Soportales que soportan
La pandemia ha dejado en evidencia la absoluta falsedad del imaginado super
individuo neoliberal que no depende de nada ni de nadie y nos ha recordado que las
personas aisladas somos más bien poca cosita. La pandemia nos ha recordado que
la organización y el apoyo mutuo son las que nos salvan de ser devoradas por el
insaciable capitalismo en el que la vida está al servicio de la producción y de un
crecimiento irracional basado en la explotación de la naturaleza y de las personas,
así como en la expulsión del sistema de cada vez más seres humanos: si no
produces y no contribuyes al crecimiento del capital no mereces vivir.
Frente a esa lógica depredadora nosotras reivindicamos unas sencillas palabras
escritas por Rosa Luxemburgo desde la cárcel de Wronke: “ Para qué no es un
concepto válido para la vida y sus formas. ¿Para qué están pues en la vida los
herrerillos? Yo no lo sé pero me alegro de que estén“.