Tres escoltas confirman a la jueza de la dana que Mazón mintió durante meses para ocultar la sobremesa en El Ventorro
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Tres testigos confirman que Carlos Mazón mintió durante meses para ocultar su larga sobremesa en un reservado del restaurante El Ventorro con Maribel Vilaplana el 29 de octubre de 2024, trágica jornada que acabó con 230 fallecidos. Y se trata, además, de agentes de la Policía Nacional adscritos a la unidad autonómica de la Generalitat Valenciana en funciones de escolta. El expresident, actualmente aforado por su condición de diputado autonómico, ha dado múltiples versiones contradictorias sobre sus pasos, después de que elDiario.es desvelara el 5 de noviembre de 2024 que Mazón estaba en una comida en los momentos clave de la emergencia. Todas eran falsas.
Presidencia dijo en una primera fase que se trataba de un “picoteo” en los “alrededores” del Palau, antes de que se destapara que el ágape se celebró en un reservado del restaurante El Ventorro. Luego mantuvo que el president regresó a su despacho sobre las 18.00 y que estuvo trabajando en el Palau, cuyas cámaras de seguridad fueron borradas al mes de la dana, en cumplimiento de la normativa (a diferencia de las imágenes del Centro de Emergencias, que fueron conservadas y entregadas a la jueza instructora).
Más tarde, la hora de llegada de Mazón a su despacho se retrasó a las 19.00. Sin embargo, los tres escoltas confirmaron este lunes en su testifical ante la magistrada que Mazón llegó al Palau “entre las 19.45 y las 19.50”, tal como avanzó este diario.
La reconstrucción cronológica de los policías que formaban la escolta de Mazón aquella jornada, además de otras pruebas documentales en manos de la jueza, cuestionan de plano todas y cada una de las versiones que aportó el expresident. Se trata de las mismas versiones que manejaba el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que las avaló en su declaración como testigo como “concreciones”.
Carlos Mazón prolongó su encuentro secreto con Vilaplana durante toda la tarde del día de la catástrofe, a pesar de conocer por boca de su consellera, Salomé Pradas, que la situación en la presa de Forata era extremadamente crítica y que se había activado la Unidad Militar de Emergencias (UME) para Utiel desde las 14.00. A las 16.43 (un cuarto de hora antes del inicio del Cecopi), José Manuel Cuenca le reenvió un mensaje de WhatsApp a Salomé Pradas en el que le informaba de que la previsión del president era acudir al Centro de Emergencias sobre las 19.00.
Mazón habló por teléfono a las 19.34 con su secretario autonómico de Infraestructuras, Javier Sendra, que se encontraba en ese momento en el Puesto de Mando de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), completamente inundado a consecuencia del desbordamiento del barranco del Poyo. La llamada con Sendra forzó que el president se desplazara a la reunión del Centro de coordinación Operativa Integrado (Cecopi) en l'Eliana, tal como confirmó el testigo José Manuel Cuenca, exjefe de gabinete de Mazón.
El jefe del Consell tenía previsto el ágape desde una semana antes y se había liberado aquella tarde, según declaró su secretaria, la directora general Pilar Montes.
Vilaplana declaró que, tras la sobremesa en el restaurante, la pareja de comensales abandonó El Ventorro para dirigirse al cercano aparcamiento de la plaza de Tetuán, donde la comunicadora había aparcado su vehículo. El jefe de gabinete aseguró que no sacó a Mazón del reservado por el “impecable” papel de Salomé Pradas al frente de la respuesta a la emergencia. Tras el breve paseo, ambos estuvieron aún unos minutos conversando a la entrada del aparcamiento.
La instructora también acreditó que Vilaplana pagó el ticket del aparcamiento al que la acompañó Mazón tras la sobremesa a las 19.47. La comunicadora aseguró en su declaración como testigo que, tras despedirse del jefe del Consell en la plaza de Tetuán y antes de abonar el pago, estuvo unos minutos trabajando en su vehículo.
Los escoltas que declaraban este lunes confirmaron que Mazón llegó a la entrada del Palau de la calle de los Caballeros casi a las 20.00, solo y a pie, desde la plaza de la Virgen. Llevaba la “misma” ropa de la mañana (aunque se había quitado la americana) y, también, su mochila habitual. En la sala gótica, le esperaba Josep Lanuza, asesor externo del PP.
“Subo al despacho y bajo”, les dijo. Allí permaneció apenas 10 minutos; en puridad el único momento en que Mazón estuvo aquella tarde en su despacho. El president bajó y se dirigió con Lanuza en coche oficial hasta l'Eliana, a donde llegó a las 20.28. De camino al Centro de Emergencias, recogieron a la directora general Maite Gómez. Tanto Lanuza y Gómez como el chófer de Mazón están citados a declarar como testigos.
Se dirigieron en dos vehículos, el primero con Mazón, la alto cargo y el asesor, conducido por el chófer, y un segundo coche con los escoltas. Se trataba de algo habitual en los desplazamientos del president, según uno de los miembros del equipo de seguridad.
Los policías también confirmaron que Mazón prescindió de la escolta al llegar a El Ventorro, tras el final de su “agenda oficial” de actos ajenos a la dana que había protagonizado aquella mañana. No era la primera vez que escoltaban a Mazón hasta el céntrico restaurante. En la agenda institucional (la única de que disponen) no constaba la previsión de que el jefe del Consell regresara al Palau.
Los escoltas no tenían “conocimiento de lo que estaba pasando, ni oficial ni extraoficialmente”, según declaró el segundo testigo. Se enteraron de lo que les llegaba por familiares y en redes sociales. Además, en l'Eliana no disponían de cobertura y “su unidad no les envía las alertas meteorológicas”. Todo lo que sabían de la situación sobre el terreno fue siempre “a nivel particular”, matizó uno de los escoltas.