Tú a Manises y yo a Catarroja
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Mazón se trajo a sus amigos, Pérez Llorca a su pareja
El aprovechamiento del poder y la idiosincrasia del PP en un Consell continuista
Carlos Mazón se trajo al Palau de la Generalitat a su pandilla de amigos de Alicante. Juan Francisco Pérez Llorca se ha traído a su novia desde Finestrat, no al Palau, que habría sido muy gordo, sino al otro lado de la plaza de Manises, al edificio de enfrente, el de la Diputación Provincial de València. La institución provincial ha fichado en comisión de servicios a la pareja del presidente por el doble del salario que tenía como funcionaria en el ayuntamiento del que este último era alcalde hasta que asumió, tras la dimisión de Mazón, la jefatura del Consell. Para ello ha contado con la aquiescencia de los socios del PP en la Corporación provincial, como ha dejado claro la vicepresidenta Natàlia Enguix, de Ens Uneix, al alegar que “cada uno tiene que buscarse la vida como considere”. ¡Faltaría más!
Con una composición del Gobierno autonómico que mantiene a la mayoría de los consellers que ya formaban parte del anterior equipo (Susana Camarero, Marciano Gómez, José Antonio Rovira, Miguel Barrachina, Vicente Martínez Mus, Juan Carlos Valderrama, Nuria Martínez y Marian Cano, frente a los tres nuevos: María del Carmen Ortí, Elena Albalat y José Luis Díez), Pérez Llorca, además, formaba parte del aparato político de su predecesor, como se apresuró a señalar Francisco Camps cuando indicó: “Era su secretario general, él lo puso”.
Aunque él mismo y sus propagandistas se esfuerzan en presentarlo como un personaje con un talante distinto, alejado de las marrullerías de su antecesor, eso es algo que, desde luego, no se ha plasmado en absoluto en la práctica si se revisan los acuerdos con sus socios de la extrema derecha de Vox, la propensión a emular a Mazón al atribuir a la oposición pecados cometidos en sus propias filas (como al intentar responsabilizar al gobierno del Pacto del Botánico del escándalo de las VPO adjudicadas a cargos y conocidos del PP) y la ejecutoria general en los tres meses y medio que lleva en el cargo.
¿Quiere eso decir que Mazón y Pérez Llorca son dos gotas de agua, como aquellas gemelas de Tú a Boston y yo a California, la comedia de Disney que dirigió David Swift en 1961, hermanas sin saberlo? Tal vez sería ir demasiado lejos, aunque es obvio que comparten cierta facilidad para aprovechar las ventajas del poder y una idiosincrasia muy incrustada en la gente del PP. Por ahora, Pérez Llorca y Mazón protagonizan otra película, que bien podría titualrse “tú a Manises (la plaza de Manises) y yo a Catarroja”, dado que la jueza de la dana espera al expresidente para que declare como testigo, una vez que el Tribunal Superior de Justicia lo ha exonerado de la negligente respuesta a una emergencia que se cobró 230 vidas.
Excluida su “responsabilidad de forma completa en su vertiente omisiva, al no ostentar la posición de garante”, como ha señalado textualmente, con cierta sorna, la jueza que pretendía imputarlo, Mazón tendrá que comparecer en el juzgado para explicar, con la obligación legal de contar la verdad, su larguísima comida y sobremesa con Maribel Vilaplana y su llegada tardía al Cecopi, tras meses de reiteradas mentiras oficiales, y se verá en el trance de entregar los whatsapps de aquella jornada trágica o de excusarse, como ya hizo su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca, en que los ha borrado. Si sirve de precedente, la declaración de Maite Gómez, jefa de prensa del expresidente, en palabras de Lucas Marco, “fue impresionante y la magistrada apretó de lo lindo a la testigo, como pocas veces se ve en una sala de vistas”. Por este lado, más que una comedia, parece una película de suspense.
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