La portada de mañana
Acceder
Los ataques a los trabajadores humanitarios obligan a algunos a retirarse
El enquistamiento del conflicto en Irán inflama los precios energéticos
Opinión - Y por fin una buena historia, por Aldo Conway

Volver a casa y al pueblo en verano gracias al teletrabajo: “Te permite reconectar con la familia y los amigos, es muy bonito”

Laura Olías

28 de agosto de 2026 21:45 h

0

Este verano, Sandra ha vuelto a las fiestas de su pueblo después de diez años. Ha salido con la bici a primera hora junto a su tía para ver amanecer en el campo, antes de regresar a su hogar de infancia para abrir el ordenador y atender los correos y las reuniones por videoconferencia del banco en el que trabaja. Por unos días, Cristina deja de sentir que “se pierde” tantas cosas, al rodearse de sus padres, hermanos y sobrinos. Es la posibilidad que les brinda el teletrabajo, que sus empresas amplían en verano, lo que les permite ir a sus lugares de origen, una tendencia creciente para retener y fidelizar a los trabajadores.

“En agosto las oficinas se quedan desiertas. En realidad somos muy poquitos, no tiene sentido ir”, explica Sandra, de León, pero que trabaja y reside en Madrid desde hace años. Aunque en general tiene dos días de teletrabajo a la semana, su jefe le permite trabajar en remoto desde cualquier lugar en agosto, lo que ha aprovechado para ir a su ciudad de origen y a su pueblo familiar, también en la provincia leonesa.

“Tengo la suerte de tener horario de verano, así que a las 15h he terminado. Puedo comer con mi madre y tengo la tarde libre. Es calidad de vida”, resume la trabajadora, que aprovecha estos días para ver más a sus padres y sus amigos. Su padre, que regenta un restaurante y está atado a los complicados horarios de la hostelería, apenas puede viajar para verla ni cogerse vacaciones. Así que estos días son muy preciados para estar juntos, explica Sandra.

Ser de un sitio y vivir en otro alejado, a distancia de la familia y amigos, es el día a día de muchos trabajadores y trabajadoras. Y, aunque se disfrute de residir en estas otras localidades o ciudades, donde también se crean amistades y vínculos, muchas veces pesa la distancia con los seres queridos.

"Siempre tengo esa sensación de que casi no estoy con mis padres y mi familia, de que me pierdo cosas"

“Siempre tengo esa sensación de que casi no estoy con mis padres y mi familia, de que me pierdo cosas”, sostiene Cristina, originaria de Teruel y que reside en la capital desde hace más de una década. Por ello, le hace “mucha ilusión poder estar 10 días seguidos con ellos”, añade. La empresa donde trabaja permite el teletrabajo a distancia en agosto, así como en Navidades.

En su caso, le permite estar más también con sus sobrinos y crear más vínculo con ellos. “Me ven trabajando y es guay que también vean en esa otra faceta de ti, de tu día a día. Mola bastante”, afirma.

El teletrabajo más flexible en verano, al alza en las empresas

La oportunidad del trabajo a distancia –que en España se extendió a raíz de la pandemia de COVID– solo alcanza a una minoría de los trabajadores, pero en aumento. Según los últimos datos, de 2025, el teletrabajo está en máximos y lo disfrutan el 15,6% de trabajadores. Un 7,9% dice teletrabajar más de la mitad de la semana y un 7,7% lo hace “ocasionalmente”, según la EPA.

“Siete de cada 10 trabajadores no teletrabaja porque su trabajo no lo permite. Pero, del otro 30%, la mitad teletrabaja y la otra mitad no porque no se le deja”, subraya José Varela, responsable de Digitalización en UGT. Así, el presencialismo y el rechazo al teletrabajo persisten todavía en muchas empresas, advierte el sindicalista, como se ha visto en situaciones excepcionales recientes como la visita del Papa a España.

No obstante, entre quienes sí teletrabajan, las modalidades más flexibles en verano –que incluyen más días respecto a los habituales y la posibilidad de teletrabajar desde otros lugares distintos a la residencia habitual– son una tendencia al alza, coinciden tanto José Varela como Bernardo Lassala, mánager de LHH, del Grupo Adecco. “Tiene cada vez más tirón”, explica el directivo, que sostiene que los trabajadores y “candidatos” a acceder a un puesto “cada vez lo piden más”.

Muchas compañías lo ofrecen como “salario emocional”, afirma Bernardo Lassala. Ante la imposibilidad de elevar el sueldo de un cierto presupuesto, buscan otros beneficios que permitan retener o fidelizar a sus trabajadores. “Y la flexibilidad está en el pódium para elegir una u otra oportunidad profesional”, añade el mánager de esta compañía de recursos humanos.

Cuando el trabajador tiene hijos, sobre todo pequeños, “la conciliación en verano son quebraderos de cabeza”, añade Lassala, y más aún para las personas que residen en ciudades lejanas de “su soporte familiar”. El teletrabajo flexible en verano permite así a muchas familias con menores ir a sus hogares de origen y contar con ese apoyo de la familia para los cuidados.

Antes, a costa de las vacaciones o fines de semana

Sandra y Cristina explican que, antes de poder teletrabajar desde sus ciudades, la visita a sus familias y amistades se llevaba inevitablemente parte de sus vacaciones y fines de semana. Días libres, escasos al año, que ahora pueden dedicar también a otro tipo de viajes.

“Y damos más vida a los pueblos mientras trabajamos”, celebra también Sandra. Cristina ha elegido precisamente sus días de teletrabajo en agosto para coincidir con la feria cultural de su pueblo, para asistir y poder participar en las actividades.

“Aunque vengamos los fines de semana, no te da tiempo a ver a la gente apenas. Pero si estás aquí más, cualquier día, un miércoles mismo, quedamos por la tarde, nos tomamos un café, una cerveza... Y reconectas con la familia y los amigos, es muy bonito. Es una suerte”

“Aunque vengamos los fines de semana, apenas te da tiempo a ver a la gente. Pero si estás aquí más, cualquier día, un miércoles mismo, quedamos por la tarde, nos tomamos un café, una cerveza... Y reconectas con la familia y los amigos, es muy bonito. Es una suerte”, sostiene Sandra.

Jaime, originario de un pueblo de Albacete y residente en Madrid, trabaja en una compañía con un modelo de teletrabajo flexible durante todo el año, lo que considera que le ha ayudado a ir a ver a su familia “de una manera más fácil” y más frecuente que antes de tener este tipo de teletrabajo. “Sin tener que gastar vacaciones, ni ir solo de viernes a domingo, que no da tiempo a nada”, afirma el trabajador.

En su caso, sin una gran vinculación con su pueblo más allá de su familia y algunas amistades, ha ganado además días de vacaciones para dedicarlos a otros planes que le gustan más, añade.

Un beneficio que pesa a la hora de elegir trabajo

Sandra, Cristina y Jaime coinciden en que el teletrabajo flexible es una condición muy apreciada de sus actuales empleos. “Valoro muchísimo esto. Mi trabajo tiene cosas malas, pero esto es una de las cosas buenas. Merece la pena, no me canso tanto, ni me frustro... ni me dan ganas de buscar otra cosa”, sostiene Sandra.

José Varela destaca que esta medida es un beneficio que buscan especialmente los trabajadores jóvenes y con niños. “Cuando una empresa quiere captar y fidelizar talento, con una buena política de teletrabajo lo tiene muchísimo más sencillo”, explica el sindicalista.

Del mismo modo, los recortes o la imposibilidad de teletrabajo generan a menudo conflictos en la plantilla –“ahí está el ejemplo de Airbus”, recuerda Varela– o que los demandantes de empleo directamente ignoren ofertas en las compañías presencialistas si tienen otras opciones.

El responsable de Digitalización de UGT precisa, no obstante, que el teletrabajo flexible tiene que hacerse de manera formal (en convenios, acuerdos o contratos de teletrabajo) y con garantía de derechos, como en buenas condiciones de prevención de riesgos laborales en cuestiones básicas como la posición ergonómica. “Como son solo unos días, hay gente que trabaja en mala postura, con sillas o mesas inadecuadas. Así que son muy frecuente los dolores de espalda y trastornos músculo-esqueléticos”, advierte el sindicalista.