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"Piden varias nóminas para alquilar, que todavía no tengo porque vengo del extranjero. Así que estoy en casa de mis padres"

"El dinero se lo tengo que dar en mano a la dueña, me dejó claro que ni contrato ni transferencias. Ella no quería convivir porque cuando le dije que era muy casera me dijo: 'Sin problemas, tú te quedas en tu cuarto y haces lo que quieres'"

"Le dije que necesitaba estudiar y trabajar en algunos proyectos en el ordenador y me dijo que en el cuarto podría usar el wifi, pero es que en el cuarto lo único que hay es una mesita plegable que hace de mesa de noche. No cabe otra cosa, no hay ni silla"

"Empezó a gritarme que tuviera en cuenta que la dueña era ella y que eso no era un piso de compañeros, que me alquilaba la habitación individual sólo y que desde luego ni se me ocurriera subir visitas"

Vivienda en Barcelona

Edificios de viviendas.

Estoy en plena búsqueda de casa, tras haber estado tres años viviendo en el extranjero.

Antes de irme de Madrid estuve viviendo en el barrio de Salamanca con compañeras en un piso muy grande, hasta teníamos una habitación que dejábamos para invitados. Pagaba 450 euros por la habitación. En esa época se decía que estábamos en un mal momento y estaban los precios altísimos. Cuando mis compañeras se fueron, ayudé a buscar nuevos inquilinos y las visitas decían que por ese precio podían encontrar habitaciones y piso aún más grandes y más modernos. El propietario bajó el precio a 350 euros y, aun así, costó encontrar inquilinos. Yo encontré un estudio más cerca de mi trabajo por 400 euros y me mudé.

Un par de años más tarde decidí probar suerte trabajando en el extranjero. Tras un tiempo quise volver a estar con mi familia y mis amigos y Madrid es donde sentía mi hogar. Hasta que empecé a buscar piso.

He empezado a buscar habitación porque quería estar con compañeros otra vez. Cuál es mi sorpresa ver que en Madrid y fuera de Madrid los precios de una habitación doblan los de antes o son auténticos zulos. Aún así decidí adaptarme a los precios, no pensarlo mucho y lanzarme.

El mejor piso que he visto hasta ahora y en el que me planteé vivir es una habitación con una cama individual en la que no cabe ni mesa de escritorio. Tiene tres armarios pero la dueña sólo me deja abrir uno. Compartimos el baño y la cocina pero el salón tiene el problema de que la dueña da clases y terapia por las tardes, por lo que no podría usarlo. Además, hay otra salita pero es donde tenemos que turnarnos para poner la ropa en el tendedero, que no puede ser un día determinado de la semana porque quienes van a dar las clases lo usan para cambiarse.

El dinero se lo tengo que dar en mano, me dejó claro que ni contrato ni transferencias. Quedaba muy claro que ella no quería precisamente convivir porque cuando le dije que era muy casera me dijo: "Sin problemas, tú te quedas en tu cuarto y haces lo que quieres".

Le dije que necesitaba estudiar y trabajar en algunos proyectos en el ordenador y me dijo que en el cuarto podría usar el wifi, pero es que en el cuarto lo único que hay es una mesita plegable que hace de mesa de noche, porque no cabe otra cosa, no hay ni silla.

Todo eso por el módico precio de 450 euros al mes.

Es lo mejor que he visto hasta ahora y salí convencida de quedarme pero pensé darle una oportunidad a otro piso que había visto. Así que llamé para ver si podía visitarlo. Ya de entrada la dueña cuando llamé y le dije que era por el anuncio de la habitación, me respondió medio gritando: "Y qué pasa con eso".

Después me dijo que si quería verlo tendría que ir un día por la mañana. Le dije que trabajaba y que si podríamos encontrar algún hueco que nos cuadrase. Empezó a gritarme sobre qué tenía en contra de quedar por la mañana.

Cuando entendió que yo no iba a ir, sin que yo dijera nada, empezó a gritarme que tuviera en cuenta que la dueña era ella y que eso no era un piso de compañeros, que me alquilaba la habitación individual sólo y que desde luego ni se me ocurriera subir visitas. Le pregunté si ella haría lo mismo y me empezó a gritar que ella era la dueña y que por supuesto sus amigos y amigas subían al piso.

Todo por 500 euros.

Pensé en colgar directamente varias veces pero al final decidí acordar una cita y no aparecer (como protesta silenciosa).

Mis visitas posteriores a otros pisos fueron desastrosas también y pensé que prefería pagar lo que fuera pero vivir sola. Pero resulta que todos los anuncios piden varias nóminas, que yo todavía no tengo porque he aterrizado ahora del extranjero, a pesar de tener un trabajo indefinido y bastante seguro.

Así que de momento estoy en casa de mis padres. Tardo tres horas entre ir y volver del trabajo y no tienen internet, aun así, es lo mejor. Dentro de lo que cabe tengo suerte y podría quedarme en casa de una amiga, pero ¿qué hacen otras personas sin familia?

Si quieres contarnos tu experiencia en primera persona en plena burbuja del alquiler, envíanos tu historia a: alquiler@eldiario.es  

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