Diez años de la peatonalización de la Llotja: el día que se redescubrió la joya del gótico civil valenciano
Las máquinas del servicio de Movilidad Sostenible entraron por María Cristina el lunes 1 de febrero de 2016 y la integridad de la actuación por parte de sus operarios se desarrolló en apenas unas horas antes del amanecer del 2 de febrero. Pero la actuación de la concejalía que gestionaba el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi para retirar definitivamente el tráfico de vehículos por delante de la Llotja y acabar transformando el entorno del Mercat Central, la Llotja y Sant Joan del Mercat en el espacio peatonal que ahora disfrutamos llevaba fraguándose no solo meses, sino años.
“Visto ahora el abandono de un entorno patrimonial como ese por parte del propio gobierno municipal puede parecer inconcebible, pero el PP de Rita Barberá, que había gobernado València durante 24 años no solo veía normal mantener un tráfico de más de 6.000 vehículos diarios por allí, sino que lo veía inevitable a pesar de que ya entonces pocas ciudades de Europa seguían devaluando así su patrimonio histórico. Por eso, ya en la oposición habíamos planeado que esta actuación debería ser una de las primeras en acometerse. Caía por su propio peso. Solo un necio sería incapaz de ver que sería un éxito de inmediato”, resume Grezzi al recordar la gestación.
También desde la perspectiva actual, puede parecer lógico que la peatonalización se realizara tan solo siete meses después del acceso de Compromís al gobierno municipal. Sin embargo, el concejal valencianista recuerda que no fue tan fácil. “Lo más fácil seguramente fue involucrar a los técnicos y trabajadores del servicio de Movilidad Sostenible. Después de años ignorando sus conocimientos, el gobierno les proponía un reto de transformación y contaba con ellos y hay que reconocer que se volcaron, especialmente para conseguir el material”, bromea Grezzi, recordando que durante meses un equipo de señalización fue localizando maceteros abandonados por distintos rincones de la ciudad para poder emplearlos en la actuación. “Generar presupuesto no era viable, pero gobernar para quedarnos sin hacer nada no era una opción. Teníamos un mandato ciudadano y lo íbamos a cumplir”, resume Grezzi.
Un antes y un después
Porque otro de los aspectos más novedosos de la actuación a nivel local fue que se trató de la primera actuación de urbanismo táctico realizada en València. O lo que es lo mismo, una actuación de transformación urbana realizada con elementos de señalización y mobiliario, modificable, reversible y de bajo coste, para experimentar los beneficios de la transformación sin la necesidad de hacer una inversión millonaria. “Era algo que no se había hecho en València nunca y, aunque cualquiera que hubiera viajado por Europa o visitado New York, o simplemente estuviera bien informado de lo que se cuece en el mundo había oído hablar de ello o visto alguna experiencia de este tipo, no faltaron los que nos tildaron de cutres. La ignorancia es muy aventurada y a día de hoy aún hay quien hace gala de ella insistiendo en el tema”, sonríe de nuevo Grezzi.
La experiencia, pese a la enorme polvareda que levantó, fue un éxito inmediato, y como tenía planeado, la concejalía de Movilidad Sostenible amplió el ámbito de peatonalización una vez concluyó su obra del aparcamiento de la Plaça Ciutat de Bruges, y facilitó sus planos para la redacción del proyecto de todo el entorno para su reurbanización como la conocemos hoy.
“Recibimos críticas de algunos grupúsculos muy recalcitrantes, pero la respuesta mayoritaria fue positiva y nos impulsó y dio crédito para hacer todas las que vendrían y que también teníamos en mente”, señala Grezzi, que meses antes de esta actuación ya había acometido la primera peatonalización dominical de la Plaza del Ayuntamiento, anticipando otra actuación que la oposición también calificaba de imposible.
Por eso, concluye, “es importante recordar y celebrar” todo esto, “porque nos recuerda que València puede ser una ciudad como quiera ser. No hay porque conformarse con gobernantes acomplejados, que continuamente nos digan que no son posibles calles con menos tráfico, que no se puede frenar la especulación inmobiliaria... Todo es posible si se tiene voluntad, un plan y ganas de trabajar”.