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Guerra electrónica y desinformación: ¿qué está pasando con los drones ucranianos que llegan a suelo europeo?

Un soldado ucraniano recupera el dron interceptor Zirka tras un vuelo de prueba.

Rodrigo Ponce de León / Icíar Gutiérrez

Madrid / Bruselas —
23 de mayo de 2026 23:12 h

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La guerra de Ucrania está tomando un peligroso desvío hacia los países europeos del Báltico. En las últimas semanas, tanto el contingente de la OTAN desplazado en la zona como los ejércitos de Estonia, Lituania, Letonia o Finlandia están en alerta ante la aparición de drones sobre el cielo de los países bálticos. Rusia ha conseguido supuestamente mediante sus sistemas de guerra electrónica desviar drones ucranianos hacia territorio europeo. Ucrania ha pedido disculpas. Hay una guerra de desinformación en toda regla: Rusia ha desplegado una campaña de acusaciones sin pruebas sobre el despliegue de tropas ucranianas en estos países bálticos para lanzar drones sobre objetivos rusos, que es negada radicalmente por los propios países, Europa, la OTAN e incluso Estados Unidos.

Ucrania ha conseguido desarrollar drones de largo alcance que han burlado las defensas antiaéreas rusas. Los ataques ucranianos se habrían centrado en infraestructuras energéticas como la refinería de petróleo de Syzran, en el oeste de Rusia, un ataque que fue destacado por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Solo unos días antes, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, afirmó que varias instalaciones de otra refinería, propiedad de Gazprom, fueron dañadas durante los ataques ucranianos. Algunos de los 120 drones que se lanzaron impactaron en viviendas de ciudadanos, provocando varios muertos y heridos.

Otra prueba de la debilidad rusa ante los ataques ucranianos que Rusia celebró el pasado 9 de mayo el desfile militar por el Día de la Victoria más descafeinado y reducido de los últimos 20 años. Ante esta situación, el Kremlin ha decidido contraatacar con sus sistemas de guerra electrónica que permiten desviar a los drones y con una campaña con el objetivo de implicar a los países bálticos en el conflicto.

Durante las últimas semanas, varios drones ucranianos han caído sobre territorio de los países bálticos. Un dron ucraniano fue derribado en el espacio aéreo de Estonia por un avión de la misión de vigilancia aérea de la OTAN. En Letonia, el impacto de dos drones ucranianos desviados supuestamente por Moscú ha provocado una crisis de Gobierno que ha terminado con la dimisión de la primera ministra de Letonia, Evika Šiliņa. Esta dirigente responsabilizó al hasta entonces ministro de Defensa, el socialdemócrata Andris Sprūds, del fracaso a la hora de interceptar los drones y forzó su dimisión. La salida del ministro provocó una crisis de gobierno que terminó con la dimisión de Šiliņa.

Emil Kastehelmi, analista de inteligencia de fuentes abiertas y experto en historia militar, explica a elDiario.es que Ucrania ha estado llevando a cabo ataques continuos contra diversos objetivos cerca de los países bálticos y del golfo de Finlandia. “A medida que aumenta el número de ataques, también lo hace la posibilidad de que los drones se desvíen de su rumbo. Ucrania está atacando ahora intensamente la infraestructura petrolera rusa, entre otros objetivos, y hay importantes puertos petroleros en la región de Leningrado, como Ust-Luga y Primorsk”, indica Kastehelmi, que trabaja en la organización de análisis finlandesa Black Bird Group.

Los drones dependen en gran medida de sistemas electrónicos para el control, la navegación, la transmisión de vídeo y la localización de objetivos. Los sistemas de guerra electrónica permiten interferir en esos sistemas. “Por ejemplo, para desviar a un dron de su rumbo, se pueden emplear técnicas de 'jamming' (interferencia para interrumpir las comunicaciones entre un dron y su operador) o 'spoofing' (suplantación), que se enmarcan dentro de la guerra electrónica”, dice el analista a este medio.

A juicio del experto, efectivamente, lo más probable es que los drones de varios incidentes sean ucranianos, ya que han estado operando en la zona, y recuerda que Rusia está utilizando diversos métodos para proteger sus objetivos. Uno de ellos es la guerra electrónica, que puede afectar a la navegación de los drones. “Redirigirlos debería ser posible, pero depende en gran medida de los aspectos técnicos de los drones ucranianos. En casos aislados, los fallos técnicos también podrían hacer que los drones perdieran su trayectoria original, pero los múltiples casos apuntan a la guerra electrónica rusa. Algunos drones ucranianos son más resistentes a la guerra electrónica que otros. Sin embargo, es difícil determinar con exactitud cuál es la causa principal en cada caso, ya que se ha publicado muy poca información sobre los drones que se han estrellado en los países bálticos y en Finlandia”.

Los incidentes con los drones extraviados no están exentos de riesgos. “El nivel de riesgo depende del modelo: algunos pueden ser drones señuelo, mientras que otros pueden llevar cargas útiles más pesadas. No están dirigidos contra ningún objetivo predeterminado en los países aliados, por lo que el riesgo es más limitado. Sin embargo, si un dron con una carga útil más pesada impacta contra un objetivo civil en un país de la OTAN, existe la posibilidad de que se produzcan daños más graves y, en el peor de los casos, víctimas civiles”, indica el analista militar de Black Bird Group. “Por eso, los países cercanos a Rusia han reforzado su preparación para repeler los drones que entren en su espacio aéreo si fuera necesario”.

“Enmascarar vulnerabilidades mediante amenazas”

Además del desvío de drones como parte del contraataque, el embajador ruso ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, declaró el pasado martes que el Servicio de Espionaje Exterior ruso (SVR) tenía información de que Ucrania planeaba lanzar drones militares desde Letonia y otros Estados bálticos. Nebenzia no aportó pruebas y lanzó una extraña advertencia al asegurar que la pertenencia a la OTAN de los países bálticos no los protegería de posibles represalias por parte de Rusia.

En el informe del SVR se afirmaba que “la rusofobia primitiva de los actuales dirigentes de Letonia ha resultado más fuerte que su capacidad de pensamiento crítico o su instinto de conservación”.

“El Kremlin está respondiendo con una estrategia ya probada: enmascarar sus crecientes vulnerabilidades mediante la escalada de amenazas. El objetivo de Rusia es trasladar los costes políticos desde sí misma hacia los principales apoyos de Ucrania”, explica Justina Budginaite-Froehly, investigadora del Atlantic Council.

Ante la amenaza rusa, los ministros de Asuntos Exteriores de los países nórdicos y bálticos lanzaron una declaración conjunta este viernes en la que rechazan firmemente “la flagrante campaña de desinformación de Rusia y sus falsas acusaciones, respaldadas por Bielorrusia, sobre violaciones del espacio aéreo en la región nórdica y báltica”.

La analista del Atlantic Council destripa la estrategia de Moscú “en el momento en que la campaña de largo alcance de Ucrania está demostrando ser efectiva”. Budginaite-Froehly apunta que “Rusia quiere que los ciudadanos bálticos se pregunten si el apoyo a Ucrania está llevando la guerra a su propio espacio aéreo. Quiere que las poblaciones de Letonia, Estonia y Lituania pierdan confianza en sus instituciones. Quiere que los gobiernos, ya sometidos a presión —especialmente Letonia, que atraviesa inestabilidad política—, se vean obligados a dar explicaciones defensivas en lugar de adoptar una acción estratégica. Sobre todo, Moscú busca generar fricciones entre los Estados bálticos, otros aliados de la OTAN y Ucrania”.

Rusia quiere que los ciudadanos bálticos se pregunten si el apoyo a Ucrania está llevando la guerra a su propio espacio aéreo. Quiere que las poblaciones de Letonia, Estonia y Lituania pierdan confianza en sus instituciones

Justina Budginaite-Froehly Investigadora del Atlantic Council

De hecho, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, remarcó que “si los drones vienen de Ucrania, no están allí porque Ucrania quisiera enviar un dron a Letonia, Lituania o Estonia. Están allí por la agresión imprudente e ilegal a gran escala de Rusia, que comenzó en 2022 tras lo que hizo en Crimea en 2014 contra Ucrania”. Rutte calificó como “mentiras ridículas” las declaraciones de Rusia sobre que Letonia y otros países bálticos podrían permitir a Ucrania utilizar su territorio para atacar a Rusia.

Para Kastehelmi, la acusación de Rusia carece de fundamento: “Los ucranianos tienen la capacidad de fabricar en serie drones de largo alcance, no necesitan lanzarlos desde otros países para que los ataques tengan éxito”, señala. Y agrega que utilizar territorio de la OTAN también supondría “riesgos de escalada” para los países de la Alianza Atlántica implicados, “sin beneficios lo suficientemente importantes en relación con los posibles problemas que dicha cooperación podría generar”. 

En la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN que se ha celebrado este viernes en Suecia, el ministro lituano de Exteriores, Kestutis Budrys, aseguró que Rusia “lanza acusaciones falsas. Es ridículo, es peligroso y no tiene nada que ver con nuestra posición. Ya hemos dicho que ninguno está dejando su territorio o su espacio aéreo para estas actividades”.

El Gobierno de España lanzó un comunicado para expresar “su plena solidaridad con Estonia, Letonia y Lituania frente a la campaña de intimidación y desinformación lanzada por Rusia que solo busca aumentar la tensión en la región”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, advirtió “Rusia y Bielorrusia tienen una responsabilidad directa en que estos drones pongan en peligro la vida y la seguridad de las personas en nuestro flanco oriental. Europa responderá con unidad y firmeza”.

La Brigada Multinacional de la OTAN en Letonia organiza el ejercicio anual “Iron Spear 2026” en el campo de entrenamiento de Adazi.

El miedo a que se dé una escalada bélica es cada vez mayor. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, que se encontraba en la cumbre de Suecia, afirmó que era “comprensible que estos países se sientan amenazados. Así que es algo preocupante, porque siempre existe el riesgo de que algo así desemboque en algo mayor y esa posibilidad siempre está presente”.

El analista de Black Bird Group añade que “hay varias razones por las que Rusia está impulsando esta narrativa: o bien necesita explicar a sus propios ciudadanos por qué la defensa aérea rusa fracasa constantemente a la hora de proteger infraestructuras situadas en el interior de Rusia. La otra posibilidad es que estén tratando deliberadamente de crear una imagen hostil de los países bálticos, que podría utilizarse como pretexto para nuevas provocaciones en el futuro”, añade.

“Los Estados bálticos son maniáticamente antirrusos”

Para aumentar aún más la tensión, el ministro lituano de Asuntos Exteriores, Kestutis Budrys, dijo en una entrevista en el periódico suizo Neue Zürcher Zeitung publicada el lunes: “[La OTAN] tendría que mostrar a los rusos que somos capaces de penetrar la pequeña fortaleza que han construido en Kaliningrado. La OTAN tiene la capacidad, si es necesario, de arrasar las defensas aéreas y las bases de misiles rusas allí hasta los cimientos”.  El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, enlazó las declaraciones del ministro lituano con que “desafortunadamente, los Estados bálticos son maniáticamente antirrusos. Este sentimiento antirruso los ciega, les impide pensar en ‌el futuro y les impide hacer lo que redunda en interés de estos países”.

Esta situación se ha generado mientras Rusia y Bielorrusia realizaban ejercicio militares conjuntos en los que se trasladaba armamento nuclear ruso a territorio bielorruso. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) informó de que se ha reforzado la seguridad en las regiones del norte para evitar ataques.

El presidente bielorruso, Aleksander Lukashenko, aseguró que no tiene ninguna intención de que Bielorrusia se vea arrastrada a la guerra, salvo que haya “una agresión contra el territorio bielorruso”. Lukashenko además señaló que estaba dispuesto a reunirse con el presidente de Ucrania “si quiere hablar, pedir consejo o cualquier otra cosa, que lo haga. Estoy dispuesto a reunirme con él en cualquier lugar y a abordar los problemas de las relaciones entre Bielorrusia y Ucrania”.

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