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Cuando el trabajo de ‘influencer’ se vuelve estable: “Un mes puedo ganar 20.000 euros, pero no me olvido de donde vengo”

Ser 'influencer' de profesión ya no es cosa de unos pocos muy famosos, cada vez son más los perfiles que consiguen hacer de esto un trabajo real.

Guillermo Martínez

3 de agosto de 2026 22:29 h

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La facturación de cifras astronómicas por parte de muchos influencers gracias a sus campañas publicitarias prueba cómo este sector ya no tan novedoso continúa en auge. Tan solo en 2025, según Infoadex, las marcas invirtieron más de 125 millones de euros en este canal cada vez más profesionalizado. Esta gran riqueza que se mueve en torno a la publicidad en redes, donde se aglutinan perfiles de muy diversas temáticas y audiencias, ha logrado que ya no hagan falta millones de adeptos detrás para hacer de esta una buena forma de ganarse la vida, aunque tampoco la puede lograr cualquiera.

Mientras estudiaba Arte Dramático, el ahora creador de contenido y cómico David H. (@soydavidh), trabajaba como camarero de un establecimiento de comida rápida y comercial. Después se graduó en Periodismo. Ahora tiene 36 años, vive en la capital y se dedica exclusivamente a crear vídeos en los que parodia personajes. Comenzó en 2022 y ya cosecha 473.000 seguidores en Instagram y casi 960.000 en TikTok. “Yo no empecé a ser conocido en redes por un vídeo que se hiciera viral. Mi camino ha sido de constancia, de probar registros, de ver a dónde quería llevar mi humor”, asegura.

Al mismo tiempo, David afirma que es el mejor trabajo que ha tenido en toda su vida. “Hay marcas que me pagan por un vídeo lo que yo no he cobrado jamás en una nómina de un mes”, sostiene antes de recalcar que para que una empresa apueste por él antes ha tenido que apreciar la calidad de su contenido, algo que —dice— ha requerido constancia por su parte. “Quien me paga el alquiler y la cuota de autónomos es la marca que me elige para promocionar su producto”.

Consciente de su suerte y la comunidad que le ha aupado, todavía recuerda su primera colaboración, cuando no tenía cuenta en Instagram pero sí 60.000 seguidores en TikTok. Fue hace tres años y cobró 600 euros. “En ese momento medio aluciné”, admite a elDiario.es. Desde entonces su caché ha aumentado bastante, incluso su popularidad le ha llevado a crear su propio show, Humano Detectado.

Mayte Hidalgo (@may_te) piensa algo parecido: “Cuando escucho a algunos influencers quejarse de lo que les pagan es porque no han trabajado en otro sitio”. Esta cómica y creadora de contenido, antes de hacerse popular en Instagram, con 1,1 millones de seguidores, estuvo descargando camiones y doblando camisetas para una firma de ropa ocho horas al día en un turno que comenzaba a las ocho de la mañana. “Yo era de no llegar a fin de mes en mi casa. Para mí ya es un lujo ir al súper y no tener que dejar de comprar algo porque no tenía suficiente”, reconoce.

Hay marcas que me pagan por un vídeo lo que yo no he cobrado jamás en una nómina de un mes

David H. (@soydavidh) creador de contenido y cómico

Por eso, un tótem en su pensamiento es mantener los pies en la tierra. “Tenía una nómina con reducción de jornada para cuidar a mi hijo y no alcanzaba los 1.000 euros. Ahora un buen mes puedo ganar 20.000 euros, depende de la marca y lo que facture. Es una pasada, pero no me olvido de donde vengo”.

Hidalgo dice que se asombra al ver que otros influencers piensan que cobrar estas cifras es lo normal: “Hay mucha avaricia”. No solo se trata de la facturación. “Yo siempre he sufrido mucho porque mi madre es una persona dependiente y me sentía muy culpable cuando me iba a trabajar, o mi hijo se ponía malo y no podía cuidarle. Ahora tengo el horario soñado”, valora.

Una inversión que no deja de crecer

La publicidad a través de influencers es uno de los campos que más crece, apunta Fernando Montañés, profesor de Publicidad y Marketing en la Universidad Autónoma de Madrid: “Aunque sigue siendo un porcentaje mínimo”. Se remite al estudio de Infoadex, según el cual las firmas habrían invertido en creadores de contenido más de 128 millones de euros en 2025, lo que supone el 2% de la cuota total pero también un incremento de la inversión respecto al año anterior de un 23,5%.

Por otra parte, la tercera edición del estudio Influencer Economy: los datos del mercado sin filtros, realizado por IAB Spain y presentado este febrero, recoge que el volumen de contenido patrocinado ha crecido un 73% en TikTok y un 45 % en Instagram. Según esta fuente, la inversión en influencers habría superado en 2025 los 158 millones de euros. Asimismo, desde IAB señalan que más del 50% de los usuarios afirma que los creadores influyen directamente en sus decisiones de compra.

Tenía una nómina con reducción de jornada para cuidar a mi hijo y no alcanzaba los 1.000 euros. Ahora un buen mes puedo ganar 20.000 euros, depende de la marca y lo que facture. Es una pasada, pero no me olvido de donde vengo

Mayte Hidalgo (@may_te) creadora de contenido

Comprarte una casa gracias al trabajo de influencer

Como jóvenes de su generación, muchos de ellos también han padecido las consecuencias de la crisis de vivienda, en primera persona y en su entorno. Por eso cuando el trabajo en redes les permite acceder a una casa en propiedad, esto se convierte inevitablemente en parte de su relato en estas mismas plataformas.

Clara Merino, más conocida como Clers (@clersssss), tiene 2,9 millones de seguidores en TikTok y es una de las caras más simpáticas de la red social. “Bueno, gente, os tengo que contar una cosa que me hace un montón de ilusión contaros y os lo quiero decir ya, pero entiendo que es un tema delicado, entonces no sabía muy bien cómo decirlo”, comenzó a explicar en un vídeo en el que compartía que se había podido comprar un piso a sus 24 años. “No, orgullo no es la palabra porque no creo para nada que yo sea la persona más trabajadora del mundo, o sea, tengo una flor en el culo y me ha salido la cosa muy bien, ¿qué os voy a decir?”, continuó.

Antes de agradecer a su comunidad el estar ahí, Clers se refirió a la crisis habitacional: “Sé que es una mierda, que la gente no pueda ni pagarse un alquiler y yo me pueda comprar una casa, pero me hacía ilusión compartirlo con vosotros”.

El archiconocido Carlos Peguer, copresentador del podcast La pija y la quinqui, hizo algo parecido. En Instagram, ante sus 220.000 seguidores, escribió: “Casi que me parece surrealista estar escribiendo esto. Es lógico y clarísimo que soy un privilegiado y que mi situación no es la normal de una persona de mi edad. El problema de la vivienda es urgente y tenemos que seguir dando la lata. No soy afortunado, sino afortunadísimo”. E hizo el anuncio: “Me he comprado un minipiso de 60 metros cuadrados después de unas trescientas ochenta y siete publis”. “Ahora no hay ningún casero que me eche y no tengo ninguna intención de que mi compañero de piso se vaya a ninguna parte”, escribió.

Peguer tampoco se olvida de donde viene ni de aquellos que le rodean: “Todo esto me ha caído del cielo, y tengo una suerte que no me la creo. He trabajado para llegar hasta aquí, pero igual que trabajan todos mis amigos, familiares y conocidos que echan cientos de horas a la semana en oficinas y de cara al público, y no me lo merezco ni una pizca más que cualquiera de ellos”. Por delante, 30 años de hipoteca.

Fabio Mufañas (@fabiomnz), con 5,4 millones de seguidores en TikTok, subió un vídeo en el que reflexionaba: “Los influencers no somos jóvenes como vosotros”. “Yo he visto con mis propios ojos gente rechazando campañas de publicidad en la que le pagaban 500 euros por una historia de 60 segundos porque es poco dinero”, comenzó a decir para luego elevar la cifra hasta los 4.000 euros rechazados.

“La mayoría de nosotros venimos de familias completamente humildes, de clase trabajadora, que han visto a sus padres trabajar en un bar, que han visto a sus padres conducir camiones, que han visto a sus madres limpiar escaleras”, añadió en el vídeo en el que hacía referencia a la elevada edad de emancipación y el salario medio de los jóvenes menores de 25 años.

Y añade una crítica a quienes él tilda de “neoburgueses”: “He visto a gente que cobra miles de euros en un día tratar con la punta del pie a un simple empleado que cobra la mitad de la mitad que gana esa persona ese día porque su habitación de hotel no tenía la ventana que le gustaba”. Y, sobre su propia experiencia, dijo: “Cuando me han dado 20.000 euros los he cogido, pero cuando me han dado 300 euros también los he cogido. Cuando me han alojado en el centro de Gran Vía he dicho sí, muchas gracias, y cuando me han alojado en un hotel cutre de carretera a 30 kilómetros de donde iba a grabar he dicho también sí, muchas gracias”.

Un futuro de la publicidad profesionalizado

Por su parte, las agencias de publicidad son plenamente conscientes de cómo este sector, ya consolidado, irá a más en los próximos años. Sergio Barreda, CEO de Keepers y presidente de APIDE (Asociación Profesional de Influencia Digital de España), explica que las empresas ya no buscan simplemente aparecer en el perfil de una persona conocida, sino generar contenidos que conecten de verdad con la audiencia, que estén alineados con sus valores y que puedan medirse con objetivos concretos. Sobre la valoración económica de cada colaboración, se guían por el coste por cada mil visualizaciones: “Normalmente, puede situarse en una horquilla aproximada de entre 20 y 25 euros, aunque puede subir o bajar dependiendo del perfil, la plataforma, el formato y el rendimiento previsto”.

La directora de Operaciones de Belleville Talents Agency, Susana Oliveri, está segura de que los influencers son “el futuro de la publicidad”. En cuanto a las cifras, señala que son muchos los aspectos de los que depende la facturación final. Por ejemplo, que la colaboración se dé en fechas señaladas como el Black Friday o Navidad, o al inicio del curso en septiembre para el contenido de maternidad y familias. A ello se añade si se trata de una colaboración puntual o a largo plazo, si es exclusiva y las condiciones de la cesión de los derechos de imagen. “Alguien con tres millones de seguidores en Instagram puede cobrar en torno a 10.000 euros por un reel, y de media un perfil con 600.000 seguidores puede cobrar unos 6.000 euros”, cifra.

Óscar Valero, director de Estrategia en YouPlanet Media, subraya que, “en un contexto de fragmentación, atención dispersa y crisis de credibilidad en las empresas, cocrear con creadores de contenido es vital para llegar a las audiencias”. Desde su perspectiva, la relación entre creadores, marcas y audiencias va a seguir hibridándose e interconectándose. Este especialista detalla que grandes grupos como Unilever prevén multiplicar por 20 su inversión en creadores de contenido y mover hasta un 50% de su presupuesto a redes sociales. “En este ecosistema cada vez más profesionalizado solo sobrevivirán los creadores que entiendan el contexto actual y sepan avanzar de la mano de las marcas para aportar un valor real”, concluye.

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