La Guardia Civil insiste en que la mujer asesinada en Vitoria en 2023 tenía riesgo “extremo”

La agente de la Guardia Civil que atendió a Maialen Mazón y la trasladó desde Burriana (Castellón) a Vitoria, ha subrayado que la joven, que fue asesinada a cuchilladas el 27 de mayo de 2023 en la capital vasca, reunía todos los requisitos para ser catalogada como víctima de violencia de género en situación de riesgo “extremo”. Así la clasificó este cuerpo antes de que, al asumir su vigilancia ya en Euskadi, la Ertzaintza redujera el nivel a riesgo “bajo”.

La Audiencia Provincial de Álava acoge este jueves la cuarta sesión del juicio por este crimen, en el que las acusaciones reclaman para el presunto asesino 45 años de cárcel, al considerar que, cuando asestó 13 cuchilladas a Mazón, su esposa, lo hizo “con intención de matarla” y era “plenamente consciente de sus actos”, informa Europa Press. Por el contrario, la defensa reclama la libre absolución del acusado, puesto que argumenta que, en el momento de los hechos, sufría una “desconexión brusca de la realidad”, en un “episodio disociativo” o “automatismo zombi”.

Al margen de por su desenlace, este caso estuvo marcado por la polémica en torno a la forma en la que actuó la Ertzaintza al evaluar el grado de riesgo de la situación en la que se encontraba la mujer. Mazón estaba registrada en el sistema estatal VioGen en situación de “riesgo extremo”, pero la Ertzaintza rebajó su nivel a “riesgo bajo” poco antes del crimen, tras entrevistarse con ella cuando llegó a Vitoria procedente de la Comunidad Valenciana.

En la sesión de este jueves ha declarado la agente de la Guardia Civil que elaboró en Burriana atestado por el quebrantamiento de la orden de alejamiento por parte de su pareja y que la trasladó desde esa localidad a Vitoria, su ciudad de origen. Esta agente ha explicado que Mazón le pidió que la trasladaran a Álava porque en Burriana no tenía arraigo alguno y quería ir a Vitoria para estar en la casa de la pareja de su padre, junto a su hija de dos años. Según ha explicado, catalogó la situación de la joven como de riesgo extremo, el nivel más elevado en materia de violencia de género, porque reunía todos los requisitos para ello, entre ellos la existencia de vulneraciones frecuentes de la orden de alejamiento, fuertes discusiones y el hecho de que la pareja tuviera una hija menor de edad.

Además, esta agente, especialista en violencia machista, ha afirmado que era una víctima especialmente vulnerable porque “no era consciente” del riesgo en el que se encontraba. “No se daba cuenta de la realidad”, ha añadido, tras lo que ha indicado que la joven quitaba importancia a la actitud de su pareja porque trataba de “protegerla”. “Siempre decía: 'él no me va a hacer daño'”, ha explicado.

Asimismo, ha declarado que, cuando llegaron al domicilio en el que se iba a quedar en Vitoria, dejaron a la mujer con la patrulla de la Ertzaintza que allí les esperaba. A partir de ese momento y tras verificar que el ahora imputado no estaba presente en aquella vivienda, ha indicado que regresaron a Burriana y que, de esa forma, la Ertzaintza asumió la vigilancia y protección de la joven, así como la tarea de evaluar su situación de riesgo.