Ainhoa Novo-Arbona (EHU): “Me preocupa que las mujeres de extrema derecha se vean menos amenazantes”
¿Los discursos antidemocráticos de Marine Le Pen o de Isabel Díaz Ayuso calan menos en la sociedad que los pronunciados por Donald Trump o Elon Musk? ¿Son las mujeres quienes frenan a la ultraderecha en las elecciones? ¿Son efectivas las cuotas en las listas electorales de partidos políticos? Sobre estas cuestiones y más ha debatido la profesora e investigadora en Ciencia Política de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) Ainhoa Novo-Arbona durante el Curso de Verano de la EHU 'El derecho ante la crisis democrática' y, en concreto, en su ponencia 'Mujeres en política en un contexto de crisis democrática'.
Durante su conferencia 'Mujeres en política en un contexto de crisis democrática' ha explicado que “el desarrollo de las carreras de las mujeres es mucho mayor en el sector público que en privado. ¿A qué se debe?
Ocurre porque en los sistemas que son reglados, basados en reglas claras, con una trayectoria, es más fácil el desarrollo de una carrera individual. El sector público es muy atractivo para las mujeres porque permite mucho más la conciliación. Mientras, en el sector privado funcionan otros elementos como las redes, la confianza, etc. Y esto sigue siendo todavía también un elemento de dificultad para ellas, dados los datos de esa distancia entre los puestos directivos o los puestos de relevancia de mujeres en un sector u otro.
Las listas electorales en España deben ser estrictamente paritarias y ordenarse mediante un sistema de “lista cremallera”, alternando candidatos de distinto sexo en todas las posiciones. Esto garantiza que a partir del cuarto elegido, al igual que en cualquier otro tramo de la lista, la proporción sea equilibrada y no supere el 60% para ninguno de los sexos. Al hablar sobre este tema, considera que las cuotas “no tienen ningún efecto en la elegibilidad”. ¿Cómo se explica esto?
Las cuotas no tiene ningún efecto en los tres primeros candidatos, tú puedes elegir a quien quieras, siempre que hagas equilibrios de género en las posiciones siguientes. Las cuotas solo afectan a partir del cuarto candidato, pero hay muy pocas circunscripciones en las que un partido político obtenga hasta cuatro escaños. Aunque es cierto que las cuotas tienen algún efecto, como que este tema salte a la agenda pública, que se abra debate y empodere a las mujeres que se dedican o quieren dedicarse a la política. Incluso algunos partidos políticos utilizaron esa nueva regulación para renovar sus propias listas.
¿La sociedad se toma menos en serio a las mujeres líderes?
No hemos profundizado en esa investigación, pero tengo la impresión de que líderes como Marine Le Pen en Francia o la líder de extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weid, se viven como líderes menos amenazantes y tienen menos visibilidad y me preocupa internamente el caso de Isabel Díaz Ayuso porque tiene un peso político indudable y, algunos de sus mensajes, son de cuestionamiento del sistema democrático, pero me da la sensación de que no tienen el mismo calado o no terminan de tomarse con el mismo peso político que si fueran pronunciados por hombres.
¿Cuando las mujeres llegan al poder tienden a masculinizarse para ser más visibles o tener mayor influencia?
No. Una de las cuestiones que me gustaría destacar es que las mujeres son plurales y sus liderazgos, al igual que los liderazgos de los hombres, son muy variados. Aunque ellas son más observadas. Se pone el acento en observar si son muy masculinas, si son demasiado comunicativas o si son demasiado cuidadoras. Y eso me parece que ahonda en el cuestionamiento de su autoridad.
Durante su conferencia hizo referencia a los “partidos de hombres” y a cómo las votantes mujeres son capaces de frenar la ultraderecha. ¿Eso es así?
Eta idea surge en los primeros estudios en torno a análisis postelectorales basados en declaraciones de votantes de partidos políticos de Países Bajos, Alemania y Austria. En estas declaraciones descubren la existencia de una distancia de género en el soporte de estos partidos políticos y empieza una línea muy relevante en el análisis. Estamos hablando del año 2004. En el año 2007, Cas Mudde, un politólogo neerlandés y uno de los mayores expertos mundiales en el estudio de la ultraderecha y el populismo, toma una conceptualización que vino de esos estudios que fue lo de “partidos de hombres”, que son partidos que tienen una diferencia drástica de género entre sus votantes. Aunque la realidad es que esos partidos han girado su estrategia en los últimos años para dirigirse a las mujeres. Estos análisis, según hemos constatado, son diferentes al compararlos en distintas comunidades autónomas.
¿Y cuál es la diferencia en ese sentido entre las comunidades autónomas?
Hay algunas comunidades autónomas en las que la distancia es clara y hay otras comunidades autónomas en las que la distancia en el voto no se da. El sostenimiento de Vox entre hombres y mujeres, en concreto en el caso de España, no es tan claro. Por ejemplo, en Madrid no hay tanta diferencia entre hombres y mujeres a la hora de votar a la extrema derecha. Aunque considero que debería hacerse un estudio específico sobre esta cuestión.
¿Las mujeres en la política actúan de forma diferente en los casos de corrupción que los hombres?
Desde luego están menos envueltas, pero no tenemos estudios específicos al respecto. Yo lo vinculo con ese cuestionamiento del liderazgo de las mujeres o esa creencia de que ellas son buenas, aunque yo creo que se debe a que no están realmente en los núcleos de poder de los partidos.
¿Tal vez porque la corrupción comienza en los entornos informales y en ese 'colegueo' entre hombres?
Quizás un factor puede ser ese.