La Fundación Goerlich tacha de “despropósito” la “impropia pintura” de una fachada en la zona protegida del Cabanyal

La Fundación Goerlich ha denunciado en sus redes sociales el atentado patrimonial que a su juicio se ha producido en un edificio protegido ubicado en el barrio del Cabanyal de València, cuyo bajo comercial en el que se ubica una cafetería ha pintado la fachada de una forma un tanto llamativa.

En su publicación, la entidad afirma que ha tenido conocimiento de la “impropia pintura con que se ha decorado la fachada en planta baja de este edificio protegido en la calle de la Reina, 56 de València”.

Según la documentación recabada por elDiario.es, el Ayuntamiento concedió autorización al propietario del local, una cafetería, el pasado 30 de octubre a través de una declaración responsable en la que afirma que el inmueble “no está catalogado, ni está en trámite de catalogación, ni tampoco se halla en un entorno de Bien de Interés Cultural (BIC) o de Monumento de Relevancia Local (BRL), ni se halla en un conjunto histórico declarado como Bien de Interés Cultural (BIC)”.

Sin embargo, según la ficha del edificio sí que cuenta con una protección parcial además de encontrarse en plena zona BIC del Cabanyal. La Fundación Goerlich ha añadido en su publicación: “El responsable de este despropósito, debe ser consciente de que no todo vale y de que existen unos límites impuestos por las normas, al margen de otros planteamientos puramente estéticos. A quien corresponda, si es que corresponde a alguien”.

Sobre el edificio han informado desde la mencionada entidad que también es conocido como 'Edificio Valls' y que “fue proyectado por Javier Goerlich en 1935 en lenguaje racionalista o funcionalista, finalizando sus obras en 1941”. Está compuesto por “planta baja y dos altas en las que se ubica una vivienda en cada una de ellas”. Su fachada recae “a tres calles, a la calle de la Reina 56, por donde tiene su entrada, dando fachada también a Teatro de la Marina 18 y Doctor Lluch en el popular y marinero barrio del Cabanyal-Canyamelar”. Este edificio “está catalogado también por la Fundación Docomomo, apareciendo su registro con nivel 'B' en el libro 'La vivienda moderna 1925-1965'”.

Fuentes de la Fundación han afirmado a este diario que han iniciado conversaciones con el Ayuntamiento de València para tratar de revertir la actuación y si no dieran resultado han asegurado que presentarán un escrito de denuncia “al tratarse de un edificio protegido en entorno BIC”.

Por su parte, la Asociación de Vecinos del Cabanyal-Canyamelar ha afirmado en sus redes sociales: “No entendemos cómo, primero, el nuevo propietario del establecimiento ha decidido pintar de esa manera un edificio de Goerlich en medio del BIC Cabañal-Canyamelar y como los copropietarios lo han dejado. Y tampoco entendemos cómo el Ayuntamiento de València permite que se hagan estas modificaciones sin ningún respeto a la historia e identidad de un edificio catalogado y protegido que tiene casi 100 años. Problemas que aumentan poco a poco con la turistificación y la llegada de inversores extranjeros que poco saben y poco les importa la historia del Poble Nou de la Mar como barrio residencial”.

La entidad ha informado de que el pasado martes propusieron al concejal de Urbanismo Juan Giner, que le diera más competencias a la oficina Plan Cabañal para que fuera “realmente de utilidad como oficina de rehabilitación, trabajando también para hacer más rápidas y útiles las gestiones como, por ejemplo, controlar las declaraciones responsables, dar permisos y controlar el patrimonio de nuestro pueblo”.

Los propietarios, abiertos al diálogo

Los propietarios de la cafetería, por su parte, han asegurado estar sorprendidos por la polémica ya que, han insistido, cuantan el permiso del Ayuntamiento para pintar la fichada. Además han denunciado que sufren una campaña por parte de miembros de Fundación y que se han sentido señalados por el hecho de ser extranjeros: “Entre el viernes y el domingo vinieron varias personas de la Fundación Goerlich a molestar a las artistas en cada momento diciéndoles que los dueños por ser extranjeros no tienen nada de respeto por València”. Desde la fundación desmienten rotundamente estas acusaciones.

Los propietarios han lamentado que “en ningún momento se acercaron a nosotros para hablar, ni en persona, ni vía correo, ni vía teléfono” y han asegurado que les gustaría abrir un diálogo: “Pensamos que el arte no cierra la cultura, siempre la abre. Nuestro concepto y la filosofía siempre ha sido apoyar al talento y a la cultura de València desde el primer día de nuestra apertura en el 2017. ⁠Si el mural supone algún problema para alguien legalmente, vemos las vías apropiadas y lo mismo si el mural supone algún problema para alguien culturalmente. Pero venir y físicamente molestar a los artistas que solo están haciendo su trabajo y difamarnos en sus redes sociales sin abrir un diálogo no nos parece aceptable”.