La Eurocámara respalda el acuerdo comercial entre la UE y EEUU pero añade salvaguardias por los incumplimientos de Trump
El Parlamento Europeo ha dado este jueves su respaldo al acuerdo comercial que firmaron Estados Unidos y la Unión Europea el pasado agosto de 2025, pese a que el comentario general en la Eurocámara es que el tratado comercial es “desequilibrado” para los intereses europeos. La votación ha finalizado con 417 votos a favor, 154 en contra y 71 abstenciones.
Para sacarlo adelante, se han tenido que añadir varias enmiendas, alguna de las que ya se habían aprobado en la Comisión Internacional de Comercio, como una salvaguardia por la que se suspendería el acuerdo en caso de nuevos aranceles estadounidenses, otra de “entrada en vigor” por la que las preferencias arancelarias solo se aplicarán si Trump respeta sus compromisos, donde se ha añadido la reducción por parte de Estados Unidos de los aranceles sobre productos europeos con contenido de acero y aluminio inferior al 50 %, hasta un máximo del 15 %; pero además se han añadido otra que establece que el pacto expirará en marzo de 2028, salvo que ambas partes acuerden prorrogarlo, y un mecanismo de salvaguardia por el que la Comisión tiene la tarea de supervisar el impacto de las nuevas normas y podría suspender temporalmente los nuevos aranceles si las importaciones estadounidenses alcanzaran un nivel que pudiera causar un daño grave a la industria europea, por ejemplo, en caso de un aumento del 10 % en las importaciones de un determinado grupo de productos.
El acuerdo comercial elimina los aranceles sobre cientos de productos industriales y agrícolas estadounidenses, mientras impone un arancel general del 15% sobre la UE, aunque está por ver cuál va a ser la respuesta del presidente de EEUU, Donald Trump, ante su caótica política comercial después de que el Tribunal Supremo de EEUU tumbara sus decisiones sobre aranceles. Estos cambios en la posición de EEUU provocaron numerosos retrasos en la aprobación del acuerdo por parte de la Eurocámara. Ahora el Consejo Europeo tiene que aprobar el acuerdo
Para tratar de defender el acuerdo apareció en la Eurocámara el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, ya que Maros Sefcovic, comisario de Comercio se encontraba en Camerún por la conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En su discurso previo, Dombrovskis ha tratado de ensalzar las cualidades de un acuerdo que fue asumido como una humillación en varias capitales europeas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mostró su disconformidad asegurando que respaldaba el acuerdo, “pero sin ningún entusiasmo”.
“No olvidemos la magnitud de lo que está en juego: Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, nuestro principal socio comercial y nuestro principal destino de exportaciones. Solo en 2024-2025, se intercambiaron bienes y servicios por valor de 1,7 billones de euros a través del Atlántico. Hemos invertido en las respectivas economías 4,8 billones de euros. En conjunto, nuestro comercio con Estados Unidos representa alrededor del 20 % de nuestro comercio global”, detalló el comisario europeo.
Dombrovskis admitió como “motivo de preocupación” de los miembros de la Cámara “en lo relativo a los aranceles sobre el acero y el aluminio, y sus productos derivados” y por la obtención de “garantías sobre el compromiso de Estados Unidos de respetar el acuerdo, así como la necesidad de salvaguardias en caso de que sus términos sean vulnerados”.
Durante el debate se exigió que Estados Unidos aclare cómo reducirá el arancel del 50% sobre cientos de productos que contienen acero y aluminio, una cuestión que los europarlamentarios han insistido en que se tendría que definir para que el acuerso saliera adelante.
Pero a pesar de los temores, el comisario pidió que “a pesar de estas preocupaciones legítimas, una verdad permanece: nuestros intereses económicos exigen que avancemos”. Dombrovskis llegó a decir: “debemos demostrar buena fe por nuestra parte si queremos recibir buena fe a cambio”, lo que provocó cierto revuelo entre los eurodiputados ante las amenazas y cambios de posturas continuas de Trump respecto a Europa. Para apaciguar el graderío, el comisario puntualizó que “aunque seguiremos esforzándonos por mantener relaciones constructivas y evitar la volatilidad, no cerraremos los ojos ante ningún riesgo para nuestros intereses. La Comisión se mantendrá vigilante, preparada para defender los intereses europeos siempre que sea necesario. Estamos siguiendo de cerca las investigaciones estadounidenses en virtud de la Sección 301, que podrían sustituir la base jurídica de los aranceles estadounidenses”.
El Parlamento Europeo ya había dado un primer paso para aprobar el acuerdo comercial entre EEUU y la Unión Europea, pero había añadido dos cláusulas ante los cambios de posición constantes del presidente de EEUU en su política de comercio exterior. Las enmiendas no gustaron en EEUU. El embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Andrew Puzder, aseguró que si la UE no quiere perder el acceso “favorable” a los contratos con las empresas estadounidenses de Gas Natural Licuado (GNL) tenía que aprobar el acuerdo comercial firmado entre Ursula Von der Leyen y Trump sin enmiendas ni cambios.
El eurodiputado socialdemócrata Bernd Lange, ponente en la Eurocámara del documento de acuerdo, señaló que “las condiciones están claramente definidas en la posición del Parlamento. Incluyen una cláusula de entrada en vigor (”sunrise clause“) que exige el cumplimiento total por parte de Estados Unidos antes de que el reglamento pueda aplicarse, y una cláusula de caducidad (”sunset clause“) que garantiza la supervisión parlamentaria completa de cualquier extensión de las concesiones, manteniéndose siempre conforme a la normativa de la OMC. Cualquier nueva amenaza arancelaria o el incumplimiento del acuerdo en beneficio de los productores y consumidores europeos provocará la caducidad de la legislación”.
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