Aprende a preparar el clásico Croque Madame, el famoso sándwich francés con queso, jamón y huevo que te transportará a París
La gastronomía francesa ha regalado al mundo auténticas exquisiteces. Su cocina, marcada por el respeto a la materia prima y la atención al detalle, hace que hasta la receta más de andar por casa se perciba con sofisticación. De esto no se libra ni el sándwich, una sección del recetario que suele asociarse a la rapidez y la improvisación, pero que los franceses han sabido exprimirle todo su potencial. Es el caso del Croque Madame, una deliciosa combinación de queso, jamón, bechamel y huevo, que, de seguro, te trasportarán a París.
No debe confundirse a este clásico sándwich con su pareja, el Croque Monsieur, desprovisto de huevo para coronar el conjunto. Precisamente, este ingrediente es el que le otorga al Croque Madame -traducido al español como señora- su nombre característico, debido a que recordaba a los sombreros femeninos que es estilaban cuando se ideó. Ambas recetas comenzaron a aparecer en los cafés parisinos alrededor del 1910 y pronto se volvieron platos célebres, extendiéndose por la cultura popular francesa.
El Croque Madame no es la única variable del Monsieur. Existe otra elaborada con salsa Mornay en lugar de bechamel, preparada añadiéndole a esta última huevo y queso. Otra opción es mojar el pan de molde en huevo batido antes de montar y hornear el sandwich, prescindiendo de la bechamel y rematándolo con jarabe de arce, lo que da lugar a un Montecristo. Luego está el Uitsmijter neerlandés, un bocadillo abierto preparado con jamón cocido, queso y un huevo frito. Surgió de otra receta similar, el Strammer Max alemán.
Cómo preparar el Croque Madame
Dado que se trata de un sándwich contundente, recomendamos que le prepares un acompañamiento ligero, como una ensalada de hojas verdes o un tomate aliñado. De esta forma, no solo equilibrarás el valor nutricional de esta comida, también tendrás un elemento para refrescar el paladar entre bocado y bocado, de manera que el sándwich no se te haga pesado. Si buscas acompañarlo de, por ejemplo, unas patatas fritas, plantea sustituirlas por unas patatas de boniato. Su dulzor contrastará de forma deliciosa con el sabor de este plato principal. Para elaborarlo, solo necesitarás estos ingredientes para una persona:
- Dos rebanadas de pan de molde
- Cuatro lonchas finas de jamón de York
- Dos lonchas de queso emmental o gruyère
- Un puñado de queso rallado emmental
- Un huevo
- 100 mililitros de leche
- Una cucharada de harina de trigo
- Una cucharadita de mantequilla
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite de oliva virgen extra
Se trata de una receta de ingredientes sencillos, así que es vital prestarles especial atención y decantarse por lo mejor de tu despensa. Rara vez servirá, por ejemplo, un pan de molde convencional, debido a que suele comercializarse en nuestro país en rebanadas demasiado finas. Lo recomendable es que localices un pan de molde cortado especialmente grueso, de miga contundente, de manera que pueda soportar el peso del relleno sin colapsar por el centro.
Luego está la cuestión de la bechamel, que no debe quedar fina y ligera. Todo lo contrario, debe ser más espesa que para elaborar, por ejemplo, unos canelones. De esta forma, evitaremos que se desparrame por los lados o que empape el sándwich.
Respecto al queso, lo mejor es que te decantes por uno fundente pero con carácter, como un emmental o gruyère. Si buscas variar la receta original, también puedes elegir un cheddar joven. Elige también un jamón sin nervios ni grasa que puedan entorpecer la consumición de esta receta. Ante la duda, recuerda que puedes dejarte asesorar por tu charcutero de confianza. Por último, procura buscar un huevo de calidad, de tonalidad intensa.
Para preparar este plato, deberás seguir los siguientes pasos:
- Comienza preparando la salsa bechamel. Recuerda que, para que no se desmorone tu sándwich, deberá ser espesa. Esto lo conseguirás ajustando los tiempos de cocción tradicionales y añadiendo más harina. Calienta en una cazuela la mantequilla y, acto seguido, dora la harina. Remueve bien con una varilla para que no se queme. Cuando deje de oler a crudo, añade la leche. Deberás hacerlo al hilo y removiendo con insistencia, para que no queden grumos. Cuando la hayas añadido toda, salpimienta la salsa al gusto y deja que cueza durante diez minutos sin parar de remover con las varillas, o hasta que obtenga el espesor deseado.
- A continuación, tuesta las dos rebanadas de pan de molde. Puedes hacerlo en una tostadora o en la sartén. Tras esto unta sobre ambas una capa generosa de bechamel. Sobre una de las rebanadas extenderás la loncha de queso y el jamón de York, asegurándote de cubrir toda su superficie. Cierra el sándwich con la otra rebanada de pan.
- En una bandeja de horno con papel de hornear encima, deposita el sándwich y cúbrelo de bechamel. Espolvoréale queso rallado en abundancia y hornea el conjunto hasta que el queso se dore.
- Mientras, prepara el huevo. Puedes freírlo o prepararlo a la plancha, pero asegúrate de que la yema quede bien líquida.
- Por último, deposita el huevo sobre el sándwich y sirve.
Aunque, por lo general, los sándwiches son elaboraciones bastante portables, perfectas para comer fuera, es preferible no sacar al Croque Madame de casa. No solo es difícil de comer sin tenedor de cuchillo, contiene huevo y lácteos, dos ingredientes que en la medida de lo posible no deben estar a la intemperie.
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