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Por qué hablar de dinero antes de casarse, según un asesor fiscal: “No va de desconfiar, sino de hacer las cosas bien”

El régimen económico se puede cambiar mediante la firma de capitulaciones matrimoniales ante notario.

Paloma Martínez Varela

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Cuando se planifica una boda se suelen tomar decisiones sobre el menú, las flores o el destino de la luna de miel, pero hay un tema fundamental que a veces queda relegado al olvido o al silencio: el régimen económico matrimonial que se va a constituir. Decidir entre gananciales o separación de bienes es, sin embargo, una de las decisiones más importantes que una pareja debe tomar antes de dar el ‘sí, quiero’.

“Muchas parejas no lo hablan por incomodidad o por pensar que ya se verá, pero la realidad es que hablarlo evita malentendidos, permite tomar decisiones conscientes y protege a ambos en caso de cualquier tipo de problemas”, asegura el asesor fiscal Jaime Carrasco del Olmo, de VIPA Asesores. “Para mí hablarlo es cuidar la relación”, valora.

Aunque hablar de dinero en la pareja está cada vez más normalizado, todavía persisten falsas creencias, como asociar la separación de bienes al mal augurio o a la desconfianza. Para Carrasco del Olmo, abordar esta cuestión no es un síntoma de falta de fe en la relación, sino todo lo contrario: “Al final, no va de desconfiar, sino de hacer las cosas bien desde el principio”. 

La elección del régimen afecta directamente a la gestión del dinero y el patrimonio durante la relación y, en su caso, también después, pero ¿en qué se diferencian?

Régimen de gananciales

“En este modelo, todo lo que se gana durante el matrimonio, como sueldos, ahorros o compras, pasa a ser de los dos, independientemente de quién lo haya generado, por lo que en caso de separación normalmente se reparte al 50%”, afirma el experto. “Es decir, en gananciales todo pasa a ser de ambos”, resume. 

Pero hay una excepción: las herencias o donaciones, que se consideran bienes personales en ambos regímenes. “Es decir, si uno recibe una herencia, es solo suya, no se comparte automáticamente con la pareja”, aclara Carrasco del Olmo.

Separación de bienes

“Aquí, cada miembro de la pareja mantiene la titularidad y gestión de sus propios ingresos y propiedades, y solo se comparte aquello que ambos decidan comprar de forma conjunta y expresa”, explica el asesor. 

Uno de los puntos donde más se percibe la diferencia es en lo referente a la vivienda habitual. “Si estáis en gananciales y compráis una casa durante el matrimonio, lo normal es que sea de los dos, aunque solo uno aporte el dinero”, expone el experto. “Sin embargo, si estáis en separación de bienes, la vivienda será de quien la compre o del porcentaje que cada uno tenga si la adquirís juntos”, compara.

La elección del régimen se vuelve especialmente importante en caso de separación. Mientras que en gananciales el trámite puede ser más complejo debido a la necesidad de liquidar y repartir todo lo generado durante años, en separación de bienes “cada uno mantiene lo suyo, por lo que el proceso suele ser más sencillo”.

Si la decisión se ha pasado por alto a la hora de contraer matrimonio, no hay que alarmarse, porque el régimen económico se puede cambiar en cualquier momento mediante la firma de capitulaciones matrimoniales ante notario, que posteriormente deben inscribirse en el Registro Civil, confirma el asesor. Carrasco del Olmo recomienda este cambio especialmente cuando las circunstancias de la pareja varían, como al emprender un negocio o cuando surgen diferencias significativas en los ingresos.

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