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Un selfie con el querido Carlos

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El pasado lunes siete de abril tuvo lugar el acto de toma de posesión de José Capilla como rector de la Universidad Politécnica de València, a dicha “celebración” acudieron las autoridades de la Comunidad Valenciana encabezadas por el todavía presidente de la Generalitat, Carlos Mazón. Todo correcto y dentro del estricto protocolo de una entidad que se ha ganado el respeto, prestigio y admiración de la sociedad a base de una enseñanza pública y de calidad como reflejan los rankings mundiales de universidades.

El acto transcurrió según protocolo, con un paraninfo lleno y blindado a cualquier tipo de protesta que pudiera empañar el mismo, correcto, ya que en un estado de derecho los espacios para expresar la libertad de opinión son otros. Durante la intervención de Capilla, la alcaldesa de València, María José Catalá y el presidente Mazón, se escaparon algunos guiños de complicidad como el “querido Carlos” del rector al presidente, las alusiones de la alcaldesa al “sufrimiento” de la familia de Capilla por la entrega y sacrificio de éste a la institución y las alabanzas profesionales y personales de Mazón al mismo. Fueron momentos que nos recordaron a la más esplendorosa época de la Batalla de Flores, los claveles volaban sobre sus cabezas ante un auditorio adormecido que aplaudía mecánicamente todas y cada una de las intervenciones.

Al acabar el acto, dentro de un ambiente de euforia y camaradería, tuvieron la brillante idea de hacerse unos “selfies ” con el querido Carlos y subirlos con la celeridad de unos adolescentes a las redes, tanto el rector como el presidente, poniendo el prestigio de la universidad y su necesaria neutralidad política en entredicho.

Cada uno es muy libre a nivel personal de elegir a sus amigos, faltaría más, pero cuando te pones el birrete de rector tienes que ser consecuente con el cargo y la institución que representas y asumir la neutralidad del mismo por respeto a las diferentes sensibilidades existentes entre el colectivo universitario.

Tomar las extremas medidas de seguridad, como el vallado de todo el perímetro de la sede central y el cuantioso número de efectivos policiales, superior a cuando el Rey Felipe VI acudió a la universidad, es impropio del rector de un espacio de libertad y respeto como debe ser la UPV. Solicitar la ingente cantidad de cuerpos de seguridad a la Delegación del Gobierno es una clara demostración de la falta de confianza en el estudiantado, los docentes y el personal administrativo de la misma y la confirmación palmaria de la insostenible situación de Mazón ante la mayoría de la sociedad valenciana. 

La delegada del gobierno, Pilar Bernabé, cumplió con su obligación de dar la seguridad necesaria al acto, sin dejarse influenciar por las voces “carlistas” del Partido Popular que le han intentado responsabilizar de la supuesta falta de seguridad del presidente y las amenazas de muerte recibidas, pese a la rápida actuación de los mandos policiales poniendo a disposición de la Justicia, a los que a través de las redes sociales han cometido un delito tan despreciable como desear la muerte. Amenazas que todas y todos rechazamos contundentemente.

Otra medida polémica fue denegar la entrada a los alumnos, representantes sindicales y todo el personal que pudiera dar cobijo el paraninfo, situación que no había ocurrido en ninguna otra toma de posesión anterior. La inexiste información sobre el acto en la página web de la universidad, la “caída” de la página web de la rtupv (radio televisión), así como no tener reseña alguna de la programación del día, tanto de la televisión como de la radio, hasta las doce treinta del mediodía que conectaron con el act. Siempre desde el interior del Paraninfo, mientras tras el perimetro vallado el estudiantado y personal de la más prestigiosa universidad técnica de nuestro país, solicitaban la célebre y justa reivindicación de Mazón dimisión.

Pero no pasa nada, “son una minoría de exaltados controlados por una mano negra que quiere dinamitar la reconstrucción” (que palabra más hueca para los familiares de los 228 fallecidos ). Que falta de respeto y empatía a los muchos miembros del colectivo universitario que se han visto directamente afectados, tanto física como económicamente por la Dana del CECOPI y El Ventorro, del cada vez más lejano veintinueve de octubre.

No pasa nada, amigo Carlos, pensará el rector Capilla, si pese a la impecable reconstrucción que proyectas y diriges tu partido o la Justicia te apartan del cargo que tan dignamente representas, con la aceptación y apoyo de la mayoría del pueblo valenciano, siempre tendrás cobijo en la Politécnica que pretendo construir en China. Venga un selfie querido Carlos.

Emilio J. Izquierdo Pedra, jubilado de la UPV