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Estas son las variedades de pimientos más comunes en España y para qué sirven mejor

Archivo - Pimiento rojo variedad California.

Adrián Roque

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El pimiento es uno de esos ingredientes que están siempre en la cocina, pero a los que rara vez se les presta la atención que merecen. Se compra casi por inercia, se elige por color o por costumbre y, sin embargo, no todas las variedades de pimientos sirven para lo mismo ni se comportan igual en la sartén, el horno o en crudo. Conocerlas un poco mejor no es una cuestión de exquisitez, sino de sentido común culinario.

En España convivimos con varias variedades de pimientos muy reconocibles, cada una con su textura, su sabor y su función concreta. Saber diferenciarlas ayuda a cocinar mejor y, de paso, a aprovechar sus propiedades nutricionales sin caer en generalidades.

El pimiento italiano, el rey de la sartén

El pimiento italiano es probablemente el más asociado a la cocina cotidiana. Alargado, fino y de color verde brillante, es el que casi todo el mundo tiene en mente cuando piensa en pimientos para freír. Y no es casualidad. Su piel es fina, su carne tierna y, una vez pasada por la sartén, desarrolla un dulzor muy característico.

El pimiento italiano funciona especialmente bien frito, asado ligeramente o incluso en revueltos. No es el mejor candidato para rellenar ni para comer crudo, pero en caliente es difícil de superar. A nivel nutricional, destaca por su aporte de vitamina C y por contribuir a la formación de colágeno, algo que repercute en la piel, las uñas y los dientes.

El pimiento california, el más versátil

Cuando se habla del pimiento “de toda la vida”, muchas veces se está pensando en el pimiento california. De forma más cuadrada y carne gruesa, es habitual encontrarlo en rojo, verde o amarillo, siendo el rojo el más común en los mercados españoles.

El pimiento california es uno de los más versátiles: se puede comer crudo en ensaladas, asar al horno, saltear o utilizar como base para sofritos. Su contenido en fibra es notable y destaca especialmente por su alto aporte de vitamina C, sobre todo cuando está completamente maduro y ha adquirido el color rojo. Es una variedad agradecida y fácil de usar, ideal cuando se busca un pimiento “para todo”.

El pimiento morrón, dulzor y cambio de color

Muy cercano al california, el pimiento morrón se distingue por su gran tamaño y por la variedad de colores que puede presentar. Amarillo, rojo, verde o naranja son los más habituales, aunque también pueden aparecer tonos menos comunes.

Una de las particularidades del pimiento morrón es que puede cambiar de color con el paso de los días. No es un defecto ni un síntoma de deterioro: al madurar, gana dulzor y aumenta su contenido en vitamina C. Puede consumirse tanto crudo como cocinado, y funciona especialmente bien asado o en tiras para salteados.

El pimiento del padrón, la ruleta gallega

Pocos productos tienen una fama tan clara como el pimiento del padrón. Pequeño, verde y aparentemente inofensivo, es el protagonista de una de las frases más repetidas de la gastronomía española: “unos pican y otros no”. Y así es. A simple vista no hay forma de distinguirlos.

El pimiento del padrón se consume casi siempre frito, entero y con sal gruesa. Su aporte calórico es bajo, ya que está compuesto mayoritariamente por agua, y comparte propiedades con otros pimientos verdes. Más allá de los beneficios, su gracia está en la experiencia: comerlos es, literalmente, una cuestión de suerte.

El pimiento del piquillo, pequeño y concentrado

El pimiento del piquillo es fácilmente reconocible por su tamaño reducido, su color rojo intenso y su piel más firme. Tradicionalmente se consume en conserva, aunque también puede cocinarse fresco, especialmente en platos rellenos.

El pimiento del piquillo destaca por su concentración de vitamina C y vitamina B6, esta última especialmente relevante para el sistema nervioso y el funcionamiento cerebral. Su sabor es más profundo y ligeramente dulce, lo que lo convierte en un pimiento con personalidad propia, muy distinto a los anteriores.

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