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Escrivá y los autónomos intentan pactar las cuotas según ingresos hasta 2025 para desencallar la negociación

Laura Olías

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Ante la complejidad de la negociación de la reforma para que los autónomos coticen según sus ingresos, el Ministerio de Seguridad intenta consensuar con los agentes sociales y los colectivos de autónomos al menos el despliegue inicial de la reforma, para los próximos tres años, y dejar para más adelante su adaptación completa. El departamento que dirige José Luis Escrivá trata de recabar un acuerdo social para las nuevas cuotas solo hasta 2025, de las que aún no están cerradas las cuantías, y sentar las bases para que la transición se complete en los siguientes años, según fuentes de la negociación.

Cuánto pagan autónomos y asalariados a la Seguridad Social y qué supone el futuro sistema según los ingresos

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Se impone así la idea que barajaba el ministerio desde abril, de concretar la reforma solo hasta 2025, y que exploró a través de contactos bilaterales con las partes de la negociación. Este viernes, la Seguridad Social ha reunido de nuevo la mesa formal de diálogo, que no se convocaba desde hace muchas semanas, para exponer de forma oficial esta idea y ver las posibilidades de un acuerdo social.

Las tres organizaciones de autónomos –UATAE, ATA y UPTA– han valorado positivamente la reunión de este viernes y mostrado su voluntad de alcanzar un acuerdo, algo que no estaba tan seguro hace solo unas semanas.

La negociación para transitar a un sistema de cotización de los autónomos según sus ingresos en lugar de uno electivo como el actual es un compromiso desde hace años y una recomendación del Pacto de Toledo, pero ha resultado mucho más compleja de lo esperado. Se lleva negociando un año, con más o menos intensidad, y las partes se mostraban muy alejadas hasta hace poco.

La reforma debe estar aprobada “en el primer semestre de 2022” por compromiso con Bruselas, según consta en el Plan de Recuperación y Resiliencia, pero el despliegue ya se preveía en los documentos enviados a la Comisión Europea como “gradual a partir de esa fecha”.

Retos: fijar cuantías y base legal para el futuro

Finalmente, parece que este viernes se impone la idea de que las partes consensuen el inicio de la reforma para desencallar la negociación. Es decir, ese despliegue para los primeros tres años, de 2023 a 2025, periodo en el que los autónomos ya comenzarían a cotizar en función de tramos de ingresos. Ahora cotizan con un sistema electivo, lo que provoca que el 85% de los trabajadores por cuenta propia cotice por la mínima, lo que implica también una protección social mínima (bajas, permisos por nacimiento, pensiones).

El primer reto de la negociación en estos momentos es fijar esos tramos de ingresos y las cuotas asociadas hasta 2025, que están por definir. Hasta el momento se ha mantenido la idea de que haya 13 tramos de ingresos, en los que los autónomos puedan transitar hasta 6 veces en el año según sus previsiones de ingresos.

Sobre las cuotas mensuales en cada uno de estos tramos de ingresos, aún están por cerrar, insisten fuentes de la negociación. En los contactos bilaterales de las últimas semanas se abordaban cuantías de entre unos 200 y 400 euros al mes, pero estas no se han abordado en la reunión de este viernes por parte del Ministerio, indican desde el diálogo social. Las cuotas más elevadas, en caso de prosperar la cuantía de 400 euros al mes, se rebajarían respecto a algunas propuestas anteriores.

Pero más allá de fijar el despliegue detallado para los próximos tres años, el siguiente reto consiste en cómo plasmar en la ley qué ocurrirá después. Es decir, la transición completa de sistema hacia la cotización en función de los “ingresos reales” (o rendimientos netos) de los trabajadores autónomos.

Esta cuestión es fundamental para las partes de la negociación más convencidas sobre la cotización según los ingresos, que temen que no se “ate” suficientemente la reforma para los próximos años (en los que puede cambiar el Gobierno) y que el cambio legal se quede solo en una reforma parcial, con lo conseguido y explicitado hasta 2025. Las partes menos favorables a este cambio, ATA y la patronal de la que forma parte (CEOE), recelan del aumento de las cuotas que se aplicaría a las personas con más ingresos.

Tras la reunión, desde ATA y UPTA han mostrado su voluntad de negociar hasta alcanzar un acuerdo, sin más detalle, mientras que en UATAE han destacado “que es imprescindible hacer un esfuerzo mayor en la reducción de la cuota de los tramos bajos y en la mejora de la protección social”.

Las partes seguirán negociando en los proximos días. “En la reunión se ha constatado que se han realizado avances desde que comenzó la negociación y se han evidenciado puntos de encuentro. Hay voluntad compartida de seguir trabajando en un acuerdo”, destaca por su parte el Ministerio de la Seguridad Social.

Ante la complejidad de la negociación de la reforma para que los autónomos coticen según sus ingresos, el Ministerio de Seguridad intenta consensuar con los agentes sociales y los colectivos de autónomos al menos el despliegue inicial de la reforma, para los próximos tres años, y dejar para más adelante su adaptación completa. El departamento que dirige José Luis Escrivá trata de recabar un acuerdo social para las nuevas cuotas solo hasta 2025, de las que aún no están cerradas las cuantías, y sentar las bases para que la transición se complete en los siguientes años, según fuentes de la negociación.

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Se impone así la idea que barajaba el ministerio desde abril, de concretar la reforma solo hasta 2025, y que exploró a través de contactos bilaterales con las partes de la negociación. Este viernes, la Seguridad Social ha reunido de nuevo la mesa formal de diálogo, que no se convocaba desde hace muchas semanas, para exponer de forma oficial esta idea y ver las posibilidades de un acuerdo social.

Las tres organizaciones de autónomos –UATAE, ATA y UPTA– han valorado positivamente la reunión de este viernes y mostrado su voluntad de alcanzar un acuerdo, algo que no estaba tan seguro hace solo unas semanas.

La negociación para transitar a un sistema de cotización de los autónomos según sus ingresos en lugar de uno electivo como el actual es un compromiso desde hace años y una recomendación del Pacto de Toledo, pero ha resultado mucho más compleja de lo esperado. Se lleva negociando un año, con más o menos intensidad, y las partes se mostraban muy alejadas hasta hace poco.

La reforma debe estar aprobada “en el primer semestre de 2022” por compromiso con Bruselas, según consta en el Plan de Recuperación y Resiliencia, pero el despliegue ya se preveía en los documentos enviados a la Comisión Europea como “gradual a partir de esa fecha”.

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Finalmente, parece que este viernes se impone la idea de que las partes consensuen el inicio de la reforma para desencallar la negociación. Es decir, ese despliegue para los primeros tres años, de 2023 a 2025, periodo en el que los autónomos ya comenzarían a cotizar en función de tramos de ingresos. Ahora cotizan con un sistema electivo, lo que provoca que el 85% de los trabajadores por cuenta propia cotice por la mínima, lo que implica también una protección social mínima (bajas, permisos por nacimiento, pensiones).

El primer reto de la negociación en estos momentos es fijar esos tramos de ingresos y las cuotas asociadas hasta 2025, que están por definir. Hasta el momento se ha mantenido la idea de que haya 13 tramos de ingresos, en los que los autónomos puedan transitar hasta 6 veces en el año según sus previsiones de ingresos.

Sobre las cuotas mensuales en cada uno de estos tramos de ingresos, aún están por cerrar, insisten fuentes de la negociación. En los contactos bilaterales de las últimas semanas se abordaban cuantías de entre unos 200 y 400 euros al mes, pero estas no se han abordado en la reunión de este viernes por parte del Ministerio, indican desde el diálogo social. Las cuotas más elevadas, en caso de prosperar la cuantía de 400 euros al mes, se rebajarían respecto a algunas propuestas anteriores.

Pero más allá de fijar el despliegue detallado para los próximos tres años, el siguiente reto consiste en cómo plasmar en la ley qué ocurrirá después. Es decir, la transición completa de sistema hacia la cotización en función de los “ingresos reales” (o rendimientos netos) de los trabajadores autónomos.

Esta cuestión es fundamental para las partes de la negociación más convencidas sobre la cotización según los ingresos, que temen que no se “ate” suficientemente la reforma para los próximos años (en los que puede cambiar el Gobierno) y que el cambio legal se quede solo en una reforma parcial, con lo conseguido y explicitado hasta 2025. Las partes menos favorables a este cambio, ATA y la patronal de la que forma parte (CEOE), recelan del aumento de las cuotas que se aplicaría a las personas con más ingresos.

Tras la reunión, desde ATA y UPTA han mostrado su voluntad de negociar hasta alcanzar un acuerdo, sin más detalle, mientras que en UATAE han destacado “que es imprescindible hacer un esfuerzo mayor en la reducción de la cuota de los tramos bajos y en la mejora de la protección social”.

Las partes seguirán negociando en los proximos días. “En la reunión se ha constatado que se han realizado avances desde que comenzó la negociación y se han evidenciado puntos de encuentro. Hay voluntad compartida de seguir trabajando en un acuerdo”, destaca por su parte el Ministerio de la Seguridad Social.

Ante la complejidad de la negociación de la reforma para que los autónomos coticen según sus ingresos, el Ministerio de Seguridad intenta consensuar con los agentes sociales y los colectivos de autónomos al menos el despliegue inicial de la reforma, para los próximos tres años, y dejar para más adelante su adaptación completa. El departamento que dirige José Luis Escrivá trata de recabar un acuerdo social para las nuevas cuotas solo hasta 2025, de las que aún no están cerradas las cuantías, y sentar las bases para que la transición se complete en los siguientes años, según fuentes de la negociación.

Cuánto pagan autónomos y asalariados a la Seguridad Social y qué supone el futuro sistema según los ingresos

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Se impone así la idea que barajaba el ministerio desde abril, de concretar la reforma solo hasta 2025, y que exploró a través de contactos bilaterales con las partes de la negociación. Este viernes, la Seguridad Social ha reunido de nuevo la mesa formal de diálogo, que no se convocaba desde hace muchas semanas, para exponer de forma oficial esta idea y ver las posibilidades de un acuerdo social.