ENTREVISTA | Diana López, organizadora del congreso 'Las mujeres que opinan son peligrosas'

"Hay temas que no están en el discurso público porque nos afectan más a las mujeres"

Diana López Varela

Este viernes y sábado Pontevedra acoge un encuentro de mujeres columnistas bajo el título de Las mujeres que opinan son peligrosas. Organizado por la Diputación y el Ayuntamiento de Pontevedra, el congreso servirá para reflexionar sobre los factores que llevan a que los medios de comunicación publiquen menos artículos de opinión firmados por mujeres y para visibilizar el trabajo de muchas de estas columnistas, contando con la participación de Rosa Montero, Ana Pardo de Vera, Elisa Beni, Lucía Taboada, Marta García Aller, Celia Blanco, Ana Isabel Bernal Triviño, Anita Botwin, Fernanda Tabarés, Inma López Silva, María Varela, Emma Gascó o Diana López Varela. Las distintas sesiones de este foro, que tiene lugar en el Teatro Principal, profundizarán en la situación de las freelances, en la opinión en el periodismo local o en el acoso machista en redes.

En buena medida, el encuentro nació como respuesta al Congreso Capital del Columnismo, celebrado en León hace unos meses, y que en una primera propuesta de programación no incluía ninguna mujer entre sus participantes. El hecho, todo un símbolo del papel secundario al que se relega a las mujeres en este ámbito, tuvo una gran contestación en las redes sociales, llegando a ser trending topic el hashtag #HayMujeresColumnistas. En esta ocasión el evento empleará la etiqueta #mulleresqueopinan.

Hablamos con Diana López Varela (periodista, autora de No es país para coños), organizadora del encuentro junto con Susana Pedreira. Hace unos meses publicaba en Diario de Pontevedra el artículo "Se escribe con el pene", que se cerraba subrayando que "Hay una revolución en marcha. Las mujeres, más que nunca, nos encontramos en espacios físicos y digitales, donde nos leemos, nos compartimos, honramos las pioneras y escribimos nuestras propias historias. La Historia que los hombres nos han negado".

¿Cómo surge la idea de organizar este congreso de mujeres columnistas?

Nace a raíz del famoso congreso de columnismo de León, que en un principio no invitó a ninguna mujer, lo que provocó una gran protesta en las redes que llevó a sus organizadores a incluir finalmente a unas pocas. Hablando esos días con Susana Pedreira y con otras periodistas de fuera de Galicia le dimos vueltas al hecho de que nunca se cuenta con las mujeres para este tipo de congresos o que quedan relegadas como mucho a una segunda categoría. Y pensamos en lo interesante que sería hacer un evento que mostrara todo el talento que tienen las mujeres escritoras y periodistas. Poco después Carmen Fouces, concejala de Igualdad de Pontevedra, habló con Susana y le propuso organizar ese congreso en la ciudad. Comenzamos a llamar a columnistas y, por supuesto, no tuvimos el problema que los organizadores del congreso de León utilizaron como excusa para no invitar mujeres (que no accedían a participar), pues casi todas con las que contactamos quisieron venir. Fue todo muy rápido, en tres o cuatro meses le dimos forma a las jornadas y se organizó todo.

¿Por qué se produce, a tu juicio, esta desigualdad, tanto en el número de hombres y mujeres que publican artículos de opinión, pero también en el de voces expertas a las que los medios recurren para profundizar en ciertos temas? voces expertas

Hay muchos más hombres columnistas que mujeres y hay que preguntarse por qué. Porque el hecho es que hay más mujeres periodistas en las redacciones y en las facultades hay más estudiantes de Periodismo. Pero, al final, las personas que dirigen los medios de comunicación son hombres, las carreras y las firmas que se promocionan son casi siempre las masculinas. Las mujeres son las currantas, las que hacen el grueso del periodismo, pero quien alcanza visibilidad son los hombres que firman las columnas.

¿Al escribir opinión menos mujeres están quedando fuera determinados temas o visiones?

Creo que es fundamental que haya opinión escrita por mujeres. Por esto que se dice en el feminismo de que lo personal es político. Hay temas como el trabajo doméstico y el trabajo no remunerado, que no están en el discurso público porque nos afectan más a las mujeres y aparecen poco en los medios. Hablar de conciliación, de maternidad, de la brecha salarial, que son temas que nos afectan más a nosotras es muy importante. O de la violencia machista, de la que se habla cada vez más, en parte, gracias a las mujeres que escribimos opinión. Estoy segura de que en el Congreso de Columnismo de León no dedicaron una mesa a la paternidad o a lo complicado que es conciliar con los cuidados el trabajo en el periodismo o el trabajo como freelance.

¿Los obstáculos para publicar son mayores si se trata de ámbitos o temas considerados más serios, de información dura, y copados tradicionalmente por hombres, como política o economía?seriosdura

Sí, las mujeres quedamos a veces relegadas a escribir de temas considerados femeninos, que parece que interesan menos. Pero las mujeres podemos escribir de todo. En el congreso hay mujeres expertas en todos los campos: hay mujeres expertas en política, en economía, en sexo, en derecho..., son mujeres que van a hablar del periodismo en sus ámbitos de especialización.

¿Las mujeres que publican textos con su nombre se exponen a críticas más feroces que los hombres, incluso a situaciones de acoso, tanto en los comentarios de los medios digitales como en las redes sociales?

Además de los obstáculos que dentro de los medios se imponen a las mujeres que quieren escribir opinión, también hay una cierta autocensura: las mujeres no nos animamos tanto a escribir. Y es que escribir opinión siendo mujer sale más caro que si eres un hombre. Las críticas que recibes como mujer no son las que recibes como hombre, porque la mayor parte de ellas no van asociadas a lo que escribes, sino a tu sexo. Y esto nos pasa a todas las mujeres que escribimos opinión y que somos un poco polémicas: recibimos acoso machista en las redes. En mi caso han llegado a buscar quién era mi pareja para, directamente, acosarlo a él. Esto no se lo hacen a un hombre que escribe. Y todo fue porque yo había escrito sobre el ego masculino en el sexo y parece que les molestó a muchos. Cuando escribo sobre discriminación, sobre sexismo, sobre La Manada o sobre machismo, recibo muchas veces comentarios del tipo 'lesbiana, tú lo que necesitas eres una buena...'. Por el hecho de escribir sobre acoso, recibes más acoso.

¿Qué tal fue recibida la propuesta del congreso en las direcciones de los medios de comunicación, que en cierta medida son criticados por la ausencia de mujeres opinadoras?

Hay directores de periódicos enfadados porque no llevamos a periodistas de su cabecera. Son, curiosamente, directores de periódicos que no tienen mujeres columnistas o que tienen sólo alguna de cuando en cuando. Pero les fastidia que su nombre no esté visible en este evento. La cosa llega a este absurdo de que un tipo se enfade porque no está representada su marca, sin darse cuenta de que el problema no es nuestro, sino que es suyo. Espero, por lo tanto, que el congreso sirva para que los directores de los periódicos apuesten por firmas femeninas y comiencen a incluir más voces de mujeres en sus columnas.

Llama la atención el grado de indignación que genera en algunos señoros el hecho de que en un artículo se denuncien situaciones de machismo o de desigualdad. ¿Por qué crees que reaccionan así?señoros

Sí, porque el mundo es de ellos. De hecho, aún hoy me preguntaron si no creía que organizando un congreso sólo para mujeres columnistas estábamos haciendo lo mismo que le criticábamos al congreso de León, si estábamos excluyendo a los hombres de este espacio. Es que los espacios, en genérico, son masculinos, son creados por hombres para hombres y, como mucho, se invita a alguna mujer para quedar bien. Sí que es cierto que hay hombres que se indignan cuando hacemos este tipo de eventos porque los dejamos fuera, cuando nosotras estamos muy acostumbradas a estar invisibilizadas en la mayor parte de los foros, congresos y demás. Es una manera de protegernos: si vosotros no nos dejáis entrar en vuestros espacios, si seguís pensando que lo universal es lo masculino y que nuestras voces son minoritarias o son sólo para público femenino, nosotras creamos nuestros propios espacios para darnos la voz que nos quitáis en los otros sitios.

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Publicado el
4 de marzo de 2018 - 22:35 h

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