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La Odisea y el blanqueamiento del expolio en el Sáhara Occidental

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A raíz del estreno de la película La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, el debate público se ha centrado en la etnia o la identidad de género del reparto. Sin embargo, fijar la atención en algo tan superficial como si los actores y actrices entran en los cánones occidentales, significa ignorar la verdadera problemática del largometraje: la utilización del Sáhara Occidental como lugar de grabación.

El Sáhara Occidental ha sido durante los últimos siglos una colonia. Desde el siglo XX han existido reivindicaciones y exigencias por parte de su población local para comenzar un proceso de autodeterminación. Sin embargo, ha sido y sigue siendo un territorio explotado por parte de las élites coloniales y económicas, las cuales nunca han buscado el desarrollo real del territorio y de su pueblo.

La presencia de España comenzó a finales del siglo XIX y se mantuvo hasta 1975 cuando se firmaron los llamados “Acuerdos de Madrid”. Fue una ocupación que únicamente buscó beneficios económicos y que ignoró completamente a la población local. Mientras que Marruecos y Mauritania se independizaron de sus respectivas metrópolis, la situación del Sáhara Occidental nunca se concluyó. España abandonó el territorio y dejó al Sáhara bajo el control de Marruecos, lo que frustró los intentos de autodeterminación locales e inició una nueva ocupación.

En este contexto, las películas funcionan como productos culturales capaces de difundir significados, construir relatos y llegar a un público masivo. Son uno de los grandes motores de la memoria colectiva, ya que ayudan a crear imaginarios sociales y culturales. Por ello, el cine no es solo entretenimiento, es una herramienta política y cultural con capacidad de legitimar narrativas o invisibilizar injusticias o colectivos. Sirve para representar realidades sociales, políticas, económicas y culturales. Incluso en aquellas producciones consideradas “inocuas” se observa un trasfondo: roles de género, racismo, clasismo, un largo etcétera. Las películas son un reflejo de la sociedad, de sus preocupaciones y de su mentalidad.

Un ejemplo de esto es la creencia popular sobre las luchas de gladiadores durante la historia de Roma y la utilización del pulgar hacia arriba o hacia abajo para indicar si se debía perdonar la vida al gladiador perdedor. La realidad es muy diferente pero muchas personas han crecido con la idea del pulgar utilizada por los emperadores.

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