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Euskadi comienza a atender a menores víctimas de violencia sexual en el centro Barnahus anunciado en 2021

En el año 2021, la por aquel entonces consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, anunció un programa piloto para la gestión de una Barnahus, un centro de atención integral en el que distintos departamentos se coordinan para tratar casos de violencia sexual en la infancia o adolescencia y en el que se atiende a las víctimas. El proyecto piloto comenzaría en el año 2022 y el centro se ubicaría en Vitoria. Los integrantes o el “grupo motor” del proyecto piloto comenzaron a reunirse en 2021 y, dos años después, anunciaron la apertura del centro en 2023. Sin embargo, no ha sido hasta el 13 de mayo de 2026 cuando el centro Barnahus ha comenzado a atender a los primeros menores en su centro en Euskadi.

En 2022 se realizó la primera presentación del local de Vitoria en el que se aplicaría el proyecto y desde el Gobierno vasco anunciaron que estaban trabajando en el acondicionamiento de un “espacio acogedor, armónico, seguro y amigable; ubicado en una zona residencial, alejado de comisarías, hospitales o juzgados; bien conectado mediante transporte público y accesible para personas con discapacidad o necesidades especiales. Un espacio que permita acoger, bajo un mismo techo, la labor coordinada de todos los sistemas, servicios y agentes implicados en un caso o sospecha de abuso sexual infantil”.

En 2023, se llevó a cabo un encuentro en el Palacio Europa en el que el equipo motor mostró las imágenes de cómo será el espacio Barnahus vasco. En aquel momento se indicó que se estaba trabajando en la ejecución de las obras que llevaban “cierto retraso”. “Hemos tenido un año intenso de trabajo en el que nos hemos reunido una vez al mes y estamos trabajando intensamente en coordinarnos. Dicho esto, es cierto que llevamos un retraso con las obras, pero nos parecía importante centrar nuestros esfuerzos primero en el contenido”, declaró la por aquel entonces viceconsejera de Políticas Sociales, Lide Amilibia.

Tres años más tarde de aquel encuentro y cinco desde que se anunció por primera vez el proyecto piloto, este miércoles el equipo de trabajadores, que lleva meses recibiendo formación específica en violencia de género, como confirman a este periódico desde el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, comenzarán a atender a los primeros menores víctimas de violencia sexual.

“Barnahus (‘Casa de la Infancia’, en islandés) representa una nueva forma de entender la atención a la infancia víctima de violencia sexual: un modelo centrado en el interés superior del menor, que evita la revictimización y prioriza su bienestar. Por primera vez, todos los servicios —sociales, judiciales, sanitarios, policiales y educativos— trabajan bajo un mismo techo, en un entorno amable y seguro adaptado a la infancia. Euskadi adopta así un estándar europeo reconocido por el Consejo de Europa como buena práctica en la protección de los derechos de la infancia. El Barnahus de Vitoria será el primer centro de este tipo en Euskadi, atenderá a menores del territorio de Álava y servirá como referencia para futuras implantaciones en otros territorios. Con su puesta en marcha, se inicia una nueva etapa de protección y acompañamiento integral a las víctimas infantiles de violencia sexual, aseguran desde el Gobierno vasco.

El equipo y el procedimiento a seguir

El equipo que atiende a los menores está formado por un equipo fijo y un equipo móvil. Por un lado, el equipo fijo lo forman cuatro personas: un coordinador, una administrativa, una psicóloga y una trabajadora social. Por otro lado, el equipo móvil se constituye por dos binomios de los servicios sociales de trabajador social y psicólogo. El equipo móvil está formado por un pediatra, un médico forense, una ginecóloga, Ertzaintza, fiscalía y judicatura.

Los menores serán derivados a Barnahus a través de los servicios sociales del Ayuntamiento de Vitoria y de la Diputación Foral de Álava y a su llegada al centro al niño o a la niña se le realizará una acogida y una evaluación inicial multigrupo. A su vez, dispondrá del tiempo necesario para realizar una terapia adecuada a sus necesidades con la psicóloga del centro. De la misma manera, en el Barnahus, se le podrá hacer un examen médico para cuidar su salud. Una vez que la persona menor esté preparada (y nunca antes) el niño o la niña narrará el relato de lo que le ha ocurrido acompañado en todo momento por la psicóloga. “Podrá comunicar los hechos en un entorno profesional, seguro y sin necesidad de profundizar en el relato”, aseguran.

Conectados a la sala de la declaración, desde una sala contigua, el coordinador de Barnahus, la Ertzaintza, la Fiscalía y el equipo médico seguirán en directo el relato del menor. La jueza lo seguirá online y el relato de ese niño o niña tendrá el mismo valor judicial que una declaración en un juzgado. Asimismo, el menor recibirá apoyo psicológico y jurídico a lo largo de todo el proceso. “Los profesionales de servicios sociales, el equipo de trabajadores de Barnahus y los miembros de la dirección de Infancia, Adolescencia y Familias del Gobierno vasco que se ocuparán de Barnahus ya han recibido una formación general y una formación especializada impartida por la EHU en colaboración con Save the Children. También han conocido la experiencia catalana de Barnahus donde ya cuentan con varios centros”, reconocen.

En cuanto el lugar en el que está ubicada la casa Barnahus, cuya localización es secreta para la protección de los menores, se trata de “un espacio acogedor y accesible, alejado de comisarías y juzgados”. “Se mantiene el anonimato y no se difundirá su ubicación para proteger a los menores que hayan sufrido una agresión”, informan desde el Gobierno vasco, quienes aclaran que Barnahus Vitoria consta de los siguientes espacios: recepción y sala de espera diáfana, sala para exploraciones médicas, tres espacios de terapia adecuados al bienestar de la persona menor, sala de declaración, sala contigua a la sala de declaración, una cocina-comedor, dos baños, sala de trabajo para el equipo fijo, sala de trabajo para el equipo móvil y una sala para la coordinación interinstitucional. Se trata de un espacio que estará abierto de lunes a viernes y el acceso será voluntario, gratuito, confidencial y respetuoso con la dignidad de las víctimas y sus familias.