La Feria del Libro de Madrid endurece las condiciones para conseguir una caseta

Con un “sabor agridulce”, “mucha tristeza” y “muy enfadadas” anunciaron en la editorial Barrett el viernes que este año no participarán en la Feria del Libro de Madrid. El motivo de su decisión es el cambio en el reglamento del evento literario que ha provocado que hayan sido “ubicados en una 'zona común'” y no en una caseta compartida como sí hicieron en la edición de 2022, en la que se aliaron con las editoriales Dos Bigotes y Consonni. Para haber podido optar a repetir fórmula debían tener, a diferencia de los 25 exigidos el año anterior, un mínimo de 80 títulos 'vivos'. Es decir, los que se pueden comprar. Cuentan con 60.

Un logo para sembrar la Feria del Libro de Madrid en el Retiro

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“Después de varias reuniones con la dirección, donde le trasladamos el descontento y desacuerdo de nosotras y muchas compañeras respecto a la nueva normativa, decidimos confiar en su 'buena voluntad' y realizar la inscripción con normalidad a pesar de no haber obtenido ninguna respuesta razonable al problema que se estaba generando. Desde la Feria nos indicaban que el reglamento ya estaba votado por la Comisión y que su modificación este año era imposible”, expresan desde Barrett a elDiario.es. Esta editorial independiente nació en Sevilla hace seis años y, desde entonces, han publicado títulos como el gran éxito editorial de 2020 Panza de Burro de Andrea Abreu, La tiranía de las moscas de Elaine Vilar Madruga, Acá Todavía de Romina Paula y Canijo de Fernando Mansilla.

La Feria del Libro explicó a la editorial cómo es el sistema que han ideado para dar cabida a un mayor número de editoriales sin seguir ampliando los metros lineales de casetas. Se trata de crear una zona común, que pueda dar cabida a las editoriales más pequeñas, que de otra manera no podrían participar de la Feria de manera directa, pero también para las editoriales medianas que no cumplan con el mencionado tope de mínimo de libros vivos. Tras el anuncio de Barrett, que compartió en redes sociales este lunes, la organización también ha respondido con otro comunicado que advierte de que “el proceso de redistribución del espacio disponible en el Paseo de Coches de El Retiro no ha culminado todavía”, por lo que aún no se sabe qué editoriales irán a la zona común y cuáles tendrán caseta.

La Feria convoca una reunión

Eva Orúe, directora de la Feria del Libro de Madrid asegura a este periódico que esperan cerrar la lista este martes 28 de marzo, ya que están pendientes de la reunión que tendrán con la veintena de editoriales que tienen menos de 60 títulos 'vivos' en sus catálogos.

Fue la propia dirección quien propuso el encuentro el pasado viernes. “Después de haber estado colocando metros y metros de casetas, conseguimos sacar 15 más, además del espacio central. Les mandamos un correo para que manifestaran qué preferían. Como vimos que era complicado de explicar por correo electrónico, optamos por convocar una reunión. Espero que de ahí salga un acuerdo”, indica. En función de lo que ocurra, podrán comenzar a trabajar en el que por el momento define como “hipotético espacio central”. “Aún no está diseñado”, reconoce.

E insiste: “Todos los editores que nos quedan por colocar tienen garantizada su presencia. Simplemente que igual no es en las condiciones que nos habían pedido desde el principio”. “Hemos pospuesto todo, hasta el sorteo de casetas que se hará este jueves, para intentar llegar a un acuerdo”, defiende.

Qué criterios usar

Barrett no formará parte de esta reunión, ya que indican a este medio que no han hecho pública su situación “para que la Feria recapacite o haga excepciones para nuestra participación”. A la hora de tomar su decisión exponen que fueron clave “las formas, la poca profesionalidad, unos valores con los que no estamos de acuerdo, el tipo de feria que se pretende crear y el menosprecio hacia las pequeñas editoriales. Estamos cansadas de tener que estar luchando”.

Así lo expusieron en su escrito, donde afirmaron que haber compartido caseta con Dos Bigotes y Consonni en 2022 había sido “una gran experiencia” que tenían “ganas de repetir”, de ahí a que el nuevo reglamento les “fundió las ilusiones de un plumazo”. Ahora bien, ¿a qué se ha debido esta modificación?

Desde la Feria del Libro sostienen que se trata de una normativa que aprueba la Comisión organizadora del evento, en la que cuentan con representación de editores, distribuidores y librerías. Orúe señala que tras la pandemia, en 2022 se optó porque fuera “la feria del reencuentro” en la que “los editores aceptaron ir todos a casetas de tres metros. Eso nos dio la posibilidad de que entraran muchísimos. Pero este año no han querido eso y han pedido que, como se hacía antes, hubiera casetas de tres y cuatro metros”. Dada la circunstancia, decidieron imponer criterios numéricos para determinar quién podría ocupar cada una de ellas.

Una solución que no convenció a Barrett, donde sostienen que criterios hay “infinitos” y proponen alternativas como “definir baremos de calidad, limitar mucho más el espacio a grandes grupos editoriales o librerías, establecer un límite máximo de títulos en lugar de un mínimo como se hace siempre, incluso valorar la opción de que sea mediante un sorteo”. La directora del evento alega que puede estar “personalmente o no de acuerdo” con quienes opinan que el criterio numérico no puede ser el único. Aun así, explica que su labor es aplicar el reglamento aprobado por la Comisión.

Orúe se muestra en desacuerdo a que primara valorar la calidad de las publicaciones. “No es la Feria de la Literatura, es la Feria de los libros. Por lo tanto, ¿qué tiene más calidad, un buen libro de autoayuda, un buen libro de economía o un buen libro de poesía?”, plantea considerando difícil de abarcar el juzgar la labor de las más de 300 editoriales que cada año participan en la Feria. “Si con un criterio objetivo, como es el número de libros, levanta tantos problemas, imagina si el juicio para admitir a la gente en la Feria fuera 'tus libros son buenos o no'. ¿Quiénes somos nosotros para valorar la calidad de los libros de los editores?”. Al mismo tiempo, insiste en recordar que el espacio con el que cuentan para celebrar la Feria es limitado, al hallarse dentro de El Retiro, que es un espacio protegido: “Hay que trabajar para rascar metros”.

En la editorial entienden que “no se puede contentar a todo el mundo”, pero contraponen que “siempre están contentos los mismos. Los grandes grupos nunca están tristes”. “Se nos dice muy a menudo, sobre todo desde las librerías, que el mercado literario está sobresaturado y que se publican demasiadas novedades, ¿por qué entonces desde la Feria del Libro de Madrid, dirigido principalmente por el Gremio de Librerías, se fomenta y se premia que las editoriales publiquemos cada vez más? ¿No es acaso también proteger el medio ambiente y fomentar la sostenibilidad publicar menos títulos?”, apuntaron en su comunicado.

Las consecuencias de no acudir a la Feria

Barrett ha compartido este lunes el citado escrito en sus redes sociales, donde han recibido mensajes de apoyo de compañeros como Libros del K.O. “Os vamos a echar mucho de menos! Y se suma a la muy llorada pérdida de Es Pop Ediciones el año pasado. Claramente el modelo de publicar a cholón es el único que mola”, han escrito citando a la firma que se quedó fuera por no cumplir con una cláusula que exigía que debieran contar con un mínimo de seis novedades editadas en el año anterior. Trotalibros, Astiberri Ediciones, Espinas, Ediciones en el mar, Pepitas y Automática son otras de las editoriales que han mostrado su apoyo públicamente.

Más allá de las consecuencias negativas a nivel económico de no participar en el evento literario, desde Barrett lamentan con aún más ahínco: “Odiamos estar todo el rato hablando del dinero, vamos desde Sevilla a la Feria de Madrid para charlar con librerías, conocer y aprender de otras compañeras, coincidir con nuestras lectoras, etc. Este año perdemos ese valor añadido que tiene participar en una feria”.