Miles de aficionados del rugby inundan Bilbao en las finales europeas: “Aunque seamos rivales, todos somos amigos”
El tercer tiempo en el rugby es una tradición no escrita en la que ambos equipos comparten bebidas, comida y socializan después del partido. Es una forma de mostrarse respeto mutuo, dejando atrás la rivalidad del partido. Este viernes en Bilbao, el tercer tiempo se ha celebrado antes del encuentro en San Mamés, entre el Ulster Rugby norirlandés y el Montpellier Herault francés, que se han enfrentado a las 21.00 horas en la final de la EPCR Challenge Cup y del partido del sábado a las 15.45 del Union Bordeaux Begles y el Leinster irlandés, protagonistas de la Investec Champions Cup.
A lo largo del fin de semana los aficionados del rugby contarán con distintos escenarios para disfrutar de lo que rodea este deporte. Por un lado, la Champions Rugby Village, una fan zone oficial para ambas finales, que se encuentra en el Parque de Doña Casilda, concretamente en el entorno de la pérgola, y ofrece desde este viernes un ambiente festivo con actividades deportivas y culturales, música, animación y zona gastronómica.
Por el otro, Universitario Bilbao de Rugby ha organizado dos puntos de encuentro estratégicos en la ciudad: el primero en la Plaza Indautxu (Local Rugby Meeting Point), que será el epicentro de la actividad social para el público adulto el viernes y el sábado de 10:00 a 01:00 horas en horario ininterrumpido, donde se ofrecerá un espacio de música y txosnas y, el segundo, en la Plaza Bizkaia, donde se habilitará la zona lúdico-deportiva de referencia para familias y jóvenes y contará con hinchables, talleres infantiles y un campo de rugby de hierba artificial. Este último estará disponible el viernes por la tarde y el sábado por la mañana hasta las 14:00 horas.
Para aquellos que no puedan disfrutar de los partidos desde dentro, hay dos pantallas gigantes ubicadas en las fan zones para que nadie se pierda ningún detalle de los encuentros. Quienes no se van a perder la ocasión de pisar por primera vez San Mamés son Frang y sus amigos, recién llegados de Escocia, a pesar de que su equipo no haya llegado a ninguna final. Con camisetas de la selección nacional de rugby de Escocia y gorras con detalles oficiales del XV del Cardo, el logo estilizado de la flor del cardo, característico de la Unish de Rugby de Escocia, no han dudado en traer hasta Bilbao sus tradicionales kilts escoceses. “Nos gusta el rugby en general, sin importar qué equipo llegue a la final llevamos años viniendo a todas, aunque es la primera vez en Bilbao”, explica Frang, quien confiesa que se quedaron con ganas de viajar a las finales de 2018 que también se celebraron en la capital vizcaína.
Es la segunda vez que Sandra y Marie, de Bretaña, en Francia, se unen a un viaje a las finales europeas de rugby con sus maridos y los amigos de estos. La última vez fue a Tottenham en 2024, por ello llevan boinas rojas conmemorativas. “Aún no nos ha dado tiempo a comprarnos algún detallito de Bilbao, pero lo haremos sin duda”, reconoce Sandra. “El viaje para ver las finales de rugby era cosa de ellos, pero poco a poco a nosotras también nos empezó a gustar este deporte y, sobre todo, el ambiente que hay. Esto no es fútbol, en rugby, aunque seamos rivales, todos somos amigos”, confiesa, la seguidora del Rugby Club Vannes mientras porta la bandera Gwenn ha Du (la bandera oficial de Bretaña).
Bretaña está a casi 1.000 kilómetros de Montpellier, de donde es el equipo francés Montpellier Hérault Rugby, pero el grupo, compuesto por nueve amigos y amigas, no dudarán en animarlo contra el Ulster Rugby norirlandés. También acudirán a la final de este sábado, pero en su viaje dejarán el domingo para hacer turismo. “Vamos a visitar Durango porque nos lo han recomendado unos amigos. Nos gusta mucho la naturaleza”, reconoce Sandra.
También desde Francia, pero en su caso de Lyon, Louis y Fabien junto a sus amigos llevan la camiseta de la final de rugby 2026 creada por su equipo, el Union Bordeaux Bègles que jugará este sábado contra el Leinster irlandés la Investec Champions Cup. “Venimos con la ilusión de ver a nuestro equipo ganar, pero también de pasarlo bien. Nos está gustando mucho Bilbao y, sobre todo, el clima”, reconoce Fabien sin saber que el clima en Euskadi no suele rondar los 35 grados, como los que marcaban la tarde de este viernes los termómetros de la capital vizcaína.
A pesar de que en las fan zone han instalado barras y food truck, muchos de los aficionados al rugby han preferido optar por los bares de la zona de San Mamés, Indautxu o el Casco Viejo. En la zona más próxima a la fan zone oficial, en el Parque de Doña Casilda, la terraza del bar Indarra en la calle Doctor Areiltza estaba repleta de seguidores del Leinster irlandés a pocas horas del primer partido. Su camarera, algo estresada, confesaba a este periódico que pese a la dura jornada y al fin de semana que les espera, estaba siendo más tranquilo que si se tratara de fútbol. “Por ahora están sentados, hay seguidores de diferentes equipos y todo está tranquilo. Esperemos que siga así”, reconoce.
Eso mismo ha confesado el director de Actividad Física y Deporte del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco, Gorka Iturriaga, quien ha visitado la fan zone este viernes junto a la diputada foral de Promoción Económica, Ainara Basurko; y la concejala de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Bilbao, Kontxi Claver; así como con el director comercial y de 'marketing' de EPCR, John Barton y los exjugadores y embajadores de las finales Yannick Nyanga y Flip van der Merwe. “La fan zone está completamente abierta y en ella las cuatro aficiones compartirán espacio en un ambiente festivo. Sabemos que podemos albergar a cuatro equipos diferentes con cuatro aficiones diferentes en un entorno absolutamente festivo. Veréis cómo se juntan entre todas las aficiones, cómo mezclan sus colores, sin ningún tipo de medida extraordinaria”, ha reconocido, algo que en su opinión “no puede haber cada 15 días en cualquier estadio de fútbol o en algunos estadios de baloncesto o balonmano”, aunque ha precisado que “tampoco hay que criminalizar” ningún deporte.
Iturriaga ha celebrado que “una vez más” supone “un motivo de alegría” que Bilbao acoja las dos finales europeas del rugby de clubes y ha defendido la colaboración entre las instituciones “para traer un grandísimo evento a nivel internacional”. “Supone, primero, la alegría de ver, después de muchos meses de trabajo, cómo está saliendo todo, ver cómo está disfrutando la gente y, sobre todo, una proyección económica terrible, abrir Bilbao, Bizkaia y Euskadi al mundo y desde luego hacerlo siempre en tono positivo, como nos gusta hacerlo a nosotros y a nosotras”, ha asegurado.
Preguntado si, en su opinión, albergar un evento deportivo relacionado con el rugby es 'más fácil' que con otros deportes por los valores que le rodean, ha reconocido que “fácil no suele haber nada” pero que “se hace con mucho gusto”. “Es muy alegre, sabemos que el rugby da unos valores extraordinarios”, ha añadido.
A la visita no ha acudido el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, quien, a diferencia de su homólogo de Donostia, aún no se ha pronunciado por la polémica relacionada con las dudas que suscita que la capital vizcaína acoja el próximo 2030 la Copa del Mundo de fútbol que se disputará en España, Portugal y Marruecos, además de en Argentina, Uruguay y Paraguay. Sí que se ha pronunciado, en su lugar la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, quien ha reconocido que los aficionados del rugby son distintos a los del futbol. “Hay que pensarlo bien, porque todo el mundo no es igual y hay que mirarlo caso por caso”, ha asegurado, diferenciando el tipo de público que se reúne en el fútbol y, por ejemplo, en el rugby. “Hay personas que no quieren este tipo de eventos y eso es así. Hay que pensar bien antes de traer este tipo actos, ya que, dependiendo del evento, la gente que viene puede ser diferente y eso también hay que mirarlo bien”, ha argumentado.
Debido al evento internacional, la ocupación hotelera para este fin de semana en Bilbao supera el 80% y los precios de los alojamientos que quedan disponibles han estado variando a lo largo de toda la semana. El pasado martes era completamente imposible encontrar una estancia de dos noches por menos de 600 euros en una habitación de hotel, mientras que el precio en los pisos turísticos rondaba los 1.200 euros. Sin embargo, a medida que va aproximándose el fin de semana, los precios de los alojamientos libres han bajado de forma significativa. A primera hora de la tarde de este jueves los precios para dos noches rondan entre los 400 y los 500 euros en hoteles, mientras que los pisos turísticos rondan entre los 500 y 700 euros, aunque sigue habiendo una veintena de pisos turísticos disponibles que superan los 1.200 euros por dos noches y llegan hasta los 2.750 euros. El alojamiento más caro por dos noches para dos personas este fin de semana es un apartamento en el Casco Viejo de 45 metros cuadrados con un dormitorio y un baño por 4.530 euros.
La última vez que Bilbao acogió las finales de rugby europeo, en el año 2018, un total de 84.225 espectadores presenciaron en San Mamés ambas finales, 52.282 personas asistieron a la Champions Cup y 32.543 a la Challenge Cup. Según detalló la Diputación de Bizkaia, los eventos generaron un impacto económico directo de 28,18 millones de euros en Bilbao y en Bizkaia, y de 37,6 millones de euros en Euskadi. Organizado por el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno vasco, en aquella ocasión el evento supuso una inversión global por parte de las tres administraciones públicas de 525.000 euros.