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ENTREVISTA

Patricia López Arnaiz: “Siento mucha indignación y tristeza por la irresponsable posición del Gobierno sobre el Sáhara Occidental”

Gabriela Sánchez

Campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) —
11 de mayo de 2026 22:29 h

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Sentada sobre uno de los alargados colchones colocados en el suelo en una de las tradicionales salas de estar saharauis, Patricia López Arnaiz se toca la tripa y el pecho mientras responde varias de las preguntas de elDiario.es. En la entrevista, realizada durante el Festival de Cine del Sáhara Occidental (FiSáhara), celebrado en los campamentos de refugiados de Tinduf, su reiterado gesto, sin quererlo, adelanta algo que confirmará a lo largo de la conversación. La manera en que la actriz concibe su profesión y, también, la forma en la que cree que el cine puede trasladar un mensaje social: la importancia de conectar con las realidades que pretenden ser contadas a través de la emoción para, dice, entenderlo mientras se siente.

Desde esa emoción, la actriz española explica cómo ha vivido sus días en el desierto argelino, donde convivió durante una semana con una familia saharaui en la jaima del campamento de Ausserd, junto a otros artistas invitados. Allí, además de asistir a las proyecciones sobre el derecho al retorno de los pueblos expoliados de sus tierras, ha entrado en contacto de manera directa con los abusos sufridos por el pueblo saharaui desde la ocupación marroquí. “No es lo mismo leerlo, saber la historia general de la causa, que estar aquí durante días, hablar con quienes han resistido 50 años y conectar desde la emoción”, reflexiona López de Arnaiz.

La charla se contagió de la calma del desierto y, desde ese lugar, reflexionó a partir de muchas conversaciones mantenidas que, según ha reconocido la artista en una llamada telefónica para actualizar la entrevista, sigue digiriendo y aterrizando.

Aquel batiburrillo de emociones que la protagonista de 'Los domingos' señalaba en su tripa, mientras intentaba ponerlo en palabras, llegó a alcanzar sus ojos en varios momentos de la entrevista: “La experiencia es muy fuerte y de digestión lenta”, describe la actriz.

Estamos en los campamentos de refugiados. En estos días, ha conocido de primera mano la situación del pueblo saharaui. ¿Conocía la causa saharaui? ¿cómo lo ha vivido?

La conocía, pero de manera mucho más superficial. Sabes que hay una ocupación marroquí, que España abandonó a la que era su provincia. Pero a veces, con saber cierta información, no es suficiente para entender realmente lo que ocurre. Hay gente que quizá está muy concienciada y se mueve mucho en ese ámbito y rápidamente conecta con esa realidad, pero en general creo que a la población nos resulta más difícil, estando en nuestras vidas, con tantas cosas que pasan en el mundo. Por eso lo importante de estos días es que no solo profundizamos a nivel político, sino que conocemos todo lo que hay detrás de este conflicto, que es muy bestia y está muy silenciado, también a nivel emocional conectando con quienes lo sufren. 

Puedes leer artículos sobre el conflicto, pero si tienes una persona delante que lo ha vivido, llega a otro nivel. Y, a su vez, quien lo escucha de primera mano, ahora vuelve a casa y se lo cuenta a alguien, desde otro lenguaje. 

Al conectar directamente con ello, ¿qué le ha impactado más sobre su situación?

La experiencia es muy fuerte y de digestión lenta. Cuando estás aquí, en medio del desierto, entiendes también lo admirable que es. Es increíble lo que han podido crear aquí, un Estado en medio de la nada.

Es sorprendente cómo pueden llevar tanto tiempo en estas condiciones meteorológicas extremas y sostener todo. No solo adaptarse, sino también mantener el ánimo, la identidad, su cultura, la motivación, su resistencia cultural. También es increíble, en los territorios ocupados por Marruecos, la resiliencia y la fuerza, en un contexto de violencia bárbaro que intenta hacerlos desaparecer. Nos lo contaron varios activistas que viven en la zona ocupada: padecen un bloqueo informativo bestial, ya que desde 2014 no pueden entrar observadores internacionales en los territorios ocupados, y apenas salen a la luz las torturas, violaciones, prisión, persecución y bloqueo económico, a los que someten a muchísimas personas saharauis, por defender pacíficamente su derecho a la autodeterminacion.

Cuando eres testigo de estas voces en primera persona, y conoces mejor la historia del pueblo saharaui, con los engaños e injusticias que han sufrido; cuando convives en su día a día en la hamada, puro desierto, hostil, estéril, que llegarán a máximas de más de 50 grados, con constantes tormentas de arena, no dejas de preguntarte cómo funciona su mente cuando es tan difícil proyectar en un futuro. Las opciones son tan limitadas... Te asomas a una verdad tan terrible que es muy difícil entender que los seres humanos seamos capaces de generar tanto sufrimiento conscientemente.

Habla de que a veces, por más que la población sepa la información sobre una injusticia, no es lo mismo que conectar desde otro lugar. Justo muchas de sus películas también están atravesadas por las causas sociales. ¿Cree que el cine tiene también ese poder de conectar con las causas sociales desde esos otros lenguajes, desde la emoción?

Totalmente. Creo que hay una función del cine muy importante y me estoy haciendo aún más consciente de ello en estos días, viendo cómo también el FiSáhara utiliza el cine para denunciar la situación del pueblo saharaui. El cine tiene un poder más directo de llegar a la gente. Es un lenguaje distinto. Muchas personas que quizá están más alejadas de las noticias, de repente ven una película, acompañan al personaje en un problema y lo entienden porque casi lo llegan a sentir en su propio cuerpo. 

De hecho, para mí la experiencia también puede ser muy útil en ese sentido para poder aplicarla en mi trabajo y buscar la forma de colaborar. 

¿De qué manera?

De aquí me voy con una memoria. Con una memoria física de conversaciones, sensaciones. Como actriz me pregunto qué siente, cómo es el día a día de una de estas mujeres saharauis con las que convivimos estos días. Esa es la pregunta que me hago, la dirección a la que intento ir, a la humanidad. 

Para ser la actriz que me gustaría ser es necesario poner humanidad en lo que se hace, conectar con la complejidad de las emociones. Una actriz, cuanto más conecta con todo eso, más conecta también con el público. Y puede llegar más el mensaje y conmover más un trabajo.  

¿Los actores o cineastas deben posicionarse políticamente? ¿Qué opina del debate, avivado aún más tras el Festival de Cine de Berlín?

No estoy muy al dia del debate. Yo no obligaría a ningún compañero a posicionarse, me ocuparía de mis propias decisiones al respecto. La popularidad es una herramienta muy poderosa para poder alzar la voz, y me parece que es muy valioso hacerlo, pero también hay otras maneras de hacer política, como el propio relato de la película en la que pones tu cuerpo y te implicas fuerte, por ejemplo.

Quién sabe cuántas cosas se pueden cruzar ahí... tu habilidad para comunicarte en ciertos lenguajes, ptus conocimientos respecto a los temas, tu propia vivencia de la exposición, carácter o el momento en el que se te pregunta.

También es cierto que hay hechos tan terriblemente graves ocurriendo ahora mismo en el mundo que urge mucho muchísimo que sean denunciados. Desde luego, me parece atroz que alguien sea expulsado de un festival de cine por denunciar un genocidio.

No obligaría a ningún compañerso a posicionarse, porque pueden entrar muchas razones que desconocemos. [... ] También es cierto que hay hechos tan terriblemente graves ocurriendo ahora mismo en el mundo que urge mucho muchísimo que sean denunciados. Desde luego, me parece atroz que alguien sea expulsado de un festival de cine por denunciar un genocidio.

Le quería preguntar por Los domingos. Justamente, es una película que, dependiendo de la mirada, se analiza de una forma u otra. Unos ven una crítica a la manipulación de la religión. Otros, consideran que la edulcora en cierta manera; o incluso ha sido celebrada en ciertos ambientes católicos. ¿Cómo ha vivido esas reacciones? 

A mí me ha sorprendido mucho. Yo la he vivido de una forma muy concreta y he visto que cada persona la ha recibido a su manera. Yo siento que la película tiene un solo punto de vista. Me sorprende que pueda haber tantos para otra gente. 

¿Cuál es ese punto de vista que ve usted?

Para mí, el punto de vista es el de mi personaje [crítico con la decisión de su sobrina menor de edad de internar en un convento de clausura]. La he visto varias veces y no dejo de verlo. Pero es un hecho que se está recibiendo de distintas maneras en función de la persona. Quizá es porque en mi caso, este papel ha sido tan íntimo, que me cuesta muchísimo despegarme de mi personaje. 

Para mí, el punto de vista de Los Domingos es el de mi personaje, pero es un hecho que se está recibiendo de distintas maneras en función de la persona. Quizá es porque, en mi caso, este papel ha sido tan íntimo, que me cuesta muchísimo despegarme de mi personaje.

¿Cómo se preparó para ese personaje?

Para mí es un personaje que no tiene contradicción, en ese sentido lo vi muy claro. El contexto religioso es muy interesante que se contextualice porque toca algo creo que es muy importante en nuestra sociedad. Pero para trabajar mi personaje, la sustancia principal fue la manipulación en los menores. 

En los campamentos, hay un sentimiento común de abandono y traición con respecto a las autoridades españolas. En 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez dio un paso más al cambiar su posición con respecto al Sáhara Occidental y alinearse con la de Marruecos. ¿Cómo valora ese giro? ¿Cómo lo siente ahora tras conocer la realidad de los campamentos de primera mano?

Habría que hablar claramente de qué es lo que provocó ese cambio. Porque hay una sensibilidad y una claridad para ver unas injusticias y ¿no ves una que te alude directamente? España sigue siendo potencia administradora. No sé qué razón habrá para ese giro, pero desde luego supone un maltrato, una irresponsabilidad muy fuerte. 

Se siente mucha indignación y tristeza. También allí me he dado cuenta de hasta qué punto llega el vínculo de la población saharaui con la española, por lo que supone un abandono a muchos niveles. 

Va al Festival de Cannes, que empieza este martes, con una película portuguesa, 'Aquí'. ¿Cómo afronta el festival?

Por un lado, con mucha alegría de ir a Cannes. Yo todavía no he visto la película, pero ha sido un rodaje duro, por lo que estoy muy contenta de que vaya a tener un lugar allí y que todo ese esfuerzo haya dado su fruto. También porque voy con los compañeros del elenco, con los que hemos hecho una familia.