PP y Vox presumen en Castelló de eliminar la plaza del País Valencià tras la imposición de la extrema derecha

PP y Vox ha escenificado este martes una victoria en Castelló de la plana en la 'guerra de los símbolos', esta vez con el escenario del callejero de la ciudad. Los portavoces de ambas formaciones, Sergio Toledo y Antonio Ortolá, han visitado la recién bautizada plaza del Nou d’Octubre para celebrar la eliminación definitiva del nombre “País Valencià”, una exigencia impuesta por la extrema derecha al gobierno de la popular Begoña Carrasco tras casi 50 años en el callejero local con gobiernos de izquierdas y de derechas.

Según el ejecutivo municipal, esta medida no solo responde a una “demanda vecinal histórica”, sino que tiene como objetivo principal restablecer la legalidad vigente, amparándose en resoluciones del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) que cuestionan el uso de la anterior denominación en documentos oficiales.

Para el PP, el cambio supone “normalizar” una situación que consideraban anómala, ya que la ciudad no contaba con un vial dedicado a la fecha más representativa de la autonomía. Por su parte, Vox ha reivindicado este movimiento como una exigencia directa de su formación dentro del pacto de gobierno, con el fin de acabar con un nombre que califican de “erróneo” y con marcadas “connotaciones catalanistas”. Ambas formaciones han coincidido en señalar que el anterior rótulo no se ajustaba al Estatut d’Autonomia, defendiendo que la nueva nomenclatura es un ejercicio de coherencia con la identidad valenciana y española.

En este proceso ha jugado un papel fundamental la sociedad civil organizada a través de la Asociación Cultural Cardona Vives, cuyos representantes han acompañado a los concejales durante la visita. Esta entidad se caracteriza por una tendencia política conservadora y regionalista, alineada con el secessionismo lingüístico que rechaza la unidad de la lengua. La asociación es conocida en Castelló por su firme oposición a lo que denominan “pancatalanismo” y por la defensa de un tradicionalismo católico, posicionamientos que el actual gobierno municipal ha ensalzado como una “magnífica labor en defensa de las señas de identidad”.

Sin embargo, la eliminación de la plaza del País Valencià ha profundizado la brecha con la oposición de izquierdas. Tanto el PSPV-PSOE como Compromís han denunciado con dureza este cambio, calificándolo de “ataque a la historia” y de “sectarismo ideológico”. Desde la izquierda recuerdan que el término “País Valencià” es una denominación legal reconocida en el preámbulo del Estatut d’Autonomia, por lo que acusan a PP y Vox de utilizar las instituciones para imponer una visión sesgada de la realidad valenciana y de plegarse a los intereses de entidades radicales para borrar la pluralidad del callejero castellonense.