Tres muertes atribuibles a las altas temperaturas en Extremadura durante la primera ola de calor
La primera ola de calor del año, que comenzó el pasado domingo y remite este jueves, se ha saldado con una estimación de tres muertes asociables a las altas temperaturas en Extremadura. A pesar de la dureza del episodio, la región ha esquivado el golpe principal de un frente térmico que ha afectado con especial severidad a las comunidades autónomas del centro y el norte de la península, según los datos preliminares del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo).
A nivel nacional, la herramienta calcula que se han producido 212 fallecimientos vinculados al calor extremo durante estos cuatro días. El pico de sobremortalidad se concentró en la jornada de ayer, miércoles, que registró casi la mitad de las defunciones (96), mientras que el martes se contabilizaron 66 y el lunes 38. El domingo, jornada de inicio de la ola, se estimaron 13 muertes.
Estas cifras se enmarcan en un comportamiento climático insólito: las jornadas de este martes y miércoles han sido las más cálidas registradas en España para un mes de junio desde, al menos, el año 1950, según los datos oficiales de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
La científica del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), Diana Gómez, ha aclarado que se trata de datos preliminares que tardarán una semana en estabilizarse. Asimismo, ha recordado que el sistema MoMo no computa muertes reales reportadas, sino que realiza una proyección estadística en la que se cruza la mortalidad diaria observada con la esperada para este periodo del año, teniendo en cuenta la evolución de los termómetros.
Junio bate récords históricos de mortalidad por calor
Los primeros indicadores estadísticos confirman un “subidón importante” de la mortalidad en el tramo final del mes. Junio registra de manera provisional 380 defunciones por altas temperaturas en toda España, de las cuales más de la mitad (el 55 %) se han concentrado en esta primera ola de calor.
Este comportamiento da continuidad a la tendencia del pasado mes de mayo, período en el que el MoMo estimó 101 fallecimientos vinculados al calor extremo, lo que supuso la cifra más alta para ese mes de toda la serie histórica.
Por comunidades autónomas, la curva de sobremortalidad dibuja un mapa donde el norte y el centro del país asumen el mayor impacto. Cataluña lidera la estadística con 43 fallecimientos estimados, seguida de Castilla y León (32), País Vasco (30) y Madrid (28). En la mitad sur, Andalucía ha registrado 18 defunciones, mientras que Navarra y Aragón suman 13, Castilla-La Mancha 11, y la Comunidad Valenciana 8. En la cornisa cantábrica y otras regiones el impacto ha sido menor: Asturias registra 7 muertes, Galicia 5, y Cantabria, La Rioja y Extremadura cierran la lista con 3 fallecimientos estimados en cada territorio.
El peligro del adelanto del verano y de las noches tórridas
Los expertos alertan de que las olas de calor son cada vez más tempranas. Aunque los resultados no son definitivos, una investigación que está ultimando el CNE sugiere que “cuanto antes comienzan, tienen más efecto en la mortalidad”, según ha avanzado Gómez. El perfil de las víctimas se concentra de forma mayoritaria en los colectivos más vulnerables, debido a que las altas temperaturas agravan patologías previas. De hecho, de los 212 fallecidos estimados en este episodio en toda España, 200 tenían más de 65 años, y 148 superaban los 85 años.
La ola de calor también deja un registro inédito en los termómetros nocturnos: por primera vez en un mes de junio se han superado mínimas de 30 grados durante varias noches consecutivas, siendo las del 22 y el 23 de junio las más cálidas de la serie histórica para este mes.
Aunque el sistema MoMo actual no mide de forma directa el impacto de las denominadas “noches tórridas” sobre la salud, desde el CNE apuntan a que es una línea en la que se debe trabajar dada la influencia del termómetro nocturno en la mortalidad. En este sentido, una investigación publicada esta semana en la revista Nature Climate Change, liderada por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, constata que las temperaturas nocturnas suben más rápido que las diurnas, con un ritmo medio global de incremento de 0,32 grados por década en las diez noches más cálidas del año, frente a los 0,27 grados de las máximas del día.
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