La facultad que desafió al franquismo con huelgas y un concierto de Raimon: “La demanda de democracia era muy grande”

El mediodía del 13 de marzo de 1970, el legendario cantante Ramón Pelegero Sanchis, más conocido por su nombre artístico Raimon, ofreció un concierto en la facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona. Con canciones cargadas de mensajes políticos en oposición al régimen franquista, el cantante valenciano reunió a unas 5.000 personas en el vestíbulo del edificio, en apoyo a los trabajadores de AEG Telefunken de Terrassa, despedidos tras una de las huelgas más importantes de la época.

Este concierto se convirtió en uno de los actos más significativos de la facultad durante los últimos años del franquismo, una etapa en la que el movimiento estudiantil estaba especialmente activo en términos de movilización y compromiso político. La exposición 'Derecho a la resistencia. Una facultad comprometida con la democracia' en la Universitat de Barcelona, disponible hasta el 29 de mayo, rememora los episodios más relevantes de la Facultad de Derecho entre 1970 y 1976.

Durante esta última etapa de la dictadura, la Facultad de Derecho fue escenario de distintas asambleas políticas y actos culturales. Todo ello a pesar del vacío de poder en la institución, que entonces carecía de decano debido a las restricciones impuestas por el régimen.

Otro día histórico fue el 3 de febrero de 1976, cuando más de 4.000 personas asistieron a una asamblea multitudinaria a favor de la amnistía de los presos políticos, con Arias Navarro aún al frente del régimen. Según la comisaria de la muestra, Rosa Ana Alija, esta fecha sirve como eje de la exposición.

Aunque la asamblea era estudiantil, también participaron personas ajenas al alumnado. Se celebró dos días después de la multitudinaria manifestación del 1 de febrero, que se replicaría el día 8, terminando con disturbios. Estas protestas allanaron el terreno para que, un año y medio más tarde, se aprobara la Ley de Amnistía.

Cinco años sin decano como resistencia

Coincidiendo con esta asamblea, Manuel Jiménez de Parga –exministro de Trabajo del Gobierno de Adolfo Suárez y expresidente del Tribunal Constitucional–, tomó posesión como decano tras cinco años sin un titular oficialmente reconocido. A diferencia de lo habitual, el acto se celebró en el aula magna de la facultad y no en el rectorado. “Se quiso subrayar así la excepcionalidad de la situación”, apunta Alija.

Jiménez de Parga había sido elegido por la Junta de la Facultad en 1970, pero el régimen no ratificó el nombramiento por considerarlo un perfil “incómodo”, entre otras razones “por su vinculación con la defensa de los presos políticos”, señala la comisaria. Esto abrió un periodo de excepcionalidad institucional, que incluso derivó en el cierre temporal de la facultad en 1972, ya que ningún catedrático quería asumir un cargo ratificado por el franquismo.

Ante esta situación, el Gobierno franquista solicitó una terna, es decir, tres candidatos propuestos a la Junta de la Facultad. La particularidad fue que, por primera vez en la historia de España, los estudiantes participaron en la elección de los aspirantes. Sin embargo, el Ministerio tampoco aceptó la propuesta, y la situación permaneció en el limbo hasta la toma de posesión de De Parga en 1976, tras la asamblea proamnistía.

Movimiento estudiantil, actos culturales y prensa

Paralelamente al conflicto institucional, la Facultad vivió una intensa actividad política estudiantil iniciada a finales de los años sesenta, con la capuchinada como punto de inflexión, donde se creó el Sindicato Democrático de Estudiantes. De hecho, el nivel de movilización del alumnado fue uno de los motivos por los que el régimen trasladó la facultad de Derecho desde el centro de la ciudad hacia la Diagonal, tras los Hechos del Paraninfo en 1957.

Las asambleas y actos políticos eran frecuentes, a pesar de la represión franquista. En ocasiones, las fuerzas del orden entraban en el recinto. Varios estudiantes fueron detenidos y encarcelados por su participación en protestas.

Uno de los actos culturales más característicos eran los llamados “juicios bufos”, espectáculos satíricos en los que los estudiantes criticaban tanto la vida académica como la situación política. Celebrados anualmente por los alumnos de los últimos cursos, podían tener un tono “muy mordaz” contra el régimen, convirtiéndose en uno de los pocos eventos públicos donde se podía criticar al franquismo, aunque de forma más o menos sutil, resalta Alija.

No obstante, en 1971, se prohibió uno de esos actos y unos 4.000 estudiantes protestaron en el interior de la facultad y a lo largo de la Diagonal, protesta que acabaría disuelta por la policía.

Tras la aprobación de la Ley de Prensa de 1966, aumentó, aunque de forma limitada, la pluralidad ideológica en la actividad editorial estudiantil, con boletines y publicaciones de distintas tendencias, muchos de ellos anónimos. 

Otro de los caballos de batalla de los estudiantes fue el acceso a la universidad para personas de clases populares. Las pruebas de acceso eran consideradas elitistas, ya que requerían conocimientos de idiomas modernos como inglés, alemán o francés, que solo estaban al alcance de familias de clase alta. En 1974, la Junta de la Facultad decidió por unanimidad oponerse a la realización de estas pruebas para estudiar Derecho.

Esta última etapa del franquismo, sin embargo, no fue especialmente violenta dentro de la facultad en comparación con otras anteriores, explica Alija. Durante estos años, el régimen promovió iniciativas aperturistas como la Ley de Asociaciones Políticas, la Ley de Huelga y una mayor tolerancia informativa en los medios de comunicación, modificando la Ley de Prensa de 1966, en un intento de mejorar su imagen ante la comunidad internacional. 

Sin embargo, la represión seguía siendo evidente en muchos ámbitos y la sociedad estaba cada vez más concienciada de ello. “Antes de preparar la exposición, nos dimos cuenta de que en esa época había una gran demanda de democracia desde la facultad, mucho más exigente que los años anteriores”, concluye Alija.