eldiario.es

Menú

DESALAMBRE

FOTOS | Ellas han sobrevivido a las amenazas que sufren por ser mujeres en crisis humanitarias

Estas mujeres han sufrido urgencias obstétricas o fístulas a raíz de un mal parto, han sido agredidas por sus maridos, han quedado embarazadas tras una violación o tienen VIH y temen transmitírselo a sus bebés

Los problemas relacionados con la salud reproductiva son la principal causa de muerte entre las mujeres en edad fértil; en contextos de violencia, los riesgos para las mujeres se agravan por la falta de atención médica

La exposición 'Sin ellas no hay futuro' de Médicos Sin Fronteras (MSF) muestra las imágenes tomadas por cuatro fotógrafas y puede visitarse hasta el 7 de abril en el Centro Cultural Conde Duque en Madrid

- PUBLICIDAD -
Edna barre mientras su hija observa. Cuando la pequeña cumplió 2 años, se le realizó la última prueba de VIH: la niña estaba sana. “Me dijeron: “Tu hija es negativa, es definitivo. Gracias por tu gran trabajo y por haber cuidado de esta bebé’. Me hizo muy feliz que me lo dijeran”.

Thyolo, Malaui. Edna barre mientras su hija observa. Cuando la pequeña cumplió 2 años, se le realizó la última prueba de VIH: la niña estaba sana. “Me dijeron: “Tu hija es negativa, es definitivo. Gracias por tu gran trabajo y por haber cuidado de esta bebé’. Me hizo muy feliz que me lo dijeran”. Foto: Sydelle WillowSmith.

El VIH afecta a hombres y mujeres por igual, pero en los países pobres ellas son quienes tienen más riesgo de contraerlo, y de hecho son quienes más lo sufren. Las mujeres con VIH se enfrentan a muchos problemas médicos y sociales, y las que están embarazadas, además, deben preocuparse de no transmitírselo a sus bebés durante la gestación, el parto o la lactancia.

Edna viste a su hija. Su marido la dejó, aunque al poco tiempo regresó. Con su apoyo, Edna consiguió que la niña naciera sin VIH.

Edna viste a su hija. Su marido la dejó, aunque al poco tiempo regresó. Con su apoyo, Edna consiguió que la niña naciera sin VIH. Foto: Sydelle WillowSmith.

Cuando no reciben tratamiento antirretroviral, el 40% de las embarazadas con VIH transmiten el virus a sus hijos; sin embargo, con un tratamiento eficaz y sostenido, esta tasa cae por debajo del 5%. Pero no todas tienen la posibilidad de diagnosticarse y medicarse. Sigue habiendo un gran estigma y mucha desinformación en torno al VIH, y la mujer no siempre se atreve a contar a su pareja o a su familia que tiene el virus, ya que puede ser abandonada o expulsada del hogar.

Estar en tratamiento durante el resto de tu vida... A Edna le llevó un tiempo enfrentarse a esta realidad y aceptarla. “Sabía que eso era un hecho, pero tenía muchas preguntas. ¿De verdad voy a tomarme esto el resto de mi vida? ¿Y cuánto tiempo es ‘el resto de mi vida’? ¿Qué pasará con mis hijos? ¿Podré estar sana y cuidarlos? ¿Qué pasa si interrumpo el tratamiento? ¿Qué pasa si se me acaba? Fui a las madres de apoyo con todas esas preguntas. Ellas me ayudaron a ser fuerte”.

Estar en tratamiento durante el resto de tu vida... A Edna le llevó un tiempo enfrentarse a esta realidad y aceptarla. “Sabía que eso era un hecho, pero tenía muchas preguntas. ¿De verdad voy a tomarme esto el resto de mi vida? ¿Y cuánto tiempo es ‘el resto de mi vida’? ¿Qué pasará con mis hijos? ¿Podré estar sana y cuidarlos? ¿Qué pasa si interrumpo el tratamiento? ¿Qué pasa si se me acaba? Fui a las madres de apoyo con todas esas preguntas. Ellas me ayudaron a ser fuerte”. Foto: Sydelle WillowSmith.

El tratamiento para la Prevención de la Transmisión del VIH de Madre a Hijo (PTMH) supone un gran avance en el control de la pandemia; MSF la proporciona en todos sus proyectos para personas con VIH. Uno de los componentes más importantes de los programas de PTMH es el apoyo entre pacientes: mujeres que han recibido el tratamiento ayudan a las recién incorporadas a afrontar su nueva situación y a adherirse a la terapia. Son las madres de apoyo.

Marilyn llegó al centro de apoyo familiar de MSF en Tari con heridas en la cara y la cabeza: su marido y su nueva esposa la habían golpeado. Muchas de las pacientes de este centro han sido agredidas por sus maridos, las coesposas u otros familiares.

Tari, Papúa Nueva Guinea. Marilyn llegó al centro de apoyo familiar de MSF en Tari con heridas en la cara y la cabeza: su marido y su nueva esposa la habían golpeado. Muchas de las pacientes de este centro han sido agredidas por sus maridos, las coesposas u otros familiares. Foto: Kate Geraghty.

Esté o no relacionada con un conflicto, la violencia siempre impacta con más fuerza en las mujeres y en los niños. Pero además, en muchos lugares no hay asistencia médica especializada para las víctimas de la violencia: ni atención para sus lesiones o heridas, ni prevención de infecciones, ni tampoco apoyo en salud mental.

Varias mujeres rezan y cantan en la iglesia. “Para detener la violencia, intentamos que los chicos vengan a la parroquia”, explica una paciente de MSF. “Tengo un hijo. Me gustaría que fuera médico. Voy a hablar con él para decirle que no pegue a las mujeres, que no mate a nadie y que no robe”.

Varias mujeres rezan y cantan en la iglesia. “Para detener la violencia, intentamos que los chicos vengan a la parroquia”, explica una paciente de MSF. “Tengo un hijo. Me gustaría que fuera médico. Voy a hablar con él para decirle que no pegue a las mujeres, que no mate a nadie y que no robe”. Foto: Kate Geraghty.

Una alumna de un colegio femenino de Puerto Príncipe pasa delante de un mural que denuncia la opresión de la mujer haitiana; este es uno de los 140 países donde el aborto está restringido por ley.

Puerto Príncipe, Haití. Una alumna de un colegio femenino de Puerto Príncipe pasa delante de un mural que denuncia la opresión de la mujer haitiana; este es uno de los 140 países donde el aborto está restringido por ley.

El aborto no seguro es una de las cinco principales causas de mortalidad materna, y provoca cerca del 13% de las muertes de mujeres embarazadas. Las cifras se disparan en algunas regiones, como América Latina, y en contextos como los campos de refugiados y las zonas afectadas por un conflicto.

En la mayoría de estos lugares los métodos anticonceptivos raramente están disponibles, y el aborto está restringido por ley. Para la mujer, seguir adelante con el embarazo puede no ser una alternativa viable, bien por la falta de recursos, bien por el rechazo y el estigma, o por posibles represalias de la familia y la comunidad. Ninguna opción es buena, y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, la mujer acabará arriesgando la vida para interrumpir el embarazo. El aborto no seguro es la única causa de mortalidad materna totalmente prevenible.

Esta joven de 20 años llegó al hospital de urgencias obstétricas de MSF en Puerto Príncipe en estado grave: se había sometido a un aborto no seguro a manos de un sanitario sin licencia, un chalatán según la palabra criolla con la que se conoce popularmente en Haití a los curanderos. La chica tenía el útero perforado y sufría hemorragia y deshidratación severas. Sobrevivió, pero muchas otras no lo consiguen.Foto: Patrick Farrell.

Esta joven de 20 años llegó al hospital de urgencias obstétricas de MSF en Puerto Príncipe en estado grave: se había sometido a un aborto no seguro a manos de un sanitario sin licencia, un chalatán según la palabra criolla con la que se conoce popularmente en Haití a los curanderos. La chica tenía el útero perforado y sufría hemorragia y deshidratación severas. Sobrevivió, pero muchas otras no lo consiguen. Foto: Patrick Farrell.

Cada día, mujeres adultas y adolescentes llegan a los hospitales y salas de urgencias de MSF con peligrosas complicaciones provocadas por abortos realizados en condiciones médicas que no eran seguras. Llegan en un estado de gran sufrimiento físico, y a menudo también avergonzadas y temerosas de la reacción del personal sanitario.

Gitega, Burundi. Evelyne, de 23 años, será intervenida hoy. Desarrolló la fístula durante su segundo parto: dio a luz en la cuneta de una carretera, cuando intentaba llegar al hospital. Foto: Martina Gacigalupo.

Gitega, Burundi. Evelyne, de 23 años, será intervenida hoy. Desarrolló la fístula durante su segundo parto: dio a luz en la cuneta de una carretera, cuando intentaba llegar al hospital. Foto: Martina Gacigalupo.

Una fístula obstétrica es una lesión abierta entre la vagina y la vejiga o el recto. Suele producirse durante los partos obstruidos y prolongados en los que la mujer no recibe atención obstétrica. La fístula provoca la pérdida continua de orina o heces.

Sufrir esta lesión es devastador. Aparte de las implicaciones para la salud, la mujer a menudo es repudiada, expulsada del hogar, apartada de la familia y marginada de la comunidad.

Gitega, Burundi. Yvonne ha vuelto a casa. Quiere ayudar a que se corra la voz: que las mujeres sepan que la fístula puede operarse. “Muchas ocultan el problema y mueren, cuando podrían salvarse”, dice. Foto: Kate Geraghty.

Gitega, Burundi. Yvonne ha vuelto a casa. Quiere ayudar a que se corra la voz: que las mujeres sepan que la fístula puede operarse. “Muchas ocultan el problema y mueren, cuando podrían salvarse”, dice. Foto: Kate Geraghty.

Según las estimaciones, cada año entre 50.000 y 100.000 mujeres desarrollan una fístula, la gran mayoría en países en desarrollo. La cirugía reconstructiva está solo al alcance de unas pocas.

En algunos países, MSF ofrece cirugía reconstructiva para la fístula de forma regular en sus proyectos, mientras que en otros organiza programas puntuales una o dos veces al año. En todos los casos, siempre es necesaria la existencia previa de servicios obstétricos con capacidad quirúrgica.

Kabezi, Burundi. Tras estabilizarla, la enfermera acompaña a Chantal en una ambulancia de MSF al hospital de la organización. Foto: Martina Gacigalupo.

Kabezi, Burundi. Tras estabilizarla, la enfermera acompaña a Chantal en una ambulancia de MSF al hospital de la organización. Foto: Martina Gacigalupo.

En el 15% de los partos se presentan complicaciones graves que requieren una atención médica de emergencia y especializada para salvar la vida de la madre, del bebé o de ambos. Esto ocurre en cualquier país del mundo, pero en algunos la mujer recibe los cuidados que necesita y en otros, demasiados, no. A veces ni siquiera tiene cerca de su casa unos servicios médicos adecuados, y cuando los hay, es posible que el transporte sea demasiado caro, o el camino muy peligroso. También puede suceder que la familia no tenga dinero para pagar la atención médica, o que quien decide a qué se destinan los recursos familiares considere que la vida de la mujer no merece tal esfuerzo económico.

Una matrona de MSF administra oxígeno al bebé; se quedará en observación durante una semana en la unidad neonatal.

Una matrona de MSF administra oxígeno al bebé; se quedará en observación durante una semana en la unidad neonatal. Foto: Martina Gacigalupo.

MSF cuenta de forma específica con servicios para urgencias obstétricas en más de 130 proyectos, en Contextos donde la sanidad local no existe o es muy deficiente; esto puede deberse a que el país sufre una guerra, a la falta de fondos, o sencillamente a la desidia y el abandono. MSF incluye también estos servicios en cualquier intervención en un contexto de conflicto o de desplazamiento.

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha