Todas las mentiras alentadas por la derecha contra el cine español

Javier Zurro

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Cada estreno, los mismos insultos; las mismas palabras alentadas desde hace décadas: “subvencionados”, “rojos”, “vividores”… armas arrojadizas que la derecha utiliza contra los protagonistas más destacados del cine español. El acoso hacia los intérpretes y cineastas se cronificó cuando el cine clamó contra la guerra de Irak hace casi 20 años.

23 películas se quedan sin ayuda del Ministerio de Cultura por falta de dinero en la convocatoria

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Ahora, la llegada al espectro político de la extrema derecha ha hecho que los prejuicios se reaviven. Se recurre a las mismas mentiras que desmontan los datos de una industria que recibe mucho menos que lo que aporta, y que además es comparativamente inferior que la de otros países. Juan Diego Botto, Dani Rovira o María León han sido objeto de este odio en las últimas semanas.

'Panda de subvencionados'

El ataque más usado es el dinero público que recibe el cine español, una industria que, como todas, obtiene fondos del Estado. Sin embargo, la cantidad que recibe es mucho menor que la que tienen otras muchas. En los Presupuestos de 2022, el Programa de Cinematografía alcanzó los 97 millones de euros, una cifra que, a pesar de suponer un aumento del 13,4% respecto al año anterior, sigue por debajo de los 100 millones de euros que se prometían en tiempos de Aznar y Zapatero. De esta cantidad, el Fondo a la Protección Cinematográfica —de donde salen las ayudas a la creación de películas— se mantuvo congelado en los 70 millones.

España sigue recibiendo una cantidad mucho más pequeña que otros países de la Unión Europea. Francia siempre lidera el cuidado a su cine, y para 2023 ya se ha anunciado una partida de 711 millones de euros para el Centro Nacional del Cine (CNC), lo que significa que la aumentarán en un 1,1% respecto a los 703 de 2022. En Alemania se aprobó una ley en 2018 para que el dinero para defender su cine nunca bajara de los 150 —este año, según la agencia de desarrollo económico (GTAI), se sitúa en 193,6 millones de euros—, lo mismo que aprobó Italia en 2017, cuando se creó el Fondo del Cine y del Audiovisual, que por ley debe estar dotado al menos con 400 millones de euros anuales. Además, en 2022 se ha aprobado una partida de 53 millones dedicada exclusivamente para los jóvenes directores y las películas complicadas. Esto tendría su equivalente en el cine español con las ayudas selectivas, que en 2022 tiene presupuestado 20 millones de euros. Menos de la mitad.

¿Y son comparables los fondos a la cinematografía con lo que sucede en otros sectores? Los 97 millones de euros destinados al cine, si nos salimos del ámbito de los Presupuestos Generales del Estado, quedan lejos de los 193,4 millones que aprobó el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para ayudar a los sectores agrícolas y ganaderos más afectados por la guerra en Ucrania. De ellos, había parte de ayudas europeas, 64,49 millones de euros de fondos europeos; y otros 128,98 millones que corresponden al propio ministerio.

'Estados Unidos no da dinero al cine'

“¿Crees que en Hollywood el Estado subvenciona películas?”, le decía el pasado 9 de septiembre un usuario de Twitter a Dani Rovira cuando este hacía un comentario sobre Toni Cantó. Repetía otro de los tópicos clásicos de la derecha contra las ayudas al cine, ese que dice que en Estados Unidos no se da dinero. Se hace y en una cantidad mucho mayor que la de España. Allí cada Estado decide la partida mediante incentivos fiscales. California sirve como ejemplo perfecto. En 2014 se aprobó una ley que aumentaba de 100 a 330 millones de dólares el dinero para rodajes.

Este programa acaba de conceder la segunda partida de ayudas de este curso en la que ha repartido 93,7 millones de dólares para solo 18 películas. Menos de 20 títulos que tienen más dinero que todo el que se dedica al cine español. Entre los proyectos elegidos, la secuela de Joker y dos filmes de Netflix, que juntos amasan 37 millones. 

Desde el Estado de California estiman que los rodajes de esas películas generen un gasto total de producción de 915 millones en todo el Estado y den trabajo a casi 600 actores y a más de 2.500 miembros de equipo, además de miles de actores secundarios. Un beneficio económico claro que demuestra que una ayuda al cine genera más dinero que lo que cuesta. California es el paradigma, pero casi todos los Estados dan dinero en forma de incentivos fiscales. Aquí unos ejemplos: Arizona dará 75 millones en 2023, Hawaii aportará 50 millones; Kentucky, otros 75 y Luisiana 150.

'Se subvencionan películas de rojos'

27 de enero de 2020. El cantante José Manuel Soto publica un tuit imaginando una conversación entre un director de cine español y el Ministerio de Cultura. En este diálogo, que perpetúa otro manido tópico anti cine español, Soto dice que si haces una película sobre la Guerra Civil y los rojos son los buenos te dan la subvención de forma directa. Desliza otra acusación falsa: que las ayudas se dan en función de las temáticas que aborden. Desde hace mucho tiempo las ayudas no dependen de ese criterio. Ni cuando ha gobernado el PP ni cuando lo ha hecho el PSOE. Además, desde 2016, cuando el Gobierno de Rajoy cambió la Ley del Cine, las ayudas a la producción de largometrajes se entregan por un sistema de puntos objetivo.

En ese sistema de puntos se valora la viabilidad económica del proyecto en función de los productores, las salas en las que se estrenará o los éxitos económicos del director que la realice, pero no se tiene en cuenta su argumento. Una película de “la Guerra Civil” —un tema del que solo habla el 1% de los filmes españoles— se valora de la misma manera que una sobre la Falange o una sobre un aristócrata en Indonesia. Ninguna de ellas tendrá un solo punto por ello. 

'Otra vez dinero para los Bardem'

Un apellido que concentra todos los odios de los haters del cine español es el de los Bardem. Ellos concentran insultos cada vez que estrenan una película. Unos ataques que están potenciados por los comentarios de los propios políticos de la derecha, que los han usado de diana en muchas ocasiones. De hecho, ningún miembro del PP ni de Vox ha felicitado públicamente a Bardem o Penélope Cruz por cualquier de sus muchos éxitos internacionales.

Igual que se cree que por hacer una película de la Guerra Civil alguien recibe una subvención, también hay quien cree que si la protagoniza Javier Bardem la tiene asegurada. Este argumento cae por su propio peso al leer las bases de la Ley del Cine. Para el reparto de puntos objetivos para recibir la ayuda no tiene nada que ver los actores que la interpretan. Que protagonice Javier Bardem o Toni Cantó no supondrá nunca mejor o peor calificación.

'El cine español es malo'

Usan muchos sinónimos despectivos para referirse al cine español, pero siempre lo descalifican por su calidad. Igual que lo hizo el ministro de Hacienda del PP Cristóbal Montoro, cuando en 2013 atacó a la industria diciendo que el problema del cine español “era de calidad”. Un repaso al año 2022 —en el que se están recogiendo los frutos del trabajo hecho en los cursos pasados— demuestra que aunque el cine español tenga muchos problemas, la calidad no es uno de ellos.

El año comenzó con Cerdita, de Carlota Pereda, presentándose en Sundance (Utah, EEUU). En Berlín se logró una victoria histórica con el Oso de Oro para Alcarràs, de Carla Simón en una edición donde también compitió Un año, una noche, de Isaki Lacuesta (ganador de dos Conchas de Oro en San Sebastián) y en la sección paralela, Cinco lobitos, uno de los fenómenos de la temporada. Cannes vivió la presentación de Pacifiction, de Albert Serra, que luchó por la Palma de Oro, el premio más prestigioso del mundo. En Cannes Premiere se vio As Bestas, de Rodrigo Sorogoyen. Jonás Trueba y Eduardo Casanova lograron premios en Karlovy Vary por Tenéis que venir a verla y La piedad; mientras que Juan Diego Botto presentó en el Festival de Venecia En los márgenes, en una Mostra donde Rodrigo Sorogoyen fue jurado de la Sección Oficial e Isabel Coixet presidió el de Horizontes. 

'No va nadie a verlo'

El último ataque va referido a la taquilla. Si bien es cierto que la cuota del cine español nunca ha sido tan espléndida como en Francia, donde ha habido años donde uno de cada dos espectadores fueron a ver filmes producidos en su propio país, en España, antes de la pandemia, se encadenaron hasta cuatro cursos con recaudaciones por encima de los 100 millones de euros. En este 2022, donde las salas viven una crisis profunda, un filme español ocupa el tercer puesto de las películas más taquilleras del año. Padre no hay más que uno 3 ha amasado más de 15 millones de euros; y Tadeo Jones 3 se sitúa actualmente como la décima que más ha recaudado con todavía bastante recorrido para subir al top 5. Actualmente, según los datos de TaquillaEspaña, la cuota del cine español es del 14,2%.

Que el cine y la ficción española interesan también se puede ver en las calificaciones de las películas y series —no rodadas en inglés— más vistas de la historia en Netflix, que desde hace meses publica y actualiza sus ránkings. El hoyo es la segunda con 108 millones de horas vistas; A través de mi ventana, la cuarta con 92 millones y Bajozero, la sexta con 78. Las series españolas también arrasan. La casa de papel está en la segunda posición con su quinta temporada, en el tercer lugar con la cuarta y en el quinto con la tercera. La tercera temporada de Élite ocupa, además, el noveno puesto.

Cada estreno, los mismos insultos; las mismas palabras alentadas desde hace décadas: “subvencionados”, “rojos”, “vividores”… armas arrojadizas que la derecha utiliza contra los protagonistas más destacados del cine español. El acoso hacia los intérpretes y cineastas se cronificó cuando el cine clamó contra la guerra de Irak hace casi 20 años.

23 películas se quedan sin ayuda del Ministerio de Cultura por falta de dinero en la convocatoria

Saber más

Ahora, la llegada al espectro político de la extrema derecha ha hecho que los prejuicios se reaviven. Se recurre a las mismas mentiras que desmontan los datos de una industria que recibe mucho menos que lo que aporta, y que además es comparativamente inferior que la de otros países. Juan Diego Botto, Dani Rovira o María León han sido objeto de este odio en las últimas semanas.

'Panda de subvencionados'

El ataque más usado es el dinero público que recibe el cine español, una industria que, como todas, obtiene fondos del Estado. Sin embargo, la cantidad que recibe es mucho menor que la que tienen otras muchas. En los Presupuestos de 2022, el Programa de Cinematografía alcanzó los 97 millones de euros, una cifra que, a pesar de suponer un aumento del 13,4% respecto al año anterior, sigue por debajo de los 100 millones de euros que se prometían en tiempos de Aznar y Zapatero. De esta cantidad, el Fondo a la Protección Cinematográfica —de donde salen las ayudas a la creación de películas— se mantuvo congelado en los 70 millones.

España sigue recibiendo una cantidad mucho más pequeña que otros países de la Unión Europea. Francia siempre lidera el cuidado a su cine, y para 2023 ya se ha anunciado una partida de 711 millones de euros para el Centro Nacional del Cine (CNC), lo que significa que la aumentarán en un 1,1% respecto a los 703 de 2022. En Alemania se aprobó una ley en 2018 para que el dinero para defender su cine nunca bajara de los 150 —este año, según la agencia de desarrollo económico (GTAI), se sitúa en 193,6 millones de euros—, lo mismo que aprobó Italia en 2017, cuando se creó el Fondo del Cine y del Audiovisual, que por ley debe estar dotado al menos con 400 millones de euros anuales. Además, en 2022 se ha aprobado una partida de 53 millones dedicada exclusivamente para los jóvenes directores y las películas complicadas. Esto tendría su equivalente en el cine español con las ayudas selectivas, que en 2022 tiene presupuestado 20 millones de euros. Menos de la mitad.

¿Y son comparables los fondos a la cinematografía con lo que sucede en otros sectores? Los 97 millones de euros destinados al cine, si nos salimos del ámbito de los Presupuestos Generales del Estado, quedan lejos de los 193,4 millones que aprobó el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para ayudar a los sectores agrícolas y ganaderos más afectados por la guerra en Ucrania. De ellos, había parte de ayudas europeas, 64,49 millones de euros de fondos europeos; y otros 128,98 millones que corresponden al propio ministerio.

'Estados Unidos no da dinero al cine'

“¿Crees que en Hollywood el Estado subvenciona películas?”, le decía el pasado 9 de septiembre un usuario de Twitter a Dani Rovira cuando este hacía un comentario sobre Toni Cantó. Repetía otro de los tópicos clásicos de la derecha contra las ayudas al cine, ese que dice que en Estados Unidos no se da dinero. Se hace y en una cantidad mucho mayor que la de España. Allí cada Estado decide la partida mediante incentivos fiscales. California sirve como ejemplo perfecto. En 2014 se aprobó una ley que aumentaba de 100 a 330 millones de dólares el dinero para rodajes.

Este programa acaba de conceder la segunda partida de ayudas de este curso en la que ha repartido 93,7 millones de dólares para solo 18 películas. Menos de 20 títulos que tienen más dinero que todo el que se dedica al cine español. Entre los proyectos elegidos, la secuela de Joker y dos filmes de Netflix, que juntos amasan 37 millones. 

Desde el Estado de California estiman que los rodajes de esas películas generen un gasto total de producción de 915 millones en todo el Estado y den trabajo a casi 600 actores y a más de 2.500 miembros de equipo, además de miles de actores secundarios. Un beneficio económico claro que demuestra que una ayuda al cine genera más dinero que lo que cuesta. California es el paradigma, pero casi todos los Estados dan dinero en forma de incentivos fiscales. Aquí unos ejemplos: Arizona dará 75 millones en 2023, Hawaii aportará 50 millones; Kentucky, otros 75 y Luisiana 150.

'Se subvencionan películas de rojos'

27 de enero de 2020. El cantante José Manuel Soto publica un tuit imaginando una conversación entre un director de cine español y el Ministerio de Cultura. En este diálogo, que perpetúa otro manido tópico anti cine español, Soto dice que si haces una película sobre la Guerra Civil y los rojos son los buenos te dan la subvención de forma directa. Desliza otra acusación falsa: que las ayudas se dan en función de las temáticas que aborden. Desde hace mucho tiempo las ayudas no dependen de ese criterio. Ni cuando ha gobernado el PP ni cuando lo ha hecho el PSOE. Además, desde 2016, cuando el Gobierno de Rajoy cambió la Ley del Cine, las ayudas a la producción de largometrajes se entregan por un sistema de puntos objetivo.

En ese sistema de puntos se valora la viabilidad económica del proyecto en función de los productores, las salas en las que se estrenará o los éxitos económicos del director que la realice, pero no se tiene en cuenta su argumento. Una película de “la Guerra Civil” —un tema del que solo habla el 1% de los filmes españoles— se valora de la misma manera que una sobre la Falange o una sobre un aristócrata en Indonesia. Ninguna de ellas tendrá un solo punto por ello. 

'Otra vez dinero para los Bardem'

Un apellido que concentra todos los odios de los haters del cine español es el de los Bardem. Ellos concentran insultos cada vez que estrenan una película. Unos ataques que están potenciados por los comentarios de los propios políticos de la derecha, que los han usado de diana en muchas ocasiones. De hecho, ningún miembro del PP ni de Vox ha felicitado públicamente a Bardem o Penélope Cruz por cualquier de sus muchos éxitos internacionales.

Igual que se cree que por hacer una película de la Guerra Civil alguien recibe una subvención, también hay quien cree que si la protagoniza Javier Bardem la tiene asegurada. Este argumento cae por su propio peso al leer las bases de la Ley del Cine. Para el reparto de puntos objetivos para recibir la ayuda no tiene nada que ver los actores que la interpretan. Que protagonice Javier Bardem o Toni Cantó no supondrá nunca mejor o peor calificación.

'El cine español es malo'

Usan muchos sinónimos despectivos para referirse al cine español, pero siempre lo descalifican por su calidad. Igual que lo hizo el ministro de Hacienda del PP Cristóbal Montoro, cuando en 2013 atacó a la industria diciendo que el problema del cine español “era de calidad”. Un repaso al año 2022 —en el que se están recogiendo los frutos del trabajo hecho en los cursos pasados— demuestra que aunque el cine español tenga muchos problemas, la calidad no es uno de ellos.

El año comenzó con Cerdita, de Carlota Pereda, presentándose en Sundance (Utah, EEUU). En Berlín se logró una victoria histórica con el Oso de Oro para Alcarràs, de Carla Simón en una edición donde también compitió Un año, una noche, de Isaki Lacuesta (ganador de dos Conchas de Oro en San Sebastián) y en la sección paralela, Cinco lobitos, uno de los fenómenos de la temporada. Cannes vivió la presentación de Pacifiction, de Albert Serra, que luchó por la Palma de Oro, el premio más prestigioso del mundo. En Cannes Premiere se vio As Bestas, de Rodrigo Sorogoyen. Jonás Trueba y Eduardo Casanova lograron premios en Karlovy Vary por Tenéis que venir a verla y La piedad; mientras que Juan Diego Botto presentó en el Festival de Venecia En los márgenes, en una Mostra donde Rodrigo Sorogoyen fue jurado de la Sección Oficial e Isabel Coixet presidió el de Horizontes. 

'No va nadie a verlo'

El último ataque va referido a la taquilla. Si bien es cierto que la cuota del cine español nunca ha sido tan espléndida como en Francia, donde ha habido años donde uno de cada dos espectadores fueron a ver filmes producidos en su propio país, en España, antes de la pandemia, se encadenaron hasta cuatro cursos con recaudaciones por encima de los 100 millones de euros. En este 2022, donde las salas viven una crisis profunda, un filme español ocupa el tercer puesto de las películas más taquilleras del año. Padre no hay más que uno 3 ha amasado más de 15 millones de euros; y Tadeo Jones 3 se sitúa actualmente como la décima que más ha recaudado con todavía bastante recorrido para subir al top 5. Actualmente, según los datos de TaquillaEspaña, la cuota del cine español es del 14,2%.

Que el cine y la ficción española interesan también se puede ver en las calificaciones de las películas y series —no rodadas en inglés— más vistas de la historia en Netflix, que desde hace meses publica y actualiza sus ránkings. El hoyo es la segunda con 108 millones de horas vistas; A través de mi ventana, la cuarta con 92 millones y Bajozero, la sexta con 78. Las series españolas también arrasan. La casa de papel está en la segunda posición con su quinta temporada, en el tercer lugar con la cuarta y en el quinto con la tercera. La tercera temporada de Élite ocupa, además, el noveno puesto.

Cada estreno, los mismos insultos; las mismas palabras alentadas desde hace décadas: “subvencionados”, “rojos”, “vividores”… armas arrojadizas que la derecha utiliza contra los protagonistas más destacados del cine español. El acoso hacia los intérpretes y cineastas se cronificó cuando el cine clamó contra la guerra de Irak hace casi 20 años.

23 películas se quedan sin ayuda del Ministerio de Cultura por falta de dinero en la convocatoria

Saber más

Ahora, la llegada al espectro político de la extrema derecha ha hecho que los prejuicios se reaviven. Se recurre a las mismas mentiras que desmontan los datos de una industria que recibe mucho menos que lo que aporta, y que además es comparativamente inferior que la de otros países. Juan Diego Botto, Dani Rovira o María León han sido objeto de este odio en las últimas semanas.