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CATALUNYA

El saber económico del Sr. Gallardón

Nos dice el Sr. Gallardón que su ley prohibitiva del aborto será muy útil para la economía, puesto que nacerán más niños y esto es algo bueno para un país. Nadie puede discutir esta última, genérica afirmación, supongo que el excelentísimo Gallardón ha tenido en cuenta aquellos cálculos que se airearon, hace un tiempo, sobre los déficits futuros de la Seguridad Social diciendo, que dentro de unos 50 años, si seguíamos con tan pocos nacimientos como los actuales, no habría suficientes trabajadores y cotizantes a la seguridad social para poder seguir financiando sus servicios. Vale la pena plantear varios interrogantes sobre esta afirmación que parece destinada a hacernos todavía un poco más temerosos sobre la capacidad de las finanzas públicas para hacerse cargo y administrar los frutos colectivos del trabajo.

La primera: ¿Cómo, en un mundo tan cambiante, se puede saber qué pasará dentro de 50 años?, y suponiendo que el cálculo fuera acertado, ¿qué tiene que ver todo ello con la política? Nada que ver con el rechazo a los recién llegados - que resultan ser los que más niños han tenido... con las dificultades que les hemos puesto, con el paro, los desahucios, la inestabilidad laboral, la reducción constante de los salarios para todos ... nada que ver con la precariedad, la explotación y el sobreesfuerzo exigido a las mujeres, ¿se puede dejar de lado todo esto? Porque hay otra cuestión tanto o más importante y que, al parecer, el Sr. Gallardón y los autores de este estudio -quizás inmersos en un tipo de pensamiento mágico - no han tenido en consideración.

El problema es que, una vez nacidos, los niños deben alimentarse, estar calentitos, ser cuidados con entrega y cariño, deben ir a la escuela, disponer de servicios sanitarios adecuados cuando se ponen enfermos, que es bastante a menudo . .. Y teniendo en cuenta todos estos recortes, ¿por qué no se estimula el nacimiento de criaturas teniendo presente todas y cada una de sus circunstancias que determinarán sus vidas y la de sus familias? Que tengan presente todo lo que ocurre una vez nacidos ¿O es que, por arte de magia, una vez nacidos, los niños crecen como plantas del bosque nutriéndose del aire? ¿Quién quiere o puede tener hijos ahora, con el paro galopante, con trabajos precarios, con recortes en los servicios, con leyes de dependencia que se desmenuzan? Quizá sólo ese 1% de la población que lo tiene todo puede permitirse el lujo de tener muchos hijos. ¿Y qué pasa con los niños que nacerán, según dice Gallardon - con alguna minusvalía o dificultad? ¿Los atenderán agobiados médicos de los ambulatorios públicos cada vez más precarios? ¿Los centros especializados? Tendrán ajustes específicos que - como hemos propuesto toda la vida, se integren en la medida de lo posible en la escolaridad normal, que ya bastante trabajo tiene en acoger a los niños de familias que - nos lo han dicho en la escuela- pasan hambre ... ¿Quién los cuidará? Se supone que las madres... ¿Qué pasará con esos niños, si además, como quiere el PP, los ayuntamientos tienen menos competencias y recursos para ocuparse de los más pequeños, en el caso- hipotético - de que las madres encuentren trabajo o los padres- que en su mayoría, aún no han hecho su propia revolución de género?

En definitiva, se mire como se mire, este señor no está solamente prohibiendo a las mujeres ser dueñas de su propio cuerpo que es la razón principal de la protesta que la ley ha desvelado con fuerza, sino que tiene una actitud obcecada, ciega y sorda casi sádica sobre el futuro de las mujeres, un futuro que las puede comprometer a vivir pendiente de unos hijos que no recibirán ayudas de la sociedad.

¿No se ha enterado, excelentísimo, de lo que está haciendo su partido, el PP, con los servicios a las personas? Su alma bien pensante, ¿por qué no practica la caridad cristiana de comprender qué les pasa de verdad en nuestro entorno a las mujeres? Y por qué no lucha para que las que elijan seguir adelante con el embarazo tengan todas las posibilidades de criarlos en buenas condiciones y no en un mundo que al que se legira la cara ¿Por qué demonios, en vez de ser una carrera de obstáculos, no las miman? Para justificar lo que no se puede decir - seguramente un mandato religioso integrista y talibán - este señor, busca razones que no tienen que ver con la mínima racionalidad política, y sostiene una persistente actitud de ignorancia. Los desastres sociales que está generando su propio partido y la pesada carga de malestar y sufrimientos que está poniendo sobre las mujeres.

Article publicat a Dones en Xarxa

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