Récord de mujeres y de migrantes trabajando, temporales en mínimos y otros hitos del mercado laboral en 2025

La caída del paro por debajo del 10% en el cierre de 2025, un hito que España no lograba desde hacía casi 18 años y que solo ha alcanzado en dos ocasiones en las últimas cuatro décadas, centralizó todas las miradas esta semana. La Encuesta de Población Activa (EPA) certificó un gran año para el mercado de trabajo, que acumula otras buenas noticias: máximos de empleo, en total y también en ciertos colectivos, como las mujeres y los trabajadores extranjeros, además de una reducción de algunos indicadores de precariedad, como la temporalidad y, en menor medida, la parcialidad.

El número de personas trabajando en España nunca había sido tan alto. En 2025, se crearon algo más de 600.000 puestos de trabajo, uno de los datos más elevados de la última década, hasta llevar el total de personas ocupadas a alcanzar un nuevo máximo histórico: 22,46 millones de personas con empleo.

Como destaca Ángel Talavera, economista de Oxford Economics, estas cifras sitúan a España no solo a la cabeza de la eurozona en creación de puestos de trabajo, sino que protagoniza prácticamente la mitad de todos los empleos creados en estos países.

Además, aunque el empleo aumentó tanto entre los hombres como entre las mujeres, el número de trabajadoras ascendió con más intensidad: en 306.200 (+3%) respecto a los casi 300.000 hombres (+2,6%). Algo importante para lograr cerrar brechas de ocupación y actividad de las mujeres en el mercado de trabajo, que marcan también otras desigualdades económicas.

Con este incremento, se alcanzó además un récord de mujeres trabajando, de 10,46 millones de ocupadas. Por su parte, los trabajadores se situaron algo por encima de los 12 millones de hombres, un dato que se aproxima al anterior máximo histórico (de 12,2 millones ocupados) alcanzado durante la burbuja, en 2007, antes de la Gran Recesión.

Hay otro actor protagonista del empuje del empleo de 2025: los trabajadores de origen extranjero. El año pasado, del total de 600.000 puestos de trabajado creados, la población extranjera representa casi el 43%. Estas cifras llevaron también al número de trabajadores extranjeros a máximos históricos, de 3,58 millones de personas.

Aunque el empleo también aumenta entre la población española y de doble nacionalidad (+1,9%), el mayor auge de los trabajadores extranjeros (7,8%) está elevando el peso de estos entre el total de personas ocupadas. Al cierre de 2025, rozó el 16%.

Para ampliar los derechos de la población extranjera residente ya en España, el Gobierno acaba de anunciar una regularización extraordinaria de migrantes, que se prevé que pueda beneficiar a algo más de medio millón de personas. Inspectores de trabajo han celebrado la medida, que indican que permitirá aflorar puestos de trabajo en la economía sumergida y reducir las situaciones de explotación laboral que constatan en esta población más vulnerable.

Récord de personas dispuestas a trabajar

En los últimos años, los trabajadores migrantes están suponiendo una pieza clave del crecimiento de puestos de trabajo y del propio mercado laboral, incrementando la población activa dispuesta a trabajar. En el caso de algunas comunidades autónomas, están evitando de hecho su reducción.

En 2025, el mercado laboral creció hasta ser más grande que nunca, superando el techo de las 25 millones de personas activas (dispuestas a trabajar). En el cierre de año se rozó este nivel tras sumar 487.000 personas a la población activa, el segundo mayor dato desde 2008, en el que las personas extranjeras suponen casi la mitad.

Si se mira el auge de la población activa en 2025 por ocupaciones, destaca un gran incremento de la actividad en sectores cualificados, como los técnicos y profesionales científicos e intelectuales. El dato se reduce entre la población parada, que está a la vez reduciendo en número.

“Todavía hay elementos de desigualdad y precariedad por corregir, pero la mejora del empleo en estos últimos años es evidente”, sostenía esta semana Loli García, secretaria confederal de Formación y Empleo de CCOO. En el sindicato liderado por Unai Sordo sostienen que estos datos confirman lo que vienen planteando desde hace tiempo, “que no es otra cosa que la consecución del pleno empleo en nuestro país”.

“Es posible aspirar a un pleno empleo de calidad, y para ello hay que seguir insistiendo en la activación económica, con una política industrial y de desarrollo sectorial que genere empleo estable y de calidad”, añadía García.

En la patronal CEOE han celebrado que el sector privado es el “gran baluarte” de la creación de empleo en España, algo que desmiente una vez más las acusaciones que en ocasiones se lanzan desde la derecha política sobre que las cifras de empleo están “engordadas” por trabajadores públicos.

“La economía española ha generado 567.200 puestos de trabajo en media de 2025, gracias al impulso del sector privado, que ha creado 578.700 empleos, mientras que el sector público perdió 11.500 ocupados”, ha subrayado la organización empresarial.

Menos temporalidad y parcialidad

Uno de los rasgos más importantes del crecimiento del empleo en los últimos años es su complementariedad con otro proceso que parecía imposible en España: la reducción del empleo temporal. Los trabajos eventuales, considerados más precarios por su inestabilidad, se desplomaron a raíz de la aprobación de la reforma laboral de 2022.

Los datos de 2025 muestran una buena noticia. El descenso de la temporalidad continúa y ha alcanzado un nuevo mínimo histórico, del 15,1%, como destacaba el sindicato UGT en su análisis de la EPA. “Asimismo, la tasa de temporalidad promedio de 2025 se sitúa en el 15,3%, seis décimas por debajo de 2024, constatando la continuidad de los efectos positivos de la reforma laboral y su contribución a una mayor estabilidad en el empleo”, destaca el sindicato dirigido por Pepe Álvarez.

El dato de temporalidad más bajo reside en el sector privado, del 12%, donde se aplicó principalmente la reforma laboral, mientras que en el sector público aún es mucho más elevada, de casi el 27%, muy lejos del objetivo europeo del 8%, aunque también está en descenso.

En los sindicatos esperan que el empleo temporal en la Administración pueda reducirse notablemente “cuando se haga efectiva la eliminación de la tasa de reposición en próximas ofertas de empleo público”, como recoge el Acuerdo Marco firmado con Función Pública a finales del año pasado.

Además, los datos de 2025 muestran que el empleo fijo discontinuo se redujo. Es relevante porque es la modalidad de contrato indefinido, pero intermitente, que se impulsó en la reforma laboral como alternativa al abuso de contratos temporales en muchas ocupaciones estacionales y que ha sido objeto de numerosas críticas por parte de la derecha.

En el último año la población asalariada indefinida permanente aumentó en 587.400 personas y la población asalariada indefinida discontinua cayó en 39.900 personas. CCOO destaca que estos contratos solo alcanzan al 3,5% de las personas asalariadas.

“Estos porcentajes son algo superiores a los que había antes de la reforma laboral de 2021, pero su relevancia sigue siendo muy limitada. El contrato fijo discontinuo no está ganando peso en el empleo desde 2023, al contrario, la está perdiendo”.

Desde antes de la reforma laboral, al cierre de 2021, hay 1,5 millones menos de trabajadores con contrato temporal y casi 3,6 millones de trabajadores indefinidos más (de los que casi 3,2 millones son fijos permanentes).

Otro dato positivo es que el empleo creado en el último año es “mayoritariamente a tiempo completo”, destacaba también el economista Ángel Talavera.

Así, el peso del trabajo a tiempo parcial, de horario reducido y sobre todo ocupado por mujeres (73%), en el conjunto del mercado laboral se redujo el año pasado, hasta dejar la tasa en el 13,8%, dos décimas por debajo del mismo periodo de 2024.

Por su parte, mermó —aunque muy ligeramente— el llamado trabajo parcial involuntario, de personas que dicen tener ese tipo de contrato por no poder encontrar un empleo a tiempo completo, que pasó del 45% al 44% del total. Cifras aun así muy elevadas, denuncian tanto en CCOO y UGT, que sitúan esta modalidad contractual como uno de los principales focos de precariedad en España en la actualidad, que condena a muchas trabajadoras a cobrar bajos salarios e, incluso, a la pobreza pese a tener un empleo.