Así es la tecnología que está cambiando nuestra forma de movernos
Durante décadas, la innovación en materia de movilidad estuvo asociada a grandes infraestructuras: nuevas y más anchas carreteras, líneas ferroviarias que vertebrasen el territorio, con especial atención a la alta velocidad, o ampliaciones aeroportuarias destinadas a recibir a un mayor número de viajeros. Hoy, sin embargo, buena parte de la transformación se está produciendo en un terreno menos visible para los ciudadanos, pero igualmente clave: el de los datos, las comunicaciones y los sistemas inteligentes que permiten coordinar millones de desplazamientos diarios de forma más eficiente.
Los tiempos están cambiando. La creciente concentración de población en las ciudades, la necesidad de reducir emisiones contaminantes y la exigencia de ofrecer servicios de transporte más cómodos y seguros están acelerando la digitalización de las infraestructuras. El objetivo es claro, al tiempo que supone un reto de primer nivel: conseguir que personas, vehículos y redes de transporte funcionen como un ecosistema conectado capaz de adaptarse en tiempo real a las necesidades de cada momento.
Un sector que no se detiene
Esta evolución ya no es una previsión de futuro, funciona en ciudades y corredores de transporte de todo el mundo. Indra Group, una de las compañías internacionales de referencia en el sector de la movilidad, ha participado en más de 2.500 proyectos desplegados en 50 países y más de 100 ciudades, acumulando una experiencia que la sitúa entre los principales actores globales de un ámbito en plena transformación.
La dimensión de este cambio puede medirse también por su impacto en la vida de los ciudadanos. La tecnología desarrollada por la compañía está presente en la movilidad cotidiana de más de 78 millones de personas y contribuye cada año al ahorro de más de 10 millones de toneladas de dióxido de carbono. Además, ayuda a optimizar la gestión de infraestructuras y servicios públicos, generando importantes beneficios económicos y sociales.
Uno de los ámbitos donde la digitalización está teniendo un efecto más inmediato es la gestión del tráfico. Las nuevas plataformas permiten supervisar de forma integrada carreteras, túneles y centros de control, incorporando inteligencia artificial para detectar incidencias, anticipar congestiones y facilitar la toma de decisiones. Con un parque móvil que no para de crecer de forma moderada pero constante, y un compromiso cada vez mayor con la reducción en el número de accidentes, así como de la contaminación, el papel de esta tecnología es esencial.
La plataforma In-Mova Traffic responde precisamente a esta necesidad. Basada en tecnología cloud, integra información procedente de múltiples fuentes para ofrecer una visión unificada de la red viaria. El resultado es una gestión más eficiente de la circulación, menores tiempos de desplazamiento y una reducción de las emisiones asociadas a los atascos, además de una mayor seguridad gracias a una una gestión altamente automatizada que optimiza la detección y respuesta ante incidentes y emergencias.
La conectividad entre vehículos e infraestructuras constituye otro de los grandes avances de los últimos años. Gracias a las comunicaciones V2X (Vehicle to Everything), los automóviles pueden intercambiar información con la carretera y otros elementos del entorno. Esta capacidad permite alertar de incidencias, optimizar la circulación y mejorar la seguridad de la conducción.
Un ejemplo se encuentra en la autopista I-485 de Carolina del Norte, en Estados Unidos, donde una solución de vehículo conectado desarrollada por Indra permite combinar servicios de peaje inteligente, información en tiempo real y gestión avanzada del tráfico mediante sensores de última generación.
Transporte para todos
La transformación no sólo está relacionada con el vehículo privado: también alcanza, y de manera especialmente significativa, al transporte público. En muchas ciudades, la experiencia de utilizar autobuses, metros o tranvías está cambiando gracias a sistemas capaces de coordinar la operación, ofrecer información actualizada a los usuarios y simplificar los procesos de acceso y pago.
La tecnología de Indra permite gestionar de forma integral estos servicios, optimizando la explotación de las redes y mejorando la información disponible para los viajeros. Unas soluciones que operan en ciudades como Brisbane, en Australia, mejorando la información al viajero y optimizando la gestión de toda la flota de los nuevos autobuses eléctricos M1 de Metro Brisbane.
Especial relevancia están adquiriendo los sistemas avanzados de ticketing. Frente a los tradicionales títulos físicos de transporte, cada vez más operadores apuestan por modelos digitales basados en la gestión por cuentas de usuario o Account Based Ticketing (ABT). En este esquema, el viajero puede utilizar directamente su tarjeta bancaria o su teléfono móvil para acceder a la red de transporte, mientras el sistema calcula automáticamente la tarifa más ventajosa para él.
Londres, Dublín, Santiago de Chile o Riad están incorporando este tipo de soluciones, que facilitan la movilidad cotidiana y reducen las barreras de acceso al transporte público.
El tren del futuro
La digitalización avanza igualmente en el ámbito ferroviario. Sistemas como In-Mova Rail permiten gestionar de forma integral el tráfico ferroviario, optimizando la circulación de trenes y mejorando la capacidad de las redes. A ello se suman otras tecnologías de vanguardia de señalización abierta y digital como el Open Digital Signaling, que buscan aumentar la interoperabilidad entre diferentes operadores y tecnologías, al tiempo que refuerzan los niveles de seguridad.
Más allá del movimiento de pasajeros, la innovación alcanza también a la logística. Los nuevos sistemas de control inteligente de mercancías facilitan el seguimiento automatizado de las cargas ferroviarias, mejorando la trazabilidad y la eficiencia operativa. Del mismo modo, aeropuertos y puertos incorporan herramientas digitales que permiten optimizar procesos, coordinar recursos y reforzar la seguridad.
La protección de infraestructuras críticas constituye otro de los desafíos emergentes. A medida que las redes de transporte se vuelven más digitales, la ciberseguridad adquiere una importancia creciente. La integración de sistemas de protección física, defensa frente a amenazas digitales y simulación avanzada se está convirtiendo en un requisito indispensable para garantizar la continuidad de servicios esenciales.
La movilidad del futuro se construye sobre esta combinación de conectividad, automatización y análisis inteligente de la información. Tecnologías como la inteligencia artificial, los gemelos digitales, el 5G o la sensórica avanzada están permitiendo gestionar infraestructuras cada vez más complejas con niveles inéditos de eficiencia.
El resultado es una movilidad más segura, sostenible y adaptada a las necesidades de los ciudadanos. Una transformación que ya está en marcha y que, aunque muchas veces pase desapercibida para quienes utilizan cada día una carretera, un tren o un autobús, está redefiniendo la forma en que las personas se desplazan por el mundo.