Homenaje a Javier Ortiz: Una luz en la cárcel de Girona
Xavier Corominas
Conocí a Javier Ortiz en la cárcel de Girona. Bueno, conocí primero a un tal Francisco Javier Pérez Borderías, que es así como fue conocido Javier Ortiz a su entrada en presidio. Fue detenido en el Valle de Nuria –ese magnífico valle pirenaico que tiene como gran paradigma que solamente se puede llegar a él en tren o caminando–, intentando pasar la frontera acompañado de otros militantes del partido en el otoño de 1974.
Como director o redactor de Servir al Pueblo, órgano del Movimiento Comunista, Javier estaba pasando los Pirineos con mucho material que había recogido durante las huelgas del Bajo Llobregat de aquel mismo año. Uno de los guardias civiles que le arrestó le dijo, ya en el momento de la detención y posterior registro de las mochilas, que aquel DNI a nombre de Francisco Javier Pérez Borderías era falso. Según contaba Javier, el viaje desde la montaña hasta el puesto de la Guardia Civil de Ribes de Freser lo hicieron atados con cuerdas –pues los agentes carecían de esposas– bajo la mirada espantada de los montañeros que compartían el vagón de cremallera con los jóvenes detenidos.
(La ilustración es un recuerdo que dibujó Javier Ortiz a Corominas en la prisión de Pont Major).