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Entrevista

John Malkovich, un asesino de la CIA que apunta al Oscar: “Dudo de que vivamos en una democracia”

Javier Zurro

Venecia —
4 de septiembre de 2026 22:45 h

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John Malkovich es uno de esos actores a los que su rostro, alejado del canon de belleza hollywoodiense, siempre ha colocado en papeles de ‘raro’. Hacía tiempo que le tocaba ese personaje que le volviera a colocar en el centro. Uno que despertara a la gente del letargo y viera que es algo más que un intérprete condenado a secundarios excesivos y excéntricos. La varita mágica la tenía Martin McDonagh, experto en coger a actores como Malkovich y darles el personaje que se merecen.

El director de Tres anuncios en las afueras (que valió el Oscar a Frances McDormand y Sam Rockwell) y Almas en pena de Inisherin (que granjeó sendas nominaciones para Colin Farrell y Brendan Gleeson) es de esos cineastas que escriben caramelos a los actores. A Malkovich le ha dado uno de los mejores personajes de su carrera, el de Wild Horse Nine. Malkovich borda ese agente de la CIA destinado en Chile para preparar el golpe de Estado contra Salvador Allende y que pierde la memoria mientras decide escribir, valga la redundancia, sus memorias contando todas las barbaridades cometidas sirviendo a su país, y ahí entra desde el magnicidio a varios golpes de Estado en países como Guatemala o el Congo.

Tras el pase de prensa en el Festival de Venecia la crítica lo tuvo claro, a John Malkovich le van a llover los premios por el filme, y ya en la rueda de prensa se le preguntó por ello. “Tengo una carrera muy larga y tengo películas espectaculares con directores, guionistas y actores increíbles. Nunca siento que compita con nadie, porque amo lo que hacen, para mí es algo muy bonito que digan esas cosas, pero lo más bonito es que haya atención sobre esta película que tiene varias interpretaciones increíbles y está genial escrita y dirigida. Eso es lo más importante”, dijo.

McDonagh llevaba varios proyectos intentando trabajar con él, pero por culpa de compromisos con otras películas no habían podido hasta ahora, y la elección fue “muy fácil”. “Era un guion hermoso y esta vez no había nada que lo impidiera. Me gusta que los dos protagonistas son dos idiotas que son tan ignorantes que dicen en alto que son de la CIA y van a desestabilizar la democracia de Chile y mandar al país al garete. Aunque, a veces, leyendo la historia, parece que algo así está cerca de lo que ocurrió en realidad”, dijo de su elección del papel.

Poco antes, Malkovich, junto a su compañero de reparto, Sam Rockwell, atendía a elDiario.es en un hotel junto a la Plaza de San Marcos de Venecia. Rockwell contó lo más importante y por lo que repiten todos con Martin McDonagh: “Es un guionista realmente bueno, pero no es un cretino, lo cual ayuda. Es un hombre empático, amable, tiene modales y habilidades sociales, lo cual a veces, sorprendentemente, puede ser raro”.

Para tener una memoria social, una memoria nacional, hay que tener un cierto grado de aprendizaje, haber absorbido algo, y eso no veo que pase a menudo. No importa de donde vengas, hay mucho olvido

En Wild Horse Nine se tiende el hilo para que el espectador una que lo ocurrido en aquellas décadas, desde el asesinato de Kennedy en 1963 a los diferentes golpes de estado contra gobiernos latinoamericanos de izquierdas, tiene sus consecuencias en la actualidad. Algo que dejó claro Martin McDonagh en la rueda de prensa, y que hace pensar a Malkovich si lo que tenemos ahora es, realmente, eso que llamamos democracia.

“No estoy del todo convencido de que vivamos en una democracia, pero si es así… buena suerte con ello porque, ¿qué es una democracia?, ¿de quién es?, ¿cómo se decide? Hoy me he preguntado varias veces, ¿en qué país los ciudadanos creen lo que dice su Gobierno? No estoy seguro. Esto se ha repetido una y otra vez en el tiempo, lo que pasó en noviembre de 1963, en Chile del 73… está sucediendo todo el tiempo”, asegura.

McDonagh establece una metáfora entre la memoria que pierde su protagonista y la memoria perdida de forma colectiva que hace que olvidemos sucesos como el golpe de Estado de Chile y nos condene a repetir los mismos errores. Para Malkovich esa idea es “la esencia de la película” y recuerda que el otro día vio en televisión a jóvenes universitarios que, ya no es que supieran lo que ocurrió en Chile en 1973, es que no sabían “lo que pasó en Nueva York el 11 de septiembre de 2001”. “No sabían nada, ni quién lo hizo, ni cómo se respondió… para tener una memoria social, una memoria nacional, hay que tener un cierto grado de aprendizaje, haber absorbido algo, y eso no veo que pase a menudo. No importa de donde vengas, hay mucho olvido”, dice con cierto pesimismo.

Para el actor de Las amistades peligrosas es importante que películas como Wild Horse Nine vengan a festivales internacionales. Lo dice en un año en donde Hollywood ha frenado su presencia en Cannes o Venecia. Para el actor, “el cine es algo mundial, y hay un público en todas partes que quiere ver algo interesante, algo que los conmueva, los divierta, los emocione”, y pone un ejemplo: “Si alguien ve El agente secreto fuera de Brasil, puede que no les guste, y lo entiendo, pero la película les está diciendo algo, y antes había muchas películas estadounidenses, en los 70, que hacían eso, y cada vez hay menos cine estadounidense que lo haga y eso es desgarrador, pero también es un error increíble. Venir a un lugar como Venecia o San Sebastián o El Cairo o Cannes o donde sea te conecta con un público de todo el mundo. Y es un mundo muy grande”.