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Subidas bruscas en los seguros de deceso: ¿cuándo son recurribles?

Las primas que se pagan en los seguros de deceso no tienen por qué ser fijas ni acumulan ningún tipo de capital

Respondemos a la pregunta de Angel, lector y socio de eldiario.es

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Foto: Edar

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Angel, lector y socio de eldiario.es, nos escribe el siguiente texto: "desearía saber si hemos sido objeto de una estafa ya que no tengo claro que se hayan aprovechado de nuestra vulnerabilidad. Mi padre con 90 años falleció recientemente después de haber estado pagando durante más de 60 años el seguro de decesos. Al principio con Finisterre, venia un cobrador a casa a principios de mes, cuando ni siquiera existían las domiciliaciones bancarias. Luego Finisterre fue absorbida por Mapfre. Cada cierto número de años, a mi padre le subían la categoría del entierro: más flores, mejor feretro, etc. hasta llegar al máximo.

En los últimos años subió la prima de una forma escandalosa bajo el pretexto de que era mayor el riesgo de que fallecerá y cuando protestábamos nos decían que si no estábamos de acuerdo, nos diésemos de baja. Creo que fuimos estafados porque la probabilidad de que uno fallezca desde el mismo momento en el que nace es el 100%.

No es como un seguro de accidentes, que lo puedes tener o no. Fallecer vamos a fallecer todos y en todo caso hubiese visto más lógico que fuesen más caras al principio y después de tantos años pagando, fuese bajando o incluso después de cincuenta años ya no se pagase más, ya que se habría cubierto muchísimas veces el importe que se pudieran gastar en el sepelio. Creen ustedes que se trate de algún tipo de clausula o práctica abusiva?"

Cómo funciona un seguro de decesos

En primer lugar matizar a Ángel que aunque efectivamente vamos a morir todos tarde o temprano, por lo que la probabilidad es del 100%, la variable que cubre el seguro de decesos es la probabilidad de que esto ocurra en un momento dado. Lógicamente la misma es mucho mayor en las primeras y las últimas edades de las personas, que en las edades intermedias, a no ser que medie alguna enfermedad crónica o congénita.

Por lo tanto, es lógico que el importe del seguro sea mayor cuando la probabilidad de morir es más alta que cuando la persona es joven y fuerte, y esto se puede reflejar en las primas contratadas y en sus subidas, aunque dependerá de la modalidad de prima que se contrate. Otra variable que determina un seguro de decesos es el capital asegurado, es decir el monto que calculamos que costará nuestro entierro y ceremonias adyacentes y para la cobertura del cual se calculan las primas.

El capital asegurado es una variable al igual que la probabilidad, aunque pudiera no parecerlo. El motivo es que a medida que pasa el tiempo los precios de cualquier servicio suben, ya sea por impuestos municipales, costos de materiales, etc., de modo que cada equis años, pongamos cada 25 años, hay que revisar que no se haya quedado corto y si es así, aumentarlo hasta el coste real de los entierros. Esta actualización repercutirá en aumentos de las primas mensuales a pagar.

Por otro lado, cuando se contrata un seguro no solo se paga por el capital asegurado, sino también por el riesgo de deceso en un momento dado, que como hemos dicho aumenta con la edad. Así, no pagará lo mismo por similar capital asegurado una persona de cuarenta años que otra de setenta; la mayor pagará primas más altas. Es decir, que las primas se calculan con estas variables y así se hace un plan de primas para el seguro que es de todos modos revisable. 

Foto: BloodIce

Foto: BloodIce

 

¿Qué tipos de primas existen?

Hay varios tipos de primas pero las dos esenciales son:

  • Prima nivelada: para entendernos, sería el equivalente al interés fijo en un préstamo, puesto que en principio se calcula una misma prima para toda la vida del seguro. La ventaja es que nos protegemos de subidas fuertes en la tercera edad, pero a cambio pagamos primas altas los primeros años. Sin embargo, esta prima sí puede variar con las actualizaciones del capital asegurado, que pueden estar sujetas a los vaivenes de precios de materias y servicios, impuestos, etc.
  • Prima natural: sería el interés variable si se comportara siempre de forma creciente. Se rige por la probabilidad de morir en un determinado momento, además de las actualizaciones del capital asegurado. De este modo, de jóvenes pagaremos poco pero cuanto mayores seamos, más altas serán las primas. Y, en efecto, si coinciden con actualizaciones del capital asegurado, pueden experimentar subidas bruscas que se antojen abusos.
  • Junto a estas dos existe la llamada prima única, que consiste en tener cobertura de seguros de deceso para toda la vida mediante un pago único del capital asegurado; sería como pagar el entierro por adelantado. No es barata, pero es la única solución que tienen las personas mayores de setenta años que quieren contratar un seguro de decesos, ya que no se les otorga el resto de primas.
  • Finalmente existen variedades mixtas entre la prima natural y la nivelada en las que se intenta evitar o bien las subidas en la tercera edad con montos mayores en la productiva, o bien los pagos excesivos en la juventud.

Subidas bruscas: ¿situación de abuso?

Según el artículo 8 de la Ley de Contrato de Seguro, la prima es uno de los indicadores de la existencia de un contrato y por lo tanto no podrá ser modificada previo acuerdo por las dos partes. Es decir que cualquier subida brusca posible que ocurra durante la vida útil del seguro debe estar ya contemplada cuando se contrata el seguro. Cuando decidimos si pagamos una prima natural, nivelada, mixta o seminatural, estaremos estableciendo un acuerdo sobre el tipo de subidas que tendrá la prima con el tiempo.

Por otro lado, el artículo 94 de la Ley de Ordenación, Supervisión y Solvencia de las entidades aseguradoras y reaseguradoras expresa que "las tarifas de primas deberán fundamentarse en bases técnicas y en información estadística, y deberán ser suficientes, según hipótesis actuariales razonables, para permitir a la entidad aseguradora satisfacer el conjunto de las obligaciones derivadas de los contratos de seguro y, en particular, constituir las provisiones técnicas adecuadas".

En otras palabras, que siempre que haya razones técnicas y estadísticas que indiquen, por ejemplo, que la probabilidad de morir a una determinada edad haya subido notablemente, o bien que el coste total de los entierros se ha disparado como para hacer los capitales obsoletos, la entidad aseguradora podrá aplicar subidas de las primas que le permitan tener liquidez en un momento dado para cubrir la demanda de la mayoría de, sino todos, sus asegurados.

En principio, como pudiera ser el caso de Angel, la subida podría deberse a la mayor edad de su padre y el contrato de una prima natural o de algún tipo mixto, así como a la actualización del capital contratado que, por ejemplo, en 2015 afectó a muchas primas debido a una subida de tasas aplicada por muchos municipios tras el bache de la crisis. 

Subidas sí, pero no súbitas

Ahora bien, según la Ley de Contrato de Seguro, las subidas no se pueden aplicar súbita y alegremente: deben avisarnos de cualquier subida de primas dos meses antes de la fecha de renovación del seguro y las subidas, por tanto, serán pactadas para el siguiente periodo, nunca para el presente. Si no las aceptamos, podemos irnos, como dice Ángel que le sugirieron, pero también quedarnos y arriesgar a que si fallecemos nuestros herederos tengan que poner la diferencia entre el capital actualizado (real) y el obsoleto (pagado en las primas).

Ahora bien, un concepto que con frecuencia la gente confunde respecto a los seguros de deceso es el de que son similares a un fondo de pensiones, donde las primas van a acumular un capital que rinde a nuestra muerte. No es así: cada año cubrimos el capital de nuestro deceso con las primas y una vez vencido el contrato a final del periodo, deberemos volver a renovar el siguiente si queremos que el seguro nos pague el entierro.

En este sentido es más similar a un seguro de accidentes para automóviles, si bien en el caso de la prima nivelada, la antigüedad nos asegura la tasa base mensual acordada desde el inicio de la relación contractual. 

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