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Entrevista

Fran Fernández, activista del colectivo LGTB+ Lambda: “El PP ve el Orgullo como un show de despedida de soltero”

Laura Martínez

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El colectivo LGTB+ en la Comunitat Valenciana se planta ante las políticas del PP y Vox. La organización Lambda, la más longeva en Valencia, ha roto las relaciones con la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento tras la denuncia de constantes “injerencias” por parte de la Administración y el intento de “instrumentalización” del colectivo para favorecer al PP. Desde hace semanas, la entidad, arropada por otra decena de colectivos, protesta contra el retroceso en las políticas públicas y los actos de censura en materia de diversidad.

Fran Fernández, coordinador de la entidad que ha sido señalada por la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad, que dirige la popular Susana Camarero, y organizadora del orgullo, asegura que las relaciones están rotas y critica el intento de “blanqueamiento” o “pinkwashing” del Ejecutivo bipartito. “El modus operandi es claro, turismo y dinero rosa”, pero “de espaldas al colectivo”, señala en la entrevista.

¿Desde el último Orgullo, cómo está el colectivo?

Ha habido un retroceso claro en las políticas vinculadas a lo LGTB+. Desde el verano ha habido movimientos de retroceso, por mucho que lo quieran vestir de otra cosa. Separar los libros infantiles de las bibliotecas es un retroceso, es alejarlos de quienes más los necesitan y considerarlos algo turbio. Argumentan que eso lo dice la ley, pero la ley habla de una sección específica, que no implica separar físicamente los libros. Esto se aprobó en contra del criterio del colegio de bibliotecarios; es una cuestión ideológica: surge de Vox y se extrapola a las Corts Valencianes, después de que la dirección general de diversidad se comprometiera explícitamente a no hacerlo.

En el Ayuntamiento de València, se ha cancelado el servicio Infosex, que daba atención a jóvenes con dudas sobre diversidad sexual, de género y familiar. Se ha cancelado el único programa provincial para hacer charlas contra la LGTB+fobia. Después sale el número dos del Consell -Vicente Barrera, vicepresidente primero- a decir que no sufrimos lgbifobia. Se nos ha intentado silenciar sistemáticamente: el año pasado no se convocaron las dos reuniones ordinarias, que son semestrales de los consells LGTI+ y Trans. Cuando finalmente se nos convoca, es entre semana, en horario laboral; hay que tener en cuenta que las entidades sociales funcionan con voluntariado. El Consejo Consultivo Trans se despacha en 30 minutos; el LGTB+ en una hora, y luego vemos que se ha colocado a dedo a representantes que pertenecen a la administración, que es ilegal -uno es un alcalde del PP, Jesús Salmerón, y otro representante de la Federación Valencian de Municipios y Provincias-.

O sea, el alcalde de Gátova es nombrado como representante del Consejo Trans en otro órgano sin que el Consejo haya propuesto a esta persona.

Exacto. En el Consejo Trans la administración pone a quien considere y los colectivos a quien consideren, pero una vez dentro del consejo, para que sea representado en otro, debe pasar por el consejo. Y no ha sido así. Dejando a un lado que representa a las administraciones y es ilegal. Sabemos que ha pasado en otros órganos.

¿Después de las últimas denuncias, cómo está la relación con la vicepresidenta segunda y la Conselleria de Igualdad?

Las relaciones con la Generalitat Valenciana y con el Ayuntamiento de València están rotas. Cuando se comienza a cometer injerencias... Y no hablamos de injerencias económicas como quieren hacer ver, ojo, Lambda ha tenido convenios en el pasado con Gobiernos del PP, sabemos lo que es gestionar bien; hablamos de que nos diga si pueden subir o no drag queens en el Orgullo porque ya ha habido un acto previo con drags, o que nos diga a quién tenemos que traer a actuar, ponernos de acuerdo para que no coincida con otro eventos, como si esto fueran carreras populares. El enfado con el Ayuntamiento es por plegarse al juego sucio; se ha intentado controlar la fiesta y, como no se pudo, han montado otros actos para dar imagen de colaboración, que no existe.

¿Qué problema han tenido con las fechas para la fiesta en la plaza del Ayuntamiento?

Pedimos tres fechas para no coincidir con San Juan o con el Orgullo en Madrid, que es algo tradicional. Después de pedir reuniones con la concejala de Igualdad, Rocío Gil, nos informa que ha decidido concedernos una de las tres fechas, el 22 de junio, sin decirnos por qué no al resto y asegura después que hemos llegado a un acuerdo. Si eso era así… ¿Por qué solicitamos, con posterioridad, respuesta por escrito a la negativa de las otras dos fechas? No se sostiene, hay documentación al respecto. Cuando se junta a nivel político la designación a dedo en el Consejo de Inclusión con que vemos que no hay nada previsto en la Plaza del Ayuntamiento esos fines de semana que nos han negado... vemos que nos están utilizando. Cuando hablamos de pinkwashing, hablamos de eso: utilizar al colectivo para que rinda a tus fines. ¿Por qué el 22? Porque el 20 y el 21 la consellería ha montado otros eventos y le viene bien a nivel mediático. Dos meses antes de la rueda de prensa le enviamos una carta a Susana Camarero pidiéndole una reunión, hablando de las injerencias que estaba habiendo, de los comentarios inapropiados recibidos… nunca contestó y ahora se dice sorprendida...

¿Qué comentarios?

Nos ha dicho, en diversas formas, que 'qui paga, mana' (quién paga, manda), que quién no esté en los comités, no recibirá subvenciones [para el Orgullo]. En Alicante, otra entidad recibió una llamada para decir que no les gustaba el lema. ¿Cuál era? 'Frente al fascismo, orgullo y resistencia'. Ir vendiendo que no sabían nada del descontento... Ahí está la hemeroteca. Como con los Gay Games: nos dejaron a los colectivos en dos vocales de ocho para el comité organizador.

Todos estos conflictos son solo con dirigentes del PP.

Claro, no necesitan a Vox para todo esto. Esto no son las políticas de Vox. Las de Vox no han entrado aún en juego; entrarán cuando toque recortar las políticas LGTB+. Esto es el PP, que dice ser aliado: por eso nos negamos a blanquearles. No están a favor del colectivo, están a favor del turismo que trae el colectivo, otra vez un pinkwashing. Las relaciones están rotas con todos menos con la Diputación de Valencia, porque encima han mentido, haciendo una escenografía con una supuesta reunión con la concejala de Igualdad y el Director General donde dicen que les dejamos plantados. Antes, la concejala nos pidió una reunión. Le dijimos que después de lo que dijo Susana Camarero en las Corts Valencianes [esa mañana acusó a Lambda de protestar por pérdida de privilegios y por cuestiones económicas], si no estaba la vicepresidenta, no asistiríamos a ninguna reunión. Hacerse la foto escenificando un plantón cuando sabían desde las 12 del mediodía que la reunión no se produciría es bochornoso y demuestra la actitud y el intento de blanqueamiento que denunciamos.

¿Cuánto comienza este conflicto?

El malestar viene desde casi el principio, cuando se nos planteó pedir informes sobre un posible mal uso de la ley trans en un encuentro con las entidades. Claro, si vas a coger los derroteros que tenemos en Madrid con Ayuso...

Luego viene el tema de los comités del Orgullo, donde dicen que no van a financiar nada en lo que no puedan opinar. En València, quién pide el permiso es Lambda y quién es responsable es Lambda.

¿Cree que intentan instrumentalizar el Orgullo?

Sí, con la marca orgull de comunitat.

¿En otras celebraciones del Orgullo ha habido carroza de la Generalitat?

De turismo. No sería una novedad. Pero había una colaboración. Con las relaciones rotas, bueno, el derecho a manifestación es libre; pero sacar un vehículo es un privilegio consecuencia de una colaboración estrecha con quien convoca la manifestación. Y eso, ahora mismo no se da con ninguna administración.

¿Consideran que la Generalitat utiliza la marca turística 'Orgull de Comunitat' como una forma para responder a las acusaciones de discurso LGTB+fóbico?

La marca ya nace como blanqueamiento, como pinkwashing. Se presenta en el Benidorm Fest, sin ni por cortesía informar a las entidades. Luego se lleva a Fitur. El modus operandi es claro, turismo y dinero rosa. Es una marca que intentan ubicar en todos los espacios donde puedan sacarle rendimiento mediático. Si la ciudadanía ve ese logo en algún orgullo ya sabe que es un orgullo donde el PP se intenta blanquear.

Después, el vicepresidente Vicente Barrera dice que no hay LGTB+fobia...

Sí. Después los partidos políticos les plantean que para el día contra la LGTB+fobia, 17 de mayo, hagan un acto en las Corts Valencianes y cuelguen la bandera, y les dicen que cuelgan la bandera pero que las entidades sociales no entran a las Corts. ¿Qué es si no la definición de pinkwashing? Poner una bandera y dar la espalda a las entidades para que no sean escuchadas. No es solo Lambda, hay 17 entidades que han alzado la voz; otras tienen miedo. Después del señalamiento al que nos ha sometido la vicepresidenta, con el poder político y mediático que le confiere el Consell... Quien ha señalado al más puro estilo matón de escuela son ellos y encima con mentiras. Dijeron que hablamos de injerencias económicas, y no debieron escuchar bien: Se lo hemos dicho claro en reuniones si para manifestarnos y obtener ayudas hemos de plegarnos a injerencias, no necesitamos dinero para manifestarnos. Si obtener una subvención para el Orgullo supone plegarnos a que usted nos coordine, no lo necesitamos. Si la Generalitat tiene indicios de cualquier ilegalidad de Lambda a efectos contables, que pongan la demanda donde corresponda o que dejen de acosarnos; insinuar que cometemos irregularidades es poner en marcha la máquina del fango, la persecución a entidades sociales es el nivel más bajo al que se puede caer en democracia. Estamos cansados de señalamientos, y esto no es solo para entidades LGTB+, cualquier asociación que proteste ya conoce el mensaje: vamos a ir a por ti.

¿Creen que los están intentando apartar de las instituciones y del espacio público?

De la vida pública no pueden; estaremos siempre en la calle. Pero de las instituciones, por supuesto, no somos una entidad amable que les baile el agua. Somos una entidad con derecho a pedir subvenciones y eso no compra nuestra voluntad. Por eso no nos quieren en las administraciones y no quieren que representemos a los colectivos; por eso este intento de enturbiar la imagen de Lambda, que no tiene una sola causa económica pendiente con la justicia, no sabemos si todo el mundo puede decir lo mismo. Esto solo corrobora nuestra denuncia: un intento de controlar el activismo LGTB+ por las buenas o por las malas.

¿Qué relación tienen con Compromís? Camarero les acusó de ser una asociación “nacida y creada” en el partido.

Nacemos tres años antes del PP y quince antes de Compromís. Pero claro, toda persona que haya hecho activismo luego se irá a un partido que defienda sus valores; nunca acabaríamos en Vox o PP, es lógico, pero no significa nada. ¿Tenemos que sospechar de Cáritas porque dos directores generales del actual Consell han salido de ahí? Pues no, porque Caritas tiene una sobrada trayectoria que le avala. Si cada entidad social que haya tenido a alguien en política, es sospechosa habrá que buscar la entidad que dejó de presidir Susana Camarero para ser vicepresidenta y buscar sus subvenciones; algo que los colectivos no haremos, porque sabemos lo que cuesta levantar algo desde la nada, con voluntariado. Susana Camarero está señalando a los movimientos sociales con el consentimiento de Carlos Mazón, que después de sentarse en una mesa con nosotros y asegurar que no teníamos que preocuparnos, lo consiente.

¿A qué obedece este intento de pinkwashing? ¿Qué quiere lavar el PP?

Su conciencia quizá. Nos acordamos del recurso de inconstitucionalidad del matrimonio igualitario o a su presidente nacional diciendo que van a derogar la ley trans si gobiernan. Saben que el colectivo LGTB+ no está con quien le roba derechos. Han intentado acercarse a la diversidad pero en los únicos parámetros que entienden: dinero y turismo. El trabajo real de la dirección general de diversidad ha sido hacer una lista de fechas de actos que iban a suceder igualmente sin su intervención. Eso y montar fiestas y conciertos.

En la rama de las políticas públicas, han notado algún cambio en, por ejemplo Sanidad?

Aún no. Tocamos madera, especialmente por las compañeras trans. Todo es vacío de contenido. ¿Qué hace la dirección general de diversidad? De momento, crear una marca. Y un concierto de velas por el día contra la LGTB+fobia. Nos sacan de los espacios públicos, de los edificios, y hacen eventos blancos que no enfaden a sus socios de Gobierno. ¿Cómo va a estar en contra Vox de un concierto con un arpa y unas velas, hecho en un espacio cerrado un viernes por la noche? Por lo visto, se trata de hacer algo que no moleste; quizá por ahí si se vea el miedo a Vox, porque los necesitan para gobernar. Hay miedo a hacer políticas valientes. ¿Qué campaña ha habido para la visibilidad lésbica o trans? Ninguna. Este Gobierno cree que las políticas LGTB+ se resuelven con una entrada en Instagram. Una cosa es que haya activistas en redes sociales y otra que las iniciativas públicas se limiten a entradas de instagram.

Si estamos en el primer año y atacas a las entidades sociales, intentas controlar el orgullo... ¿qué no harás cuando tengan que sacar votos de la extrema derecha?. No nos quieren en las Corts para colgar la bandera, ni que tengamos capacidad de decisión en los 'Gay games', ni en los consejos sociales -por eso colocan a dedo-, ni que la manifestación sea reivindicativa y activista. ¿Entonces? ¿Qué hacen? Arcoiris, purpurina y muchas fotos.

Antes hablábamos de la censura de los libros en Borriana, que después pasó a las Corts. ¿Los ve cómodos con el pacto con la ultraderecha? Es cierto que a nivel discursivo intentan distanciarse, pero a la hora de votar, las medidas salen.

Creo que están muy cómodos. Ya no tienen que ser ellos los que hagan los discursos homófobos. Cuando no existía Vox ¿Quién salió a decir que el matrimonio homosexual era como la unión entre un dueño y su perro? Las dijo el PP y ya no tiene que hacerlo; ahora solo limitarse a decir que gobiernan con ellos y que han de hacer diversa la diversidad. Votar con VOX es hacer perversa la diversidad.

Justo hoy -la entrevista se realiza el martes- el Ayuntamiento de Borriana, de PP y Vox, ha decidido vetar de la biblioteca pública las películas Barbie y 20.000 especies de abejas. [Un día después, el alcalde popular rectificó la medida del concejal de Cultura de ultraderecha]

Y en Cantabria censuraron la película Lightyear por un beso entre dos mujeres. Sería mentir decir que están incómodos, porque si así fuera, ya habrían levantado el teléfono y parado toda esta persecución. Denuncian que hacemos ideología. No sé qué entienden por activismo LGTB+ si no es una ideología que defiende los derechos humanos. La Conselleria de la señora Camarero prefiere Conciertos de velas y drag queens, pero solo cis-gays; pues no verás una trans o una mujer. Todo tiene un tufo a la mariquita graciosa de hace décadas, solo falta un humorista contando chistes homófobos. Entienden el orgullo como un espectáculo más propio de despedida de soltero: espectáculo, luces, fiesta y nada de hablar de los derechos del colectivo, no sea que molestemos a quienes nos sostienen en el gobierno.

¿El año pasado se esperaban una situación así?

Hubo un momento que nos creímos a Mazón, nos llegamos a creer que podría haber una derecha en Valencia como la derecha europea moderada, una derecha diferente, que no mercadea con nuestros derechos y nos respeta, aunque nos iba a costar olvidar todo lo vivido, pero nos engañaron. Antes de formar Gobierno ejecutaron su papel de aliados a la perfección, que duró hasta ganar las elecciones. Cuando nos engañas, nos utilizas, dices que acabarás con el monopolio de Lambda... Hay 30 entidades en la Comunitat Valenciana, ¿qué monopolio? ¿la experiencia y la actividad rigurosa? ¿la capacidad de convocatoria? ¿La voz y la presencia de la entidad más antigua de la comunidad valenciana?

En las últimas celebraciones, el Orgullo ha tenido un carácter muy festivo; incluso se ha criticado cierto exceso en el tono festivo y menos reivindicativo. ¿Esperaban tener que volver a plantear lemas contra el retroceso en derechos?

No es exactamente así. Una de las manifestaciones más reivindicativas que hemos tenido fue después de la pandemia por la reivindicación de los derechos de las personas trans, pues la ley no estaba aprobada. Fue una reivindicación muy política porque la ley estatal estaba pendiendo de un hilo.

Sí, fueron muy críticos con el PSOE y las posturas de su entorno.

Por suerte no era todo el PSOE. En cualquier caso, somos críticos con quién toca, no somos de unos o de otros. Somos independientes.

Pero en ese momento, clamaban que se aprobara una ley que no existía, por ganar derechos. Ahora es por no perderlos.

Justo, sí, para no retroceder. Cuando en Madrid se recorta la ley trans es la primera vez que se da un retroceso en España en materia de derechos LGTB+. Y sabemos que si no hacemos nada, lo que sucede en Madrid sucederá en la Comunitat Valenciana.

La ley trans valenciana que impulsó Mónica Oltra llevó mucho trabajo detrás...

Es una ley en la que trabajamos muchísimo los colectivos, se nos escuchó; lo que se pudo se hizo. En Madrid empezaron arrinconando a las entidades antes de recortar algunos artículos de la ley; aquí han empezado a arrinconarnos. De aquí a dos años se verán fuertes para plantear un cambio en las leyes LGTB+, cuando hayan desactivado el activismo LGTB+ y crean que nadie podrá contestarles. Por eso es nuestra obligación dar la voz de alarma. Cuando no quede nadie movilizado pulsarán el botón. Aquí aún no se ha tocado la ley, pero se están articulando los primeros pasos para que cuando suceda no haya oposición. Pero tienen que tener algo muy claro: vamos a seguir dando la batalla, mal que les pese.