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Los salarios recuperan poder adquisitivo por primera vez desde 2021

Los presidentes de CEPYME y CEOE, Gerardo Cueva y Antonio Garamendi, y los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, tras firmar el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), en el Círculo de Bellas Artes, a 10 de mayo de 2023.

Daniel Yebra / Victòria Oliveres

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Los trabajadores están recuperando poder adquisitivo en los últimos meses por primera vez desde marzo de 2021 por las mayores subidas salariales y la caída de la inflación. Los sueldos aumentaron cerca de un 5% de media en los primeros cuatro meses de 2023 en la grandes empresas, según los datos que recoge Hacienda. Mientras, en marzo y en abril, la inflación se redujo por debajo de esa tasa anual, algo que no ocurría desde hace dos años.

Exactamente, las subidas de precios (medidas por el IPC que publica el INE) fueron del 3,3% en marzo, respecto al mismo de 2022, y del 4,1% en abril. En estos dos meses, los aumentos de los salarios brutos en promedio, según la estadística de la Agencia Tributaria, fueron del 4,8% y del 4,9%, 1,5 puntos porcentuales y 0,8 enteros por encima de la inflación, respectivamente. Es decir, los sueldos recuperaron algo de capacidad de compra, tras justo 24 meses consecutivos perdiéndola.



El hundimiento del poder adquisitivo, según este mismo cálculo aproximativo, llegó a ser de 7,3 puntos en junio de 2022. Y en el conjunto del año pasado, el daño fue de cerca de 5 puntos, el mayor golpe del sufrido por los trabajadores de todos los países desarrollados, según confirmó recientemente la OCDE.



Esta asfixia ha obligado a los españoles a agotar todo el ahorro extraordinario acumulado durante los meses de confinamiento y restricciones estrictas por la pandemia de COVID, según ha constatado el Banco de España. También se ha reflejado en el freno de la recuperación del consumo de las familias, pese al crecimiento económico en general, la fortaleza del sector exterior (turismo incluido, pero no solo), los elevados beneficios empresariales, la resistencia del mercado laboral y el despliegue del Plan de Recuperación.



Pero esta asfixia se está aliviando poco a poco, lo que distintas instituciones y expertos (también el Ministerio de Asuntos Económicos) consideran que evitará que el gasto de los hogares desfallezca, asediado también por los incrementos de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE), y su impacto en las hipotecas –por la subida del Euríbor– y en el resto de los préstamos.

Subidas de salarios

Por un lado, los salarios están subiendo más en este 2023 que en 2022. Según la estadística sobre “Ventas, empleo y salarios en las grandes empresas”, que recoge datos de 30.000 empresas con más de 6 millones de cifra de negocio (cerca de 6,7 millones de trabajadores, el 40% del sector privado en conjunto).



Concretamente, el aumento de los salarios en los últimos cuarto meses se corresponde con el acuerdo firmado por sindicatos y patronal en mayo, con un marco de alzas de un 4% para 2023, un 3% para 2024 y otro 3% en 2025, y con una cláusula de revisión con incrementos de hasta el 1% adicional si la inflación queda por encima de estas cantidades.

Si se utiliza otra fuente, por ejemplo las mejoras salariales plasmadas en los convenios colectivos, se observa que los sueldos también han acelerado, hasta alcanzar el 3,26% en mayo, un máximo desde 2008, superando muy ligeramente al IPC, que ese mes se quedó en el 3,2%. La diferencia entre ambas cifras se debe a la mayor capacidad de negociación de los trabajadores en las grandes empresas que recoge la estadística de Hacienda.

El acuerdo salarial de mayo, que funciona de recomendación a nivel nacional, obvió el 8,4% de inflación media de 2022, ejercicio en el que hubo subidas salariales del apenas el 3%, según las distintas fuentes. Y, por eso, el economista Eduardo Garzón señala que es necesario “un mejor y más ambicioso pacto de rentas [el reparto del daño de la inflación entre trabajadores y empresas] y un control más estricto de los beneficios empresariales”.

La mayor compensación durante el año pasado fueron las medidas del Gobierno, como el descuento a los carburantes, las bajadas de impuestos a la electricidad o el gas, la gratuidad del transporte público o el cheque de 200 euros para las rentas bajas, y el resto del escudo social (incremento del SMI, vinculación de la revalorización de las pensiones al IPC...).



Aumento de los márgenes

El Gobierno, de hecho, tiene pendiente la publicación de un Observatorio de Márgenes para medir con más transparencia y por sectores la capacidad de las empresas de convertir en ganancias las ventas, tras trasladar los costes (energía, materias primas, otros bienes intermedios, proveedores de servicios y también salarios y cotizaciones) a los consumidores. Según ha adelantado en distintas ocasiones el propio Ejecutivo, la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, podría anunciar esta herramienta antes de las elecciones generales del 23 de julio.

En su última 'Memoria sobre la situación socioeconómica y laboral de España', el Consejo Económico y Social señala que “desde el repunte inflacionista se ha producido un aumento de los beneficios por encima del nivel pre pandemia, según todas las fuentes disponibles”.

Este informe está consensuado por los sindicatos y por la patronal, la CEOE, y asegura que, “en el conjunto de 2022, el aumento del excedente bruto unitario de las empresas [una forma de medir los beneficios] explica el 90,7% del aumento del deflactor del PIB [las subidas de los precios internos, que excluye lo que se compra y se vende fuera de nuestras fronteras], frente a un 10,9% que aportan las rentas del trabajo unitarios [los salarios] y una contribución negativa del 1,6% de los impuestos unitarios sobre la producción”.

Estas cifras definen técnicamente la inflación por las ganancias excesivas de las empresas, o la inflación de los vendedores, que ya ha admitido hasta el BCE. Y supone que “las rentas laborales se sitúan [a cierre de 2022] un 2,9% por debajo del nivel que tenían en 2019 a pesar del aumento del empleo, frente a un aumento del 3,1% del excedente bruto”, según añade el Consejo Económico y Social.

La caída de la inflación

La caída de la inflación (o moderación de las subidas de precios, lo que no quiere decir que bajen sino que suben menos) es el otro factor que está apoyando la recuperación de poder adquisitivo, tras la sangría de esta crisis por la invasión rusa de Ucrania. Este freno del IPC se explica principalmente al abaratamiento de los carburantes, del gas o de la electricidad.

La reducción de precios está ocurriendo pese al fuerte encarecimiento de los alimentos, la principal preocupación actualmente, sobre todo porque la sufren más los más vulnerables, que dedican una mayor parte de sus ingresos a la cesta de la compra respecto a su gasto total de cada mes.

Este viernes, Nadia Calviño afirmó que desde Economía vigilarán los datos sobre los precios de los alimentos de mayo y de junio, que se conocerán este martes 13 de junio y el 12 de julio, respectivamente, con la publicación de los detalles del IPC de cada mes, para valorar si mantienen la bajada del IVA sobre la cesta básica que está vigente desde enero. “Se mantendrá en tanto no tengamos un nivel de precios adecuado, dada la influencia en el bolsillo de las familias españolas”, confesó.

Sin duda, la otra gran protección del poder adquisitivo de las familias ha sido la resistencia del mercado de trabajo tras la reforma laboral junto con la mayor calidad del empleo. Los salarios han sufrido un daño histórico, pero al menos no se han destruido puestos de trabajo como en las anteriores crisis.

Al contrario, la temporalidad se ha hundido en el 14%. Hay 20,8 millones de trabajadores afiliados a la Seguridad Social, un máximo, aunque la tasa de paro, por encima del 12%, sigue siendo muy elevada frente a la media de la eurozona.

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