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BOTÓN DE ANCLA

Cantamañanas siempre ha habido

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“El clima lleva cambiando desde que la Tierra es tierra, negacionista es el rojerío español”. Este derroche de sabiduría no retumbó en su día en la Taberna de Platón, sino que la eructó el otro día el concejal José Gosálbez, de Vox, en un intento de echarle a la culpa a todos menos a él —que es quien más tiene— por el reciente incendio en la Dehesa de El Saler. Si sacamos de la ecuación al pirómano que le pegó fuego a tan singular paraje, es difícil encontrar en la Comunitat Valenciana —y somos unos cinco millones— a alguien más inepto para esta labor.

Lo peor es que su partido, casi seguro, no le encargó la tarea ‘a pesar de’ sino ‘precisamente por’. Si en algún momento de su carrera política se le hubiera ocurrido decir que eso del cambio climático pinta mal, hace tiempo que estaría de patitas en la calle. Desde luego, parece más preocupado de mantener su sueldo público que de El Saler.

En su descargo hay que decir que no todas las críticas que ha recibido han sido justas. Que se fuera a mitad de la Junta Local de Protección Civil del pasado jueves es normal. Si se ha quemado medio Saler, pues media reunión te quedas. De cajón. Y si, además, tenía kedada con la vicepresidenta Camarero para un bolo (que, encima, ni apareció) pues razón de más para pirarte. Lo que no se puede argüir es que había urgencia. La recuperación va para 20 años así que hay tiempo de sobra. Cuando le venga bien al señor, pues se vuelve a quedar. Y solucionado.

Gosálvez es de los que prefiere no enterarse para evitar asumir su ignorancia en la materia. Que el clima ha cambiado a lo largo de la historia es innegable. Y que desde siempre ha habido tontos, también. Luego está el debate de cuándo se creó la Tierra; hace 4.600 millones de años como dice la ciencia o 6.000 años, según la Biblia. El concejal tiene pinta de lo segundo, y de pensar que los dinosaurios y los hombres coexistieron porque ha sido fan de Yoshi desde que salió el Super Mario World. Y cuando tus marcos intelectuales parecen ser esos, pues el debate racional se complica.

Para que no tenga que esforzarse mucho en vacaciones —y en Vox siempre están un poco de vacaciones— vamos a darle un punto de ventaja al concejal y supongamos que el cambio climático es un fenómeno natural y la acción del hombre no tiene nada que ver. Por lo tanto, su objetivo como concejal debería ser paliar unas consecuencias que no puede negar (aunque la neurona no le dé para entender la causa). Eso significa que cada vez habrá episodios climáticos más extremos. Por ejemplo, olas de calor más largas y tórridas y mayor riesgo de incendios (que serán más devastadores). ¿Algo habrá que hacer, no? Pues su propuesta ha sido ejecutar el 5% del presupuesto que tenía asignado para invertir en El Saler, disfrutar de una plantilla de bomberos infradotada y no emplear un retardante químico que seguro que hubiera evitado que algunas de las 37 hectáreas que hemos perdido se hubieran salvado. Un crack.

Lo que redime a Gosálvez es su sentido del humor, porque si somos graciosetes, pasa como con las penas y el pan, que son menos. Ante un público tan agradecido como fue el que acudió a la conferencia Conservación y gestión de humedales frente al cambio climático —en el marco de los actos de València como capital verde europea— tiró de argumentario de parroquiano de bar de carretera para arremeter contra el cambio climático. Lo tildó de “alarmismo climático o religión climática” y, apostilló, era esa una hipótesis “de la que ya se han descolgado un buen número de científicos, y algunos de ellos premios Nobel”, en alusión, quizás, a sí mismo. La alcaldesa Catalá, por supuesto, no dijo ni mú, y le mantuvo en su cargo, como ha hecho ahora, y hará mientras necesite al partido ultra para mantenerse en el cap i casal.

Premios Nobel frikis siempre los ha habido y lo que opine un Nobel de la Paz o de Literatura sobre el cambio climático es irrelevante. Pero pocos terrenos hay en la ciencia sobre los que exista un mayor más consenso: el 97% (según la NASA) coincide en afirmar que el cambio climático, que ni el concejal niega, tiene origen antropogénico (eso sí lo niega). Pero aquí pasa como con la Covid-19, que la Ciencia decía una cosa y Miguel Bosé otra, y el respetable no sabía a qué carta jugar. En todo caso, es poco probable que todo ese 97% sean ‘rojitos’.

En menos de una década, las noches tropicales en València han aumentando un 24%

Supongo que Gosálvez habrá hecho su propia investigación en Google —mientras plantaba un pino, como dicta la liturgia— y a lo mejor tiene razón. Quizás el cambio climático no lo causa el ser humano. ¿Es importante? Pues, en realidad, no tanto. Reducir la dependencia de los combustibles fósiles, cuidar más y mejor de la naturaleza, más jardines, transporte público, reciclar… todo eso es positivo per se. Si luego resulta que la Humanidad está equivocada y Gosálvez tiene razón el coste de oportunidad de haber implementado esas políticas no solo será nulo (no causa ningún daño), sino que sería incluso positivo (podremos paliar parte de los daños independientemente de su origen). Pero si la Ciencia tiene razón y el que se equivoca es el edil de Vox, que podría ser, vamos caminito del desastre por puta cabezonería.

En menos de una década, las noches tropicales en València han aumentando un 24%. A lo mejor, cuando llegue el día que tengamos que encender el horno para refrescarnos del calor de la calle, los Gosálvez del mundo hayan entrado en razón. Aunque probablemente habrá que esperar a la sexta extinción para que eso ocurra.