Festival de Cannes
Javier Calvo y Javier Ambrossi, el fenómeno de Cannes: “Hay gente intentando poner de moda el fascismo y nuestro trabajo es que no suceda”
Javier Calvo y Javier Ambrossi llegaban a Cannes como dos desconocidos. En Francia La mesías se convirtió en un éxito de crítica, y en EEUU fue La veneno la que les abrió varias puertas, pero en el festival de cine más prestigioso del mundo llegaban de tapadillo. Desde días antes de la proyección de su nueva película, La bola negra, la comidilla es que los distribuidores internacionales habían caído rendidos a esta historia a tres tiempos que tiene a Lorca, y su obra inacabada, como hilo conductor que las une y las atraviesa.
Los Javis entraron en el Gran Teatro Lumiere siendo una promesa. Salieron convertidos en un fenómeno. En las casi tres horas de duración de La bola negra la crítica internacional —especialmente la de EEUU, donde hablan incluso de los Oscar— la habían convertido en una candidata al palmarés. La reacción de la gente tras la proyección, con casi 20 minutos de aplausos, la ovación más larga de esta edición, decía mucho de la sensación de revolución que dejó este drama ambicioso y hermoso en donde homenajean a Lorca, el escritor que les cambió la vida.
Tanto al acabar la proyección como en las entrevistas con la prensa española, los directores subrayaban que “a Federico García Lorca lo asesinaron”. “Esto no es una idea, no es una quimera, no es un recuerdo histórico. Es una realidad personal de una persona a la que mataron por maricón. Para mí es muy importante reivindicar que la historia no es una línea de texto”, decía Javier Ambrossi desde Cannes.
Su compañero, Javier Calvo, añadía algo que se le escucha decir al personaje de Glenn Close en la película, y es que “es imposible separar un autor como Federico García Lorca de sus deseos íntimos”. “Se ha dicho mucho que la sexualidad de Federico no importa, ¡pero cómo no va a importar si en todas las obras de teatro habla de su desamor, de su miedo! El ABC, cuando publicó los Sonetos del amor oscuro, los publicó como Sonetos del amor. El amor oscuro es algo que hay que reivindicar, porque ha estado muy escondido y ha estado muy en la sombra durante muchos años. Cuando se ha hablado de Federico en el cine, en el teatro, muchas ideas han sido desde una perspectiva muy heterosexual. Y está genial que se haya mantenido vivo y que se haya visitado y que se haya puesto en pie, pero creo que ese Federico queer no ha estado casi nada presente en el arte en nuestro país”, apuntaba.
Avanzaba así uno de los motores de este proyecto, “hablar de la imposibilidad de expresarse”. “Hay amores que están enterrados, que no pudieron existir, como pasa en la peli, los que ni siquiera se pudieron reconocer a sí mismos, ni decir que eres homosexual para empezar una vida. Vivimos en un presente en el que para honrar a la gente que ha luchado y que ha muerto, tenemos por lo menos que intentar ser felices, intentar disfrutar de nuestra libertad y reivindicar que no se puede dar ni un paso atrás. Y no se va a dar”, decía contundente Ambrossi.
A pesar de tener claro de que no hay que dar un paso atrás, saben que para el futuro hay que ser firmes y estar atentos. Javier Ambrossi se muestra más confiado en que no vaya a haber un retroceso de derechos. “Espero que no. Yo creo que el hecho de que estemos aquí indica que no. Eso quiere decir que hay un movimiento cultural que empuja que no vaya a pasar, pero sí que hay gente que tiene interés en generar estas cortinas de humo y darle mucha importancia, ¿de verdad alguien cree que el problema de todos los problemas del mundo son los derechos de las personas trans? Pues en eso se basan las políticas de algunas personas”, lanzaba.
Hay gente que está intentando poner de moda la intolerancia y el fascismo, y eso es así. Y creo que nuestro trabajo es que eso no suceda emocionando a la gente
“Pero la amenaza existe”, continúa Javier Calvo. “La estamos viendo todos los días en el telediario y en la calle. Hay gente que está intentando poner de moda la intolerancia y el fascismo, y eso es así. Y creo que nuestro trabajo es que eso no suceda emocionando a la gente, haciéndole partícipe de historias con las que puedan involucrarse desde el alma, desde el corazón. Creo que es una gran manera de reconquistar ese terreno, emocionando y involucrando a la gente en nuestras historias”.
La bola negra es una película ambiciosa, de gran presupuesto, y eso siempre lo tuvieron claro, querían que fuera “grande para reivindicar que las historias lgtbiq+ pueden serlo, y que no tienen por qué apelar solo a un nicho. Como siempre hemos hecho, queremos llegar con historias nuestras a todo el mundo. Es algo que tenemos por bandera, crear cosas grandes y que estén protagonizadas por tres actores abiertamente homosexuales. Que no porque sea grande una película tiene que tener a un hetero para hacer de gay. El nicho es una tumba”, explicó Calvo.
Tan grande que tiene a dos estrellas de Hollywood en ella. Una es Glenn Close, que hace de un trasunto de Ian Gibson, una hispanista experta en Lorca. La actriz se enamoró de La mesías y les mandó un mail diciendo que quería trabajar con ellos. Cuando surgió este papel no lo dudaron, y ella dijo que sí pero con una condición, hablar en español. Le pusieron un coach que se desplazó al rodaje de la nueva entrega de Los juegos del hambre y comenzaron a trabajar sus escenas.
La otra es Penélope Cruz, que tiene una secuencia para el recuerdo. Una cupletista que cual Marta Sánchez anima a las tropas franquistas encima de un tanque. “Ella es muy brujita”, dice con gracia Javier Calvo para explicar que fue ella la que, cuando se enteró de que tenían nueva película, les llamó para decirles que si había algo que pudieran hacer juntos, ella estaba dispuesta. Le dijeron que había un papel muy pequeño, de una cupletista, y ella dijo que le apetecía volver al musical. El papel pasó de tener una escena musical a dos. Ellos mismos reconocen que quizás no hacía falta que hubiera dos, pero que teniendo a Penélope podían haber sido hasta tres. “Ella se lanzó a los leones, se subió encima de un tanque, nos cayó una tormenta… Viento todo eso me doy cuenta de que lo que queríamos hacer era lo que hemos sentido viendo las películas que hemos visto, las que te hacen soñar. Hemos intentado hacer la peli que querríamos ver”, zanjan.