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Jordi Pujol vuelve a la radio tras su confesión y evita poner la mano en el fuego por todos sus hijos

El inicio del verano parece haberse convertido en la época elegida por Jordi Pujol para volver de forma ocasional a la palestra mediática. Si el año pasado presentaba su testamento político en forma de memorias, este primero de julio ha concedido una entrevista a Josep Cuní en SER Catalunya en la que ha descrito su situación como “penosa”, si bien no ha sido del todo catastrofista. “Vivo instalado en el dolor, pero mantengo la esperanza”, ha expresado.

La Fiscalía pide 9 años de cárcel para Jordi Pujol por crear una "red de clientelismo" desde la Generalitat

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Ambos sustantivos no son casuales: forman parte del título de su libro publicado el año pasado Entre el dolor i l’esperança (Proa-Enciclopèdia) el libro-entrevista en el que Pujol pide perdón por haber mantenido durante décadas dinero sin declarar en Andorra, niega ser un corrupto y se declara nacionalista catalán, que no independentista.

La principal novedad de este viernes es que el expresident ha evitado poner la mano en el fuego por todos sus hijos, que se sentarán junto a él en el banquillo de la Audiencia Nacional por el origen de los fondos. “No he cobrado ni una peseta”, ha recalcado, para a renglón seguido referirse a sus descendientes: “Una persona puede hacer algo... No todo ha ido suficientemente bien, pero para la gran mayoría de mi familia pongo la mano en el fuego”. ¿Referencia implícita al primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, y que según la Fiscalía era el gestor de la fortuna familiar?

Más allá de esta pequeña falta de confianza en alguno de sus hijos, la fe católica del expresident, muy presente en el libro, también ha emergido en el estudio de Radio Barcelona. “En los momentos difíciles hay que tener fortaleza, una de las virtudes que explicaba el catecismo, y esperanza”, ha dicho el expresident a cuenta de las presiones de la policía política del PP a la banca andorrana para conseguir sus cuentas.

“Es claro y evidente que hubo una operación para intentar perjudicarme, uno toma nota pero hay que contar con ello, no me ha sorprendido del todo”, ha aseverado Pujol, sin más valoraciones.

En el plano político, Pujol ha reconocido que se identifica como “nacionalista” desde los 14 años, aunque ha apostillado que nunca se ha sentido independentista; y ha afirmado que ve a Catalunya “triste” y que los políticos soberanistas “infravaloraron” la capacidad del Estado para responder al procés.

Un 25 de julio de 2014 Pujol desveló en un breve comunicado a los medios que su esposa Marta Ferrusola y sus hijos habían mantenido ocultos en el extranjero “un dinero” procedente de una “deixa” -legado- de su padre Florenci que, “lamentablemente”, la familia no había tenido ocasión de regularizar.

A la espera de fecha para el juicio, la Fiscalía acusa a Pujol de los delitos de asociación ilícita y blanqueo, por lo que le pide una pena de nueve años de cárcel, y para sus hijos propone condenas que suman entre 8 y 29 años, la más severa para el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, que por esta causa ya permaneció siete meses en prisión preventiva.

El inicio del verano parece haberse convertido en la época elegida por Jordi Pujol para volver de forma ocasional a la palestra mediática. Si el año pasado presentaba su testamento político en forma de memorias, este primero de julio ha concedido una entrevista a Josep Cuní en SER Catalunya en la que ha descrito su situación como “penosa”, si bien no ha sido del todo catastrofista. “Vivo instalado en el dolor, pero mantengo la esperanza”, ha expresado.

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Ambos sustantivos no son casuales: forman parte del título de su libro publicado el año pasado Entre el dolor i l’esperança (Proa-Enciclopèdia) el libro-entrevista en el que Pujol pide perdón por haber mantenido durante décadas dinero sin declarar en Andorra, niega ser un corrupto y se declara nacionalista catalán, que no independentista.

La principal novedad de este viernes es que el expresident ha evitado poner la mano en el fuego por todos sus hijos, que se sentarán junto a él en el banquillo de la Audiencia Nacional por el origen de los fondos. “No he cobrado ni una peseta”, ha recalcado, para a renglón seguido referirse a sus descendientes: “Una persona puede hacer algo... No todo ha ido suficientemente bien, pero para la gran mayoría de mi familia pongo la mano en el fuego”. ¿Referencia implícita al primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, y que según la Fiscalía era el gestor de la fortuna familiar?

Más allá de esta pequeña falta de confianza en alguno de sus hijos, la fe católica del expresident, muy presente en el libro, también ha emergido en el estudio de Radio Barcelona. “En los momentos difíciles hay que tener fortaleza, una de las virtudes que explicaba el catecismo, y esperanza”, ha dicho el expresident a cuenta de las presiones de la policía política del PP a la banca andorrana para conseguir sus cuentas.

“Es claro y evidente que hubo una operación para intentar perjudicarme, uno toma nota pero hay que contar con ello, no me ha sorprendido del todo”, ha aseverado Pujol, sin más valoraciones.

En el plano político, Pujol ha reconocido que se identifica como “nacionalista” desde los 14 años, aunque ha apostillado que nunca se ha sentido independentista; y ha afirmado que ve a Catalunya “triste” y que los políticos soberanistas “infravaloraron” la capacidad del Estado para responder al procés.

Un 25 de julio de 2014 Pujol desveló en un breve comunicado a los medios que su esposa Marta Ferrusola y sus hijos habían mantenido ocultos en el extranjero “un dinero” procedente de una “deixa” -legado- de su padre Florenci que, “lamentablemente”, la familia no había tenido ocasión de regularizar.

A la espera de fecha para el juicio, la Fiscalía acusa a Pujol de los delitos de asociación ilícita y blanqueo, por lo que le pide una pena de nueve años de cárcel, y para sus hijos propone condenas que suman entre 8 y 29 años, la más severa para el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, que por esta causa ya permaneció siete meses en prisión preventiva.

El inicio del verano parece haberse convertido en la época elegida por Jordi Pujol para volver de forma ocasional a la palestra mediática. Si el año pasado presentaba su testamento político en forma de memorias, este primero de julio ha concedido una entrevista a Josep Cuní en SER Catalunya en la que ha descrito su situación como “penosa”, si bien no ha sido del todo catastrofista. “Vivo instalado en el dolor, pero mantengo la esperanza”, ha expresado.

La Fiscalía pide 9 años de cárcel para Jordi Pujol por crear una "red de clientelismo" desde la Generalitat

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Ambos sustantivos no son casuales: forman parte del título de su libro publicado el año pasado Entre el dolor i l’esperança (Proa-Enciclopèdia) el libro-entrevista en el que Pujol pide perdón por haber mantenido durante décadas dinero sin declarar en Andorra, niega ser un corrupto y se declara nacionalista catalán, que no independentista.