Qué tener en cuenta a la hora de cubrir una pared con papel pintado

Pepel pintado

Los expertos se inclinan a predecir que seguiremos con los confinamientos, parciales o totales, probablemente hasta la próxima primavera o más allá, por lo que decir que vamos a pasar un otoño y un invierno en casa no suena disparatado. Es por ello que seguramente busquemos cosas que hacer en el hogar para pasar los fines de semana. 

Poner césped artificial: siete cosas que debemos tener en cuenta para no arrepentirnos

Poner césped artificial: siete cosas que debemos tener en cuenta para no arrepentirnos

Y si en la primera ola fueron los panes, los pasteles y otras recetas de cocina las que nos salvaron del aburrimiento y el agobio, en esta segunda ola podría ser el bricolaje y la redecoración de nuestro salón o habitaciones lo que diese sentido a las horas muertas. 

Es por ello que muchas personas puedan ponderar la colocación de papeles pintados sobre sus paredes, una solución que puede ser interesante y eficaz para dar una segunda vida a espacios que se nos antojan mortecinos o pasados de moda; dar un lifting a nuestra casa puede incluso mejorar nuestro ánimo durante estos tiempos inciertos. 

No obstante, el mundo de los papeles pintados es más complejo de lo que parece, no solo porque su colocación requiera de una serie de herramientas, aunque limitadas, sino porque según la habitación, las condiciones ambientales, etc., nos convendrá un tipo de papel u otro. Además, hay que ponderar que existen distintos precios… que ofrecen diferentes condiciones. 

Por lo tanto, para no llevarnos un chasco cuando queramos elegir un papel pintado para colocar en nuestras paredes deberemos tener en cuenta una serie de requisitos y condicionantes previos que desglosaremos a continuación.

Qué debes tener en cuenta si quieres poner papel pintado

1. El tipo de papel 

Existen diversos tipos de papel con precios crecientes que, por lo tanto, otorgan calidades crecientes. En primer lugar está el papel ligero, que es muy asequible, pudiéndose encontrar por apenas unos tres euros hasta los catorce o quince. Es un papel sin ningún tipo de protección ante la humedad, el sol o los golpes. Y si se mancha, el papel absorbe el color de la mancha. 

En segundo lugar encontramos el papel vinílico, más caro, que posee una capa vinílica en la superficie exterior que lo protege de la humedad y en ocasiones del sol. Es más duro y grueso y de tacto más consistente, pudiendo dar tonos más brillantes. Además, gracias a su capa plástica, se puede lavar solo con un trapo húmedo. 

En tercer lugar están los papeles textiles o con fibra de vidrio, que resisten mejor a las rozaduras, además del sol y la humedad. Adicionalmente son papeles que reducen el riesgo de burbujas en su colocación gracias a su estructura que permite el paso del aire. Como contrapartida, en el caso de los textiles, pueden absorber manchas de suciedad que luego serán más complicadas de limpiar. 

Finalmente están los papeles autoadhesivos, que pueden ser de cualquiera de los tres tipos anteriores, pero que presentan la característica de incorporar en su cara interna una capa adhesiva que nos hace ahorrar en colas y herramientas de pegado, simplificando mucho la tarea. Además se puede quitar y poner para ajustarlo mejor en las primeras horas de su aplicación. Su desventaja es su elevado precio, que limita su aplicación a los bolsillos más pudientes o bien a superficies reducidas. 

2. La orientación y ambiente de la pared

No es lo mismo una pared de baño, que tendrá una elevada humedad, que otra de cocina, que sufrirá múltiples manchas de aceite, salsas y otros productos, o bien otra de salón que reciba el sol directo. El papel más sencillo lo podemos aplicar en pareces de ambientes secos y con poca insolación. 

En habitaciones húmedas deberemos poner papeles vinílicos o de fibra, y lo mismo en baños y cocinas. Normalmente en el envoltorio se indicará la resistencia al sol, así como a la humedad (con una serie de rayas onduladas, más rayas a mayor resistencia), la resistencia a erosiones o bien si debe encolarse la pared o el papel, etc. 

3. El estado de las paredes

Empapelar una pared es una buena solución para renovar una pared fea, sucia, con grietas, etc. Pero el empapelado requiere un trabajo previo en caso de que esta presente muchos agujeros o irregularidades. Será necesario taparlas con yeso y lijar para alisar, que modo que la superficie quede uniforme. Si no, la operación no servirá de nada e incluso el resultado puede ser peor que el estado anterior. 

4. El sistema de encolado 

La cola es imprescindible para todos los tipos salvo el autoadhesivo, así que deberemos comprarla. La más barata es en polvo, pero hay que prepararlo y puede ser un proceso engorroso y que ensucie y estropee suelos, por lo que requerirá plásticos o cartones de protección. 

Existe la alternativa de una cola ya preparada y líquida, que se mezcla fácilmente con agua y nos permite aplicarla fácilmente sobre el papel o la pared. De todos modos el uso de colas implica una serie de herramientas que no debemos obviar, como rodillos, un cepillo de escoba para alisar, un cortante o una espátula. Con papel autoadhesivo nos ahorramos todo este proceso, pero el precio total se disparará. 

5. Tu bolsillo

Ya hemos explicado que el tipo de papel define el coste de la instalación, y a su vez las condiciones definen el tipo de papel. Empapelar puede salir muy barato o muy caro, sin contar si lo hacemos nosotros o contratamos a un operario. Debemos calcular bien nuestros requerimientos así como la superficie total que queremos empapelar y hacer números antes de embarcarnos en la aventura.

síguenos en Instagram

Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines

Etiquetas
Publicado el
6 de noviembre de 2020 - 22:26 h

Descubre nuestras apps

stats