Samanta Schweblin gana el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, con su libro 'El buen mal'
Por fin se ha acabado el misterio: la ganadora de la primera edición del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, ha sido Samanta Schweblin, con su libro de relatos El buen mal (Seix Barral). Marcos Giralt Torrente, Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández y Enrique Vila-Matas, los cuatro finalistas, se han ido a casa con 30.000 euros respectivamente.
En su discurso de agradecimiento, la autora argentina ha destacado que le encanta que se incluyan otros géneros más allá de la novela: “hoy este premio da su primer paso premiando la excepción”. Asimismo, parafraseó a la poeta polaca WisÅawa Szymborska: “peor que ponerse a leer y escribir en un momento como este sería no ponerse a leer y escribir en un momento como este”.
Un premio de estas características (mucho dinero en juego y mucho salseo cultural) no podía entregarse sin pompa y circunstancia, así que el Museo Marítim de Barcelona hizo de sede de una gala organizada por la empresa de eventos La Tropa. A ella acudieron personalidades del mundo de la política como Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo; Jaume Collboni, alcalde de Barcelona y Salvador Illa, president de la Generalitat de Catalunya. Faltó Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible (al que pertenece Aena), que estaba anunciado pero finalmente no acudió.
Por el photocall, con alfombra verde AENA, y las mesas de la sala (con nombre de ciudad con aeropuerto de la compañía) de la ceremonia se pudo ver a integrantes del ámbito de la cultura como Marta Peirano, Arturo Pérez-Reverte, Javier Argüello, Pilar Eyre, Najat El Hachmi, Begoña Gómez Urzáiz, Paulina Flores, Jordi Soler, Carme Riera o Rosa María Calaf. En todos los grupos se apostaba en la quiniela simbólica que, desde el anuncio de la creación del concurso a finales de febrero, se puso en marcha. Ocurre con todos los premios de esta índole, aunque la recompensa solo sea el reconocimiento de haber acertado y no haya monto económico.
Dos horas antes de que se notificase la resolución, Maurici Lucena, presidente de Aena, dio el discurso de apertura del evento, presentado por la actriz Martina Klein y el periodista Josep Cuní. Según las palabras del empresario, lo que hace Aena con este galardón “es simplemente expandir nuestra presencia en el mundo cultural abarcando, a través de la responsabilidad social corporativa, el mundo literario”. Una forma de hacer mención a la polémica generada en las últimas semanas, pero de manera indirecta. “Es normal que el mecenazgo corra a cargo de empresas o filántropos privados que no tienen necesariamente nada que ver con las actividades culturales o en este caso literarias que financian generosamente”, sostuvo. No tuvo en cuenta que el Estado es dueño del 51% de la empresa.
El jurado estaba integrado por la escritora Rosa Montero como presidenta, así como por la escritora y traductora Pilar Adón, el poeta y filólogo Luis Alberto de Cuenca, el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz, la periodista y escritora Leila Guerriero, y los escritores José Carlos Llop y Élmer Mendoza. Los secretarios, sin voz ni voto, han sido los periodistas Sergio Vila-Sanjuán y Jesús García Calero. Dos horas antes del anuncio de su resolución, Maurici Lucena, presidente de Aena, dio el discurso de apertura de un evento presentado por Martina Klein y Josep Cuní que tuvo hasta actuaciones.
Arte en vivo
Además de alocuciones, cena y especulaciones, también hubo entretenimiento. La directora de arte Vanesa de la Haza firmó cinco intervenciones artísticas relacionadas con algún momento clave de los libros finalistas al Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. Por ejemplo, la dramaturga Alda Lozano escribió un monólogo con el que la actriz Nieves Soria dio vida a Josefina, la abuela de Marcos Giralt, una de las protagonistas de su novela Los ilusionistas junto a su marido, Gonzalo Torrente Ballester.
Alex Gassent interpretó al piano una obra musical inspirada en el libro El buen mal, de Samanta Schweblin mientras que la actriz, dramaturga y premio nacional de Literatura Dramática Lola Blasco realizó una performance basada en Ryo, la hija del protagonista de Canon de cámara oscura de Vila-Matas. También hubo un dibujo en vivo firmado por Patricio Hidalgo al que acompañó la voz del actor y director chileno Benjamin Leiter que revivió al comandante Ramiro de Marciano, la novela de Nona Fernández. Cerró la ronda de acciones la coreógrafa y bailarina ucraniana Alina Sokulska con una coreografía basada en Ahora y en la hora de Héctor Abad Faciolince, ambientado en la guerra de Ucrania.
La gala terminó con unas palabras de Salvador Illa, president de la Generalitat de Catalunya, que explicó que “En momentos difíciles”, no podemos hacer cosas contra la cultura, porque “es lo que somos”. Según su perspectiva, las bombas siempre acaban desapareciendo y es entonces sale a la luz que los libros son otro tipo de cimientos. “Por lo tanto, escritores y escritoras sigan, editores y editoras sigan, que nos interesa la identidad cultural; muchas gracias”, concluyó.
Posteriormente, la ganadora del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana tuvo una pequeña reunión con los medios asistentes. Allí mencionó que algunas de sus lecturas fundacionales: “Me acuerdo un verano en particular, a mis 12 años, que mi mamá me regaló una antología de cuentos de Kafka y mi abuelo me regaló Crónicas marcianas de Ray Bradbury y una antología de Cortazar, todos cuentos”, explicó. “En lugar de buscar más cuentos de esos escritores, leía una y otra vez los mismos tres libros, enloquecí un poco. Me encantó ese momento”, sostuvo con una sonrisa. Ella ha ganado un millón de euros y el género del relato un gran impulso en España, que no siempre lo ha sabido apreciar con justicia.