eldiario.es

Menú

Cultura

La impresión 3D de las fallas: Un método vanguardista que no genera residuos

- PUBLICIDAD -
La impresión 3D de las fallas: Un método vanguardista que no genera residuos

La impresión 3D de las fallas: Un método vanguardista que no genera residuos

Las Fallas de Valencia no escapan a la tendencia sostenible y medioambiental y ya experimentan con figuras impresas en tres dimensiones, hechas de paja de arroz y serrín, una metodología y unos materiales que no generan residuos tóxicos y se queman de forma ecológica.

La comisión Menorca-Luis Bolinches se sube este año al carro de esta vanguardia fallera y por primera vez incorpora un ninot hecho con este método, que ya estrenó la falla municipal en 2017, gracias a una investigación de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) que podría convertirse en el nuevo estándar de creación de fallas.

Estos productos se mezclan y crean una pasta muy ligera que se endurece tras pasar por un proceso de impresión de capas en tres dimensiones, que permite un mejor acabado y usa solo la cantidad justa para su elaboración, fusionando la tradición del mundo fallero con la innovación y la eficiencia tecnológica.

El "Pulgarcito" que plantará este año la falla Menorca-Luis Bolinches, del artista fallero Iván Martínez, está decorado parcialmente para que se pueda apreciar cómo está hecho por dentro con este innovador método.

Así lo explica a EFE uno de los cuatro responsables de la investigación, el profesor del Departamento de Informática de Sistemas y Computadoras de la Escuela Técnica Superior de Ingeniera Informática de la UPV Miguel Sánchez.

Para estas Fallas una comisión fallera les había encargado un proyecto a gran escala, pero el desarrollo está en fase de "laboratorio" y por lo tanto no podían generar tanto material a corto plazo.

Hasta principios del siglo XX las fallas eran cajones altos con tres o cuatro muñecos de cera que estaban vestidos con ropas de tela, hasta que los artesanos incorporaron la reproducción de moldes en cartón piedra.

La creación de la falla ha ido evolucionando y tradicionalmente los artistas falleros han utilizado materiales como cartón, papel y madera.

Actualmente las figuras más voluminosas se hacen con corcho blanco y están compuestas de poliestireno expandido (poliexpán), unos materiales fácilmente moldeables, que aportan brillo y se esculpen con mucha facilidad, pero por contra generan una cantidad significativa de desperdicio.

Por ello, lo que proponen los investigadores "no genera residuos, y es como una pasta de dientes con la que solo usas lo que necesitas; el resto se queda en el bote para otra ocasión", explica Sánchez, quien resalta que esta es su principal ventaja.

Señala que el entorno de trabajo del artista es "muy polvoriento" y con la aplicación de esta pasta el taller podría estar más limpio, ya que como no se esculpe, sino que se corta, el proceso mecánico no genera desperdicios.

El punto de partida del equipo fue buscar materiales que fueran el subproducto de otro proceso: la paja del arroz del cultivo de este cereal y el serrín de las carpinterías, empleados como base orgánica combustible y que no aportan sustancias peligrosas a la combustión, junto a un monómero y aglutinantes que forman la densa pasta.

El experto señala que los materiales que han seleccionado son baratos y "todo" les hace pensar que "podría ser muy económico", aunque advierte de que los investigadores están a "expensas" de que los artistas falleros evalúen si el proyecto "se adapta a su presupuesto y les permite trabajar con la soltura que necesitan".

Desde el gremio de los profesionales, el artista fallero Ximo Esteve explica a EFE que a su juicio, aunque no hay cifras exactas, "no cree" que este método sea "factible a nivel económico ahora mismo", aunque "no se niega" porque los métodos "evolucionan".

Mariola Sarrió.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha