Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”
Muchas familias afrontan el envejecimiento de sus mayores sumidos en un incómodo silencio. Sin embargo, en una etapa de dudas, la comunicación abierta no es solo una necesidad, también un acto de respeto y cariño hacia la autonomía y la capacidad de decisión de quienes envejecen.
“Como geriatra veo con mucha frecuencia que las decisiones más difíciles aparecen de forma inesperada: una caída, una hospitalización, un diagnóstico complicado… y de repente la familia tiene que tomar decisiones muy importantes sin saber realmente qué habría querido la persona”, señala la doctora Cristina Garzón, creadora de Geriatra en casa. “Cuando estas conversaciones se han tenido antes, todo cambia: las familias afrontan las situaciones con mucha más tranquilidad porque saben que están respetando los deseos de su padre o de su madre”, asegura.
Este proceso de hablar con tiempo se conoce en geriatría como planificación anticipada de decisiones. “No se trata de hablar de la muerte, sino de hablar de cómo queremos vivir y ser cuidados cuando la salud cambie”, explica la doctora Garzón.
Los cuidados
“Muchas personas tienen preferencias claras sobre los tratamientos médicos que aceptarían o sobre hasta dónde les gustaría llegar”, comenta la experta, que defiende que hablar de las preferencias en los cuidados ante una enfermedad grave o una pérdida de autonomía es especialmente importante.
“No hay una edad concreta para empezar estas conversaciones, lo ideal es hacerlo cuando la persona está bien, tranquila y puede expresar lo que piensa sin presión”, recomienda la doctora, que subraya que no se trata de una conversación única, sino de “conversaciones que se van teniendo a lo largo del tiempo”.
Voluntades anticipadas
Relacionado con el punto anterior, ya que hay varias decisiones médicas para las que es especialmente útil hablar con tiempo, la doctora Garzón destaca las voluntades anticipadas o el testamento vital, “donde la persona puede expresar cómo le gustaría que se actuara si en el futuro no pudiera decidir por sí misma”.
“Muchas familias sienten que hablar de estos temas es como invocar algo negativo, pero en realidad suele ocurrir lo contrario. La clave está en cómo se plantea la conversación”, advierte la especialista. “A veces surge después de comentar la situación de un conocido, una noticia o incluso una experiencia en la familia, algo tan sencillo como decir: ‘El otro día estaba pensando… si algún día te pasara algo y no pudieras decidir, ¿cómo te gustaría que actuáramos?’ Eso abre la puerta a una conversación tranquila, sin presión”, ejemplifica la geriatra, que apuesta por dejar de lado el dramatismo e introducirlo de manera natural.
Representación
“También es importante designar a una persona de confianza que pueda actuar como representante en decisiones médicas”, recuerda la doctora. “Elegir a una persona de confianza evita muchas dudas en momentos difíciles”, asegura, especialmente en el caso de pérdida de autonomía o de posibilidad de decisión.
“No se trata de tomar decisiones definitivas en ese momento, sino simplemente de conocer qué piensa y qué es lo que realmente importante para esa persona”, matiza Garzón. “Curiosamente, muchas personas mayores sienten alivio cuando alguien abre ese tema, porque a menudo llevan tiempo pensando en ello pero nadie se lo pregunta”.
La logística
Por último, la experta aconseja no olvidar los aspectos más prácticos ante señales como la dificultad para caminar, los olvidos frecuentes, los problemas de conducción o de organización... Suelen ser un buen momento para hablar de posibles adaptaciones o apoyos: “Dónde les gustaría vivir si necesitaran ayuda, qué tipo de apoyo aceptarían o cómo organizar cuestiones administrativas o económicas”. No se trata de limitar su autonomía, sino, según la experta, “asegurar mayor seguridad, bienestar y calidad de vida”.
“Otro aspecto que muchas personas valoran es dónde preferirían ser cuidadas si la enfermedad avanza. Hay quienes prefieren priorizar estar en casa y otros que se sienten más seguros en un entorno hospitalario”, apunta la especialista. “La mayoría de los conflictos aparecen cuando la conversación se plantea como una decisión ya tomada o como una imposición, por eso el primer paso siempre debería ser escuchar”, recuerda la doctora Garzón. “Aunque nuestros padres envejezcan, siguen siendo adultos con su propia historia, valores y forma de ver la vida”.
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