Una experta explica por qué deberías entender la declaración de la renta de tu pareja: “Es una radiografía de la economía del hogar”
La llegada de la campaña de la Renta se percibe en muchas parejas como un trámite individual o una tarea compleja que delegar en algún especialista. Sin embargo, entender esta documentación es fundamental para estar al tanto de la salud financiera del hogar, incluso si una de las dos partes no tiene la obligación legal de presentarla.
Una radiografía de la economía doméstica
“La declaración de la renta no es solo un trámite fiscal, es una radiografía bastante precisa de la economía del hogar”, destaca Olivia Feldman, economista y cofundadora de HelpMyCash, que defiende la importancia de que ambos miembros de una pareja la entiendan, ya que “ahí se concentra la información clave”.
En lugar de verlo como un simple impuesto, Feldman la considera la herramienta más potente para conocer la realidad financiera de la familia. “Si no sabes cuánto entra en casa, y en qué condiciones fiscales, es muy difícil gestionar bien el dinero”, explica la experta. “En la práctica, muchas parejas hablan de hijos, de vivienda o de planes de futuro, pero no hablan de ingresos... La Renta obliga a tener esa conversación, y eso tiene un valor económico enorme”, subraya.
Tomar mejores decisiones
Uno de los mayores beneficios de compartir la información sobre la declaración de la renta es la mejora en la toma de decisiones, desde la compra de una vivienda a la planificación de unas vacaciones. “Muchas decisiones financieras se toman en base a intuiciones, ‘creo que ahorramos suficiente’, ‘creo que podemos permitirnos esta casa’, pero la declaración pone números reales sobre la mesa”, aclara Feldman.
“La declaración permite entender tres cosas fundamentales: cuánto se ingresa, de dónde viene ese dinero y cómo se está fiscalizando”, afirma la experta. “No solo hablamos de salarios, sino también de intereses, dividendos, rentas de alquiler o cualquier otro ingreso”, añade.
Saber exactamente qué margen queda tras los impuestos permite definir con seguridad cuánto se puede invertir o si es prudente asumir una hipoteca, evitando así errores que pueden salir muy caros a largo plazo. “Además, abre la puerta a analizar la rentabilidad del dinero: si los ingresos apenas generan ahorros, quizá haya que replantear la estrategia”, añade la economista.
Evitar dependencia y vulnerabilidad
“Cuando solo una persona gestiona y entiende la fiscalidad, el otro miembro queda en una posición de dependencia, aunque no sea consciente”, explica Feldman. El desequilibrio de poder generado por esta situación puede desembocar en una situación peligrosa de dependencia. “En los momentos de tensión es cuando la falta de información se convierte en un problema real”, advierte la experta.
Esta falta de información se vuelve una carga en momentos críticos como pueden ser situaciones de desempleo, separaciones o fallecimientos, en las que el miembro que ha estado al margen de la economía del hogar puede encontrarse perdido, sin saber qué patrimonio existe o cómo se han gestionado las cuentas. La economista es clara: “Entender la fiscalidad previamente no evita el problema, pero sí reduce mucho la vulnerabilidad”.
Además, conviene recordar que, aunque no entiendan los dos qué se está declarando, ambos responden ante Hacienda, por lo que compartir la responsabilidad es una medida de protección mutua. “Incluso con gestor, si falta información o se comete un fallo, las consecuencias son para los dos. Por eso, más que repartir tareas, lo importante es compartir el conocimiento”, recuerda Feldman.
Educación financiera
Incluso para aquel miembro de la pareja que no llega al mínimo para declarar, la economista valora que revisar la declaración del otro es una oportunidad de aprendizaje invaluable que “te permite familiarizarte con conceptos básicos y entender la economía real del hogar”.
Además, el conocimiento compartido sobre la Renta, no solo es positivo para la economía doméstica, la experta señala que también es una oportunidad para reforzar la confianza y la transparencia dentro de la pareja. “En el fondo, no se trata de hacer números complejos, sino de saber sumar y restar para entender tu propia situación”, resume Feldman.
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