El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado este martes que el origen del accidente ferroviario en Adamuz es un problema “muy complejo” pero que no tiene que ver ni con el mantenimiento o la obsolescencia de la infraestructura ferroviaria ni tampoco con la falta de controles.
“Si hay algo evidente es que no ha sido el mantenimiento ni la obsolescencia ni la falta de controles lo que ha desembocado en el accidente, estamos ante otro problema, me temo, mucho más complejo de lo que nos estamos imaginando”, ha dicho Puente en una comparecencia de prensa para explicar todos los detalles sobre lo ocurrido en el accidente, que se ha llevado la vida de al menos 43 personas. El ministro ha pedido al inicio de su comparecencia evitar las “especulaciones”.
“Probablemente es un problema que nunca hemos vivido antes en nuestra red, que nunca se ha manifestado de esta forma y tendremos que pensar muy bien cómo evitar que se vuelva a producir algo tan singular”, ha recalcado el ministro en una extensa comparecencia en la que también han intervenido el director de tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, y el director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez.
Puente ha recalcado que lo que ha ocurrido es “algo verdaderamente distinto a todas las incidencias que se han producido hasta la fecha”. “Es verdaderamente singular”, ha insistido repreguntado por la cuestión durante la rueda de prensa en la que ha negado que esa afirmación apunte a la liberalización del sector que se produjo durante la pasada legislatura.
El dirigente de Adif ha explicado que el tramo en el que ocurrió el accidente se terminó de renovar hace pocos meses y que en los últimos meses se revisó su infraestructura en hasta cuatro ocasiones, la última el 7 de enero, apenas unos días antes del suceso.
“En estas cuatro inspecciones de las que tenemos evidencia y control no se ha detectado ningún fallo que a priori evidencie una relación con el accidente”, ha recalcado García de la Bandera.
La primera de las actuaciones se efectuó el 13 de octubre del año pasado y se trató de una “auscultación geométrica” para revisar parámetros de la vía como la anchura o los peraltes. La segunda fue una inspección a pie unos días más tarde. El 21 de noviembre se efectuó una auscultación dinámica, en la que se analizan, ha explicado, las aceleraciones durante la circulación de un vehículo, con observaciones que no salen en la primera revisión. Se evalúa tanto la seguridad de la vía como el confort del viaje. Y la última fue una revisión completa el pasado 7 de enero.
Es una “posibilidad innegable” que las muescas en las ruedas sean por defectos en las vías
Puente ha explicado los “mordiscos” encontrados en las ruedas del tren Iryo que descarriló el pasado domingo y que chocó contra un Alvia que viajaba en el sentido contrario. Se trata, según ha ido informando durante el día y también en esta comparecencia, de unas muescas de “1 milímetro de largo y unos tres centímetros de ancho de los bogies delanteros [conjuntos de ruedas] de los cinco primeros coches del Iryo siniestrado”.
“De unos cuantos trenes que pasaron por ese mismo punto en ese día hemos detectado marcas en uno de los trenes, en concreto con el que pasa inmediatamente antes del Iryo en tres bogies y un rodal y no en el resto. Y marcas parecidas y alguna marca en el que pasó anteriormente”, ha dicho. Esas últimas sin embargo son “mucho más leves” y sorprendentemente se han encontrado en los bogies del lado izquierdo y no del derecho como en el resto de trenes.
No obstante, Puente ha pedido prudencia sobre las conclusiones de esas marcas en las ruedas y el trozo de vía dañada en la zona del accidente. “No es sencillo a partir de un único elemento establecer una prueba de conexión, por mi parte sería muy aventurado decir que las marcas existentes en los bogies suponen automáticamente un fallo en la infraestructura”, ha dicho. Ha remarcado eso sí que es una “posibilidad innegable”.
“No tenemos respuesta a si es causa-efecto o si es parte causa y parte efecto. Una de las cosas que hay que delimitar es si ese punto que está roto es el primer punto en el que se producen los hechos que dan lugar al descarrilamiento, eso no está tan claro”, ha dicho Puente, que ha precisado que no quiere dar más información a la espera de que sea “contrastada”.
También ha aclarado lo ocurrido con el bogie que salió disparado y terminó ubicado en un arroyo cercano. La explicación más plausible, según el ministro, es que esa pieza se desprendió de uno de los vagones del tren Iryo cuando colisionó lateralmente con el Alvia. Por el impacto a una gran velocidad la pieza saltó por los aires y terminó en el arroyo cercano.
Ha precisado eso sí que la pieza no la localizó un fotógrafo del diario estadounidense The New York Times sino que la encontró la Guardia Civil el mismo lunes. Se encuentra en una zona de “dificilísimo acceso” y por lo tanto, según ha explicado, seguramente seguirá allí un tiempo por los problemas para trasladar las máquinas pesadas hasta esa zona.
Descartado el factor humano
La única causa que ha descartado de plano el ministro es el error humano. “Que el factor humano no ha tenido incidencia parece claro. El tren de Iryo iba a una velocidad bastante por debajo de lo habitual. Ambos trenes iban a una velocidad muy correcta. Teniendo en cuenta a mayores de eso que el descarrilamiento se produce por cola y en una recta y que el impacto posterior no es evitable, el factor humano no ha tenido ninguna incidencia”, ha dicho.
También ha defendido en varias ocasiones el estado de la infraestructura en esa zona, con una vía “recién renovada” y que ha pasado, ha reiterado, “cuatro inspecciones en los últimos tres meses”. “Adif respeta y cumple los protocolos de revisión de su infraestructura. Tiene revisiones pautadas e incluso algunas aleatorias con una máquina específica de soldadura”, ha dicho.
Puente ha reivindicado que los estándares de control de la infraestructura son “muy altos” y ha puesto en valor el sistema ferroviario español como un “referente en el mundo”. Por eso ha lanzado un mensaje de “confianza” en la red ferroviaria: “Sabemos cómo está, está revisada, sabemos los problemas y la necesidad de resolverlos”.
También ha detallado los niveles de inversión en mantenimiento, que según ha explicado al final de la rueda de prensa, se han incrementado de manera “muy notable” en los últimos años. De los 759 millones en 2011 frente a los más de 1.100 millones en 2025.