Vapeo, magnates o energéticas: las labores de asesoría para grandes empresas de los expresidentes Aznar y Felipe González
La mayor tabaquera del mundo, un gigante minero, grandes eléctricas, fondos de capital riesgo, bufetes…. Son algunos sectores y grandes empresas a los que han prestado servicios de asesoría y lobby en las últimas décadas los expresidentes del Gobierno José María Aznar y Felipe González.
Ambos tienen un bagaje empresarial mucho más destacado que el de José Luis Rodríguez Zapatero, primer expresidente imputado por corrupción en la historia democrática de España, por el presunto cobro de comisiones ilegales a través de una red de empresas interpuestas para influir a favor de la aerolínea Plus Ultra.
El historial conocido de cargos en empresas del político leonés es casi tan magro como el del anterior presidente, Mariano Rajoy. El presumible “M. Rajoy” de los famosos papeles de Bárcenas (la caja B del PP) logró en marzo el traslado de su plaza de registrador de la propiedad desde el Registro Mercantil 5 de Madrid a su nuevo destino, el de Bienes Muebles Central I.
Por su parte, González y sobre todo Aznar llevan años dedicados a consultoría y lobby para distintas grandes empresas. El currículum es especialmente dilatado en el caso del político del PP. En junio cumplirá 20 años como consejero de News Corp, el gigante mediático del magnate ultraconservador Rupert Murdoch, que en estos años le ha pagado unos cinco millones de dólares por sus servicios.
El pasado ejercicio, el sueldo de Aznar en News Corp (que es público, al cotizar esta empresa en Estados Unidos) fue de 341.565 dólares. A esa suma se añaden los 10.000 euros mensuales que el grupo de Murdoch pactó pagar a Aznar a través de su sociedad familiar Famaztella desde septiembre de 2004 hasta su nombramiento como consejero en junio de 2006, en concepto de “servicios de asesoría”.
El resto de cantidades percibidas por Aznar de grandes empresas en los últimos años no son públicas. No consta que las haya facturado a través de esa sociedad, que los Aznar crearon en 2004 para la explotación de sus derechos de propiedad intelectual, incluyendo sus libros, discursos y conferencias, y que hace más de diez años fue sancionada por Hacienda tras una inspección.
Uno de los pagadores de Aznar ha sido Endesa, la eléctrica cuya privatización culminó su primer gobierno. Le fichó como asesor en 2011, especialmente para asuntos relacionados con Latinoamérica, aunque la relación se rompió años después. En 2019 este medio publicó que Afiniti, compañía de inteligencia artificial para call centers de la que Aznar se convirtió en consejero en 2016, estaba tanteando a grandes empresas españolas, entre ellas, la propia Endesa, para venderles su solución tecnológica.
La italiana Enel (dueña de Endesa) aparecería luego en la lista de clientes de la web de Afiniti, que Aznar (ex inspector de Hacienda) administraba a través de una firma en Bermudas (un paraíso fiscal) y cuya filial española estaba a cargo del hijo menor del expresidente, Alonso Aznar. Este último también trabajó para el fondo de capital riesgo Rhône, que recientemente logró multimillonarias plusvalías en España con la venta de la empresa de armamento Maxam. El dueño de Rhône, el empresario estadounidense Robert Agostinelli, es íntimo de José María Aznar y uno de los principales financiadores de Friends of Israel, lobby proisraelí que ambos fundaron en 2010.
De ese año data el contrato que Aznar firmó con Befesa (filial de Abengoa) para facilitar adjudicaciones de grandes proyectos de desalación en Libia bajo el régimen de Muamar el Gadafi, que, como reveló elDiario.es en 2014, contemplaba una “comisión de éxito” del 1% sobre los contratos obtenidos.
En 2011, el expresidente popular se incorporó, además de a Endesa, al consejo asesor del hedge fund (entidades de inversión libre que tienen más margen de actuación que los fondos de inversión más habituales) británico Centaurus Capital, especializado en energía y mercados financieros, y al consejo asesor internacional de la minera canadiense Barrick Gold, dedicada a la extracción de oro, y a la que todavía asesora en la actualidad, según su web.
En 2013, el gigante de la consultoría KPMG anunció que Aznar asesoraría a su presidente en España en cuestiones geopolíticas y macroeconómicas. También ese año se incorporó formalmente como senior advisor del consejo internacional del bufete DLA piper. En 2018 cambió este despacho por la firma Latham Watkins.
Por esas fechas, La Vanguardia reveló que Aznar estaba trabajando como lobbista en Latinoamérica en favor del cigarrillo electrónico para Philip Morris. La mayor tabaquera del mundo fue uno de los principales clientes de Equipo Económico, el despacho que fundó el exministro Cristóbal Montoro, actualmente imputado en una trama de presunto tráfico de influencias.
En esas gestiones a favor del vapeo a Aznar le acompañaba su entonces jefe de gabinete, Germán Alcayde, hoy ejecutivo de una empresa de hidrógeno verde que ha recibido millones en ayudas públicas y el aval de Isabel Díaz Ayuso.
A estas labores de lobby de Aznar se suma la actividad de su centro de formación de líderes, el deficitario Instituto Atlántico de Gobierno. Con Alcayde como director general desde octubre de 2023, la esposa del expresidente y exalcaldesa de Madrid Ana Botella ejerce como “directora de los cursos ejecutivos” desde hace un par de años. El centro, como reveló elDiario.es, ha recibido muchos pequeños contratos de administraciones del PP. Organiza cursos de la mano de empresas como Repsol, cuya privatización también culminó Aznar, y con la universidad privada Francisco de Vitoria, de los Legionarios de Cristo.
La relación con el mundo del lobby del expolítico popular se inició incluso antes de dejar la Moncloa en 2004. En julio de ese año trascendió que, con Aznar todavía como presidente, su Gobierno había pagado dos millones de dinero público a una empresa en Estados Unidos, Piper Rudnick, para lograr la concesión de una medalla honorífica del Congreso de Estados Unidos.
El “jarrón chino”
Mucho menos extenso es el currículum empresarial de Felipe González, que hace 30 años acuñó aquella famosa frase comparando a los expresidentes con un “jarrón chino”: “Se supone que tienen valor y nadie se atreve a tirarlos a la basura, pero en realidad estorban en todas partes”, afirmó al poco de salir de Moncloa.
Su fichaje más reciente es su nombramiento en 2019 como consejero de Boluda Towage, filial del grupo Boluda, líder mundial del mercado de remolque marítimo, del gigante naviero del multimillonario valenciano Vicente Boluda, una de las mayores fortunas del país.
La actividad más conocida del socialista como asesor de una gran empresa fue su labor como consejero de la actual Naturgy (entonces Gas Natural Fenosa) entre 2010 y 2014. González compatibilizó ese puesto con su presencia en el Consejo Rector de Doñana mientras Gas Natural tramitaba un almacén de gas en ese entorno protegido.
Un trabajo que la gasista le encomendó por su amplia experiencia internacional y sus buenas relaciones con el mundo latinoamericano. Él mismo lo calificó como “muy aburrido” cuando anunció que lo abandonaría, tras embolsarse más de 400.000 euros en esos años (a razón de 126.500 euros anuales).
Previa a su contratación por Gas Natural fue la carta que González escribió en septiembre de 2009 a un dictador africano, el entonces presidente de Sudán del Norte, Omar Al-Bashir, para favorecer al polémico empresario hispano iraní Massoud Zandi, socio del entonces presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, en una opaca petrolera que quería hacerse con un yacimiento en Sudán.
“Es una persona honorable, seria, trabajadora y con relaciones internacionales al más alto nivel”, escribió González de Zandi, que acabó denunciado por la Fiscalía española por defraudar a Hacienda, y al que el expresidente alabó en un vídeo calificándolo como una de las personas “con más capacidad emprendedora que he conocido”. “No he visto a nadie con más habilidad para crear espacios nuevos (...) Él, por sí mismo, es un creativo irrepetible, no he visto a nadie con más iniciativas audaces y con más capacidad emprendedora (...). Ahora que tanto se habla de espíritu emprendedor, este es un emprendedor nato”, dijo el exlíder del PSOE de Zandi.
En 2011, en plena crisis tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y mientras estaba en la actual Naturgy, González también creó un vehículo de inversión, Tagua Capital. El fondo (que fue un fiasco) quería convertirse en firma de referencia del sector en España y especial foco en el sector tecnológico, con unos objetivos muy ambiciosos, captar entre 120 y 150 millones de capital.
El dinero debía proceder de inversores como el multimillonario mexicano Carlos Slim, al que González ha prestado servicios de consultoría en el pasado: “Le asesoro como negocio. Sigo siendo amigo mío y le sirve mi asesoramiento… ¿pero no es compatible la amistad con asesorar negocios?”, declaró hace años en un programa de televisión sobre su relación con el magnate mexicano de origen libanés, la mayor fortuna de Latinoamérica y una de las personas más ricas del planeta.
González, que también ha cultivado en esa región amistades como la del fallecido multimillonario venezolano Gustavo Cisneros (al que el Gobierno socialista vendió Galerías Preciados a precio de saldo tras la expropiación de Rumasa), visitó hace veinte años junto a Slim al rey de Marruecos, Mohamed VI. En aquel momento el mexicano quería introducir su compañía telefónica, Telmex, en el país magrebí.
En Tánger, González tuvo unos terrenos en primera línea de playa que vendió en 2014 a la familia real saudí. Sobre la finca estaba prevista la construcción de una mansión para el expresidente a cargo de la constructora Procisa, propiedad de su íntimo amigo el fallecido Luis García Cereceda, promotor de la exclusiva urbanización La Finca en Pozuelo de Alarcón.
Esa propiedad en Tánger estaba a nombre de Ialcon Consultoría SL, empresa que creó Felipe González en 2001. Domiciliada en Pozuelo y administrada por una hija del expresidente (María González Romero), en 2024 esta firma facturó algo menos de 43.000 euros, según sus últimas cuentas disponibles. En ellas indica que su actividad principal es la de “otras actividades profesionales, científicas y técnicas”.
Para lanzar Tagua Capital González se rodeó de referentes empresariales como Amparo Moraleda (expresidenta de IBM España y futura presidenta del gigante aeronáutico Airbus) o su íntimo Joaquín Moya-Angeler, que también presidió IBM España.
Con este último y su hijo Pablo, el expresidente fue socio en la firma Oyauri Investment, que en 2013 fue adquirida por Indra, entonces todavía presidida por Javier Monzón, al que el Gobierno de González había colocado al frente de Indra en 1993 tras impulsar la fusión de varias empresas públicas del sector.
La compra de Oyauri acabó en un conflicto judicial millonario por un bonus a favor de los vendedores. Entre ellos, el citado Moya-Angeler, quien había sido consejero de la propia Indra y quien, por cierto, también cliente de la citada Equipo Económico. Una firma vinculada a él, Inmoan SL, pagó a la consultora que fundó el exministro de Hacienda de Aznar 93.981,67 euros, según el sumario del caso Montoro.