocen que aunque en castellano se lea de izquierda a derecha, la tipografía es distinta y eso hace leer. “El responsable final es el cliente. Pasamos tres o cuatro propuestas y entiendo que el cliente eligió la que más le gustó. Es más al gusto del cliente, cumplimos órdenes del cliente”, aseguran desde la empresa, que pone en valor el resto del diseño y no solo la “errata gráfica”.